Segunda República Española (1931-1936): Crisis, Elecciones y Golpe de Estado

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Introducción

Se frenó el impulso reformista y estalló la crisis. La izquierda dejó de apoyar a Azaña y la derecha se reorganizó. Zamora retiró su confianza a Azaña. Martínez Barrio presidió un gobierno con la finalidad de convocar elecciones.

Elecciones de 1933

La derecha republicana resurgió por la Ley Electoral de Zamora y Maura en el gobierno provisional. Más tarde, los diputados agrarios formaron Acción Popular. La CEDA fue fundada por Gil Robles, uniendo a los católicos y antirreformistas. Renovación Española fue fundada por defensores de la monarquía y dirigida por Calvo Sotelo y Goicoechea. Falange Española fue fundada por José Antonio Primo de Rivera.

La izquierda se desgastó por la labor de gobierno, sus líderes se enfrentaron y los partidos se dividieron. El centro se mantuvo intacto, en torno al Partido Radical, con una opción de consenso.

Fueron las primeras votaciones en las que participaron las mujeres. Con una participación del 67%, ganaron la derecha y el centro: la derecha obtuvo 204 escaños (115 de la CEDA), el centro 168 (102 del Partido Radical) y la izquierda 94 (64 socialistas).

El triunfo de la derecha se debió a la situación económica, el desgaste de la izquierda, la abstención anarquista, el temor a conflictos sociales y el voto femenino.

Gobierno radical-cedista

Zamora, con recelo hacia Gil Robles por su posible ganancia electoral, nombró a Lerroux presidente del gobierno con el apoyo de la derecha y el centro. Gil Robles aceptó. El nuevo gobierno frenó las reformas del Bienio Progresista y promulgó la amnistía para los implicados en la Sanjurjada.

Lerroux dimitió por protesta y fue sustituido por Samper, quien hizo frente a la huelga anarquista en Zaragoza, con una dura represión. Los dirigentes socialistas se plantearon acciones revolucionarias.

En octubre de 1934, Lerroux regresó por la exigencia de Gil Robles de participar en el gobierno. Esto, la política represiva, el malestar social y el ascenso de Hitler en Alemania hicieron que la izquierda viera una amenaza para la República. Estalló una huelga general revolucionaria que triunfó en Cataluña, País Vasco, Madrid, Aragón… El gobierno restableció el orden, excepto en Asturias.

En Asturias, la huelga fue una revolución social. UGT y CNT iniciaron la Alianza Obrera con un programa revolucionario. El gobierno designó a Franco para acabar con la revolución; el ejército se dirigió a la zona sublevada con una fuerte represión. Azaña y Largo Caballero fueron detenidos y la revuelta se rindió.

En Cataluña, al mismo tiempo y sin conexión, Lluís Companys, presidente de la Generalitat, declaró el Estado catalán dentro de la República Federal Española. Sin apoyo obrero y con la guarnición de Barcelona fiel al gobierno, la revolución fue sofocada y el Estatuto de Autonomía fue suspendido.

Inestabilidad del gobierno

En octubre de 1934 se produjo la derechización del Gobierno. Gil Robles, ministro de la Guerra, nombró a Franco jefe del Estado Mayor Central. Lerroux dimitió tras el escándalo del straperlo. Gil Robles reclamó el poder para la CEDA, pero Zamora se negó. Portela Valladares presidió el gobierno para convocar elecciones generales.

Elecciones de 1936

El Frente Popular (toda la izquierda) quería la amnistía de los implicados en octubre de 1934 y reanudar las reformas. La CNT se mantuvo al margen. La derecha se reorganizó: la CEDA y el Bloque Nacional impulsaron una gran coalición. Falange se mantuvo al margen. El centro sufrió el desprestigio por la corrupción y el desgaste de la labor de gobierno.

La campaña electoral fue muy disputada y violenta. Con una participación del 72%, triunfó el Frente Popular con 278 escaños, la derecha obtuvo 124 y los nacionalistas 51. El triunfo de la izquierda se debió a su unidad y al voto anarquista, mientras que la derecha actuó confiada.

Golpe de Estado

Azaña, con un gobierno moderado de izquierdas, sustituyó a Zamora por Casares Quiroga como presidente del Consejo de Ministros. Quiroga puso en marcha las reformas del Frente Popular y se reactivaron todas las medidas paralizadas (amnistía, reforma agraria, maestros, escuelas, Estatutos de autonomía).

La CNT exigió incrementos salariales y la semana laboral de 36 horas. Se produjeron huelgas e incendios por parte de los anarquistas. Fueron frecuentes los enfrentamientos callejeros entre falangistas y obreros. El enfrentamiento llegó a las Cortes.

Conclusión

Tras el golpe fallido de la Sanjurjada, en las fuerzas armadas surgió una organización clandestina, la UME, cuyo líder en el exilio era Sanjurjo. Finalmente, el golpe de Estado para acabar con la República fue impulsado por los sectores más conservadores de la sociedad. Hubo sucesos que aceleraron el golpe. No hubo ni triunfo ni fracaso: en muchos lugares se produjo un vacío de poder. Casares Quiroga no quiso repartir armas; Martínez Barrio propuso negociar con Mola, pero fracasó. José Giral finalmente repartió armas a la Guardia Civil y a los sindicatos.

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