Sector industrial en España: modelos, características y problemas estructurales
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El sector industrial
La industria es la actividad por la cual se transforman los recursos naturales, a través de sucesivas fases, por medio de procedimientos físicos y químicos, para obtener así una amplia gama de bienes. Esta actividad económica está compuesta por muchas otras actividades.
El SEC (Sistema Europeo de Cuentas Integradas) reduce el ámbito industrial a las manufacturas y plantea dos modelos de clasificación:
Modelos de clasificación
Óptica de la demanda
- Actividades de demanda fuerte: exigen un alto nivel de innovación y tienen elevadas perspectivas de expansión de mercados por ser relativamente nuevas (por ejemplo: aeroespacial, informática).
- Actividades de demanda débil: cuentan con un mercado menos favorable y dependen de la eficacia conseguida en relación con otras industrias (por ejemplo: textil, siderurgia).
- Actividades de demanda media: situadas en algún punto intermedio entre los dos extremos anteriores; existe una coincidencia entre el dinamismo de mercado y la necesidad de esfuerzo tecnológico (por ejemplo: plásticos, tabaco).
Óptica de la oferta
Se consideran los elementos que determinan la eficiencia productiva. La OCDE lo califica como el esfuerzo tecnológico de las industrias destinado a obtener nuevos y diferentes productos y más eficientes.
Problemas estructurales
La incorporación de España a la Unión Europea ha significado un gran cambio en el entorno competitivo, provocando importantes ajustes en la estructura industrial. Tras la crisis de los años setenta, la industria española entró en una etapa de recuperación gracias a la onda expansiva de Europa. Este efecto sólo duró hasta finales de los años ochenta, cuando el sector empezó a adentrarse en una progresiva recesión hasta mediados de 1993.
En conclusión, aunque la crisis industrial ha sido compartida por la mayoría de los países de la UE, en nuestro caso adquirió una especial intensidad al confluir con un proceso de apertura al exterior. Aun así, las empresas industriales consiguieron incrementar sus excedentes, no sólo al verse beneficiadas por la moderación de los costes laborales, sino también al lograr una elevación de los precios interiores y de exportación.
Se pueden poner de relieve varias características de nuestra actividad industrial que hacen dudar sobre su capacidad para crecer de manera sostenida en los años venideros:
- Problema de competitividad, que se manifiesta en los abultados déficits comerciales de la mayoría de las ramas industriales.
- Bajo nivel de productividad de nuestra industria en relación con la media de la UE.
- Inversión en I+D insuficiente: la inversión en I+D es mínima en comparación con los países europeos más avanzados.
- Tecnología atrasada: la tecnología que actualmente utiliza el sector industrial español está retrasada y depende de otros países.
- Dimensión reducida de empresas e industrias: el tamaño no permite grandes inversiones en modernización e investigación ni obtener economías de escala.