El secreto de Las Hilanderas de Velázquez: Técnica y Mitología
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Contexto Histórico de Las Hilanderas
Las Hilanderas es una obra maestra de Velázquez. Fue pintada, casi con total seguridad, en 1657, aunque en el siglo XVIII ya figuraba en las colecciones reales.
Descripción del Primer Plano: El Trabajo Manual
En el primer plano vemos a cinco mujeres que preparan las lanas para la fabricación de tapices. En la zona de la izquierda encontramos a una de las mujeres manejando la rueca y, a su lado, otra que se pone en pie, estableciéndose entre ambas una relación a través de sus miradas. El centro está ocupado por una joven agachada que recoge las lanas del suelo, con un gato a sus pies. En la derecha se sitúan otras dos mujeres: una de espaldas devanando la lana y su ayudante, a la que solo vemos la cabeza.
El Plano Mitológico: La Fábula de Aracne
Al fondo, detrás de ellas, aparecen otras cinco mujeres ricamente vestidas sobre un fondo de tapices. Esta última escena es la que da título al cuadro, ya que recoge la fábula de Aracne, en la que la joven, al presumir de tejer como las diosas, es retada por Atenea a la confección de un tapiz. El jurado dictaminó un empate, pero Atenea castigó a Aracne convirtiéndola en araña para que tejiera durante toda su vida.
En esta escena del fondo, observamos a la izquierda a Atenea con su casco y su lanza, acompañada de una dama de perfil. Aracne, ricamente vestida, se ubica en el centro de la composición, mientras que a la derecha quedan otros dos miembros del jurado. El tapiz del fondo representa el Rapto de Europa.
Significado Simbólico y Maestría Técnica
Con esta fábula, Velázquez quiere indicarnos que la pintura es un arte liberal, igual que el tejido de tapices, y no una simple artesanía como la labor manual que realizan las mujeres en el primer término.
Estamos ante una de sus mejores pinturas, en la que Velázquez ha sabido plasmar una asombrosa sensación de movimiento, como se aprecia en la rueca de la izquierda, cuyos radios no vemos por la velocidad del giro, y en la figura de la derecha que devana la lana con tanta rapidez que parece que tiene seis dedos.
La pincelada no puede ser más suelta, utilizando manchas como en el caso del gato o el rostro inacabado de la mujer del centro, que se encuentra a contraluz. La luz proviene de la derecha, siendo admirable que con un colorido tan limitado se obtenga esa excelente luminosidad. El artista consigue anticiparse al Impresionismo en 250 años. Los añadidos posteriores en los cuatro lados, realizados en el siglo XVIII, hacen la obra más grande, pero no pierde ni un ápice de su interés artístico.