Rousseau: Crítica a la Civilización, la Propiedad Privada y el Contrato Social
Rousseau: política y ética. Crítica a la sociedad y a la civilización
Rousseau plantea la influencia negativa de la civilización y se muestra en contra de la fe en el progreso de la Ilustración. Según él, el ser humano es bueno por naturaleza, mientras que es malo al vivir en sociedad, ya que en ella se degenera y se corrompe. El desarrollo de la cultura, las artes y las ciencias, en lugar de contribuir a la mejora de las personas, las ha corrompido, pues trajo lujos y una economía artificial que destruyó la moral.
El estado de naturaleza
En el estado de naturaleza (anterior a la vida social), los seres humanos eran pocos y vagaban libremente por la naturaleza. Este «buen salvaje» se caracteriza por su inocencia, igualdad y libertad, y por sentimientos como el amor a sí mismo y la piedad.
El origen de la desigualdad
El fin del estado de naturaleza y el comienzo del estado social están marcados por la propiedad privada, origen de la desigualdad y de la injusticia. Con la agricultura se formaron sociedades y complejas organizaciones, en las que los impostores se adueñaron de la tierra, anulando la igualdad natural y estableciendo un orden social ilegítimo.
Con la propiedad privada surgieron la rivalidad, la ambición y la desigualdad social, transformándose el amor a sí mismo en amor propio o egoísmo. Comenzó entonces la guerra de todos contra todos, y para acabarla se recurrió a un pacto social. Sin embargo, se trataba de un pacto impuesto por los poderosos, que dio origen al Estado, creado por ellos para dominar a los débiles, perpetuando la injusticia y la opresión.
La civilización como instrumento de sometimiento
La civilización utiliza las ciencias y las artes como instrumentos de sometimiento para eliminar los sentimientos y las libertades naturales, aunque estos continúan en lo más profundo del corazón humano, que nos habla a través de la conciencia.
El contrato social
Para volver al estado de naturaleza, Rousseau propone un nuevo pacto: una forma de contrato social que vincula a la comunidad con el individuo y viceversa. De esta manera, cada individuo, al asociarse con los demás, permanece tan libre como antes, uniéndose cada asociado a todos y no a nadie en particular. El ser humano se transforma así en ciudadano.
La voluntad general
Este contrato se plasma en la voluntad general: un acuerdo entre voluntades libres en el que cada individuo se entrega a la voluntad general, que es colectiva, soberana e inalienable. Emana directamente del pueblo y tiene como objetivo el bien común, siendo un pacto entre iguales, donde el gobierno se delega y no se cede.
- La voluntad general es soberana, y las leyes que emanan de ella son sagradas.
- La soberanía se ejerce de forma directa: todo el cuerpo social de ciudadanos vota las leyes (modelo de la ciudad-estado griega).
- Se opone a la democracia representativa, ya que el poder político debe ser ejercido por todos los ciudadanos al mismo tiempo.
- No admite la división de poderes: el poder emana del pueblo y es indivisible.
- La voluntad general decide la forma de gobierno, siendo la mejor la república.
- Asimismo, considera conveniente que no existan partidos políticos y que cada ciudadano opine lo que piensa.
Para lograr la auténtica libertad es necesario renunciar a los derechos individuales en beneficio de la comunidad, ya que la voluntad general es la garantía de la libertad.
Teología
Rousseau defiende la posición ilustrada del deísmo, o religión natural y racional, aunque se trata de un deísmo peculiar. Defiende la providencia divina: Dios se ocupa del orden y la armonía del mundo, y del valor del culto íntimo y privado.
Rousseau afirma la existencia de Dios basándose en la prueba cosmológica y en la teleología. Sin embargo, apela sobre todo al sentimiento interno para explicar la necesidad de la existencia de Dios.
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