Romanticismo tardío y postromanticismo: Brahms, Bruckner, Saint‑Saëns, Verdi, Strauss y Mahler
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El Romanticismo tardío
Johannes Brahms
Basaba su música en las estructuras y los métodos de Bach, Mozart y Beethoven, aunque reinterpretados y desarrollados de modo personal. Combinó la rígida construcción y la densidad intelectual de los estilos tradicionales con una melodía anhelante y sinuosa. Estuvo más cerca del clasicismo que del Romanticismo. El piano de Brahms suena a menudo como un instrumento sinfónico, con sus terceras, sus sextas y sus doblamientos de octavas. Las frases son generalmente largas; manejó la variación magistralmente y realizó variaciones sobre temas de Haydn, Paganini y Haendel. Cuatro sinfonías, los conciertos para piano, el concierto para violín y sus Danzas húngaras es lo que más destaca. En su música de cámara compuso varios quintetos, tríos, dos sonatas para violín y piano, y dos para clarinete y piano.
El réquiem alemán
El culto protestante no celebra el sacrificio de la misa; por ello, no se encuentran misas de réquiem en los países del norte de Europa. Aunque Brahms tituló su obra Réquiem alemán, no se trata propiamente de un réquiem y apenas pueden apreciarse en ella las características típicas de este tipo de obras. Los textos fueron elegidos por el propio compositor a partir de pasajes bíblicos muy diversos. A diferencia de Berlioz, Brahms utilizó una orquesta habitual y una instrumentación muy moderada.
Anton Bruckner
Gran organista, autodidacta. La religiosidad que refleja en sus obras le valió el apelativo de «trovador de Dios», según Liszt. Trató la orquesta como un órgano; su música es muy expresiva. Destaca su Séptima sinfonía, que se conoce como la sinfonía de los trémolos.
Camille Saint-Saëns
Aunque su producción vocal e instrumental está bastante equilibrada, se aprecia una notable preferencia por el piano: fue un virtuoso de este instrumento. De Liszt tomó el poema sinfónico, cuyo poder descriptivo culminó en el ingenioso Carnaval de los animales, en el que los timbres intentan imitar los sonidos de la naturaleza.
El réquiem de Verdi
El éxito del estreno del Réquiem de Verdi fue clamoroso. Intervienen en él un coro y una gran orquesta. Hay cuatro solistas que cantan con la bravura dramática de la ópera; la orquesta no tiene especial relieve y prácticamente se limita a acompañar a los cantantes. El Dies irae sorprende por la violencia de su ritmo y por la fuerza de una melodía coral que recuerda más a la ópera que a la música sacra. Dies irae es un famoso himno latino del siglo XIII.
El postromanticismo
Richard Strauss
Fue un excelente director de orquesta. Comenzó bajo la influencia antiwagneriana; después, tras conocer a un discípulo y amigo de Wagner, inició una fase vanguardista para retornar a partir de 1908 a un lenguaje de mayor referencia clásica. Su producción puede reducirse a obras orquestales y óperas. Son célebres sus poemas sinfónicos de un solo movimiento y de carácter realista y descriptivo. Destacan obras como la Sinfonía alpina y Don Quijote, en las que llega a simular el balar de las ovejas y el soplo del viento de los molinos. También destaca Así habló Zaratustra (comentario musical de la doctrina filosófica de Nietzsche). Entre sus óperas sobresale Salomé. La música de Strauss es símbolo de lo colosal.
Gustav Mahler
Compositor y gran director de orquesta. Recibió la influencia de Bruckner, de Wagner y de Beethoven. Las sinfonías de Mahler son como gigantescos y complejos cuadros dramáticos cuya intensidad expresiva necesita recurrir a la danza y, sobre todo, a la palabra cantada, por un solista o por un coro. Es uno de los compositores más atrevidos y meticulosos en su tratamiento de las combinaciones instrumentales, perfeccionando detalles de la instrumentación a la luz de la práctica. En el aspecto vocal, entre sus lieder destacan los Kindertotenlieder (Canciones a los niños muertos). Mahler fue un compositor de transición.
Obras y características destacadas
- Johannes Brahms: cuatro sinfonías, conciertos para piano, concierto para violín, Danzas húngaras, música de cámara.
- Anton Bruckner: sinfonías de gran amplitud orquestal, religiosidad y tratamiento orgánico de la orquesta.
- Camille Saint-Saëns: virtuosismo pianístico, poemas sinfónicos y Carnaval de los animales.
- Giuseppe Verdi: Réquiem de gran impacto dramático y coral.
- Richard Strauss: poemas sinfónicos descriptivos y óperas como Salomé.
- Gustav Mahler: sinfonías dramáticas que integran voz y orquesta; lieder como los Kindertotenlieder.