Roma y su Imperio: historia, etapas y legado en la Península Ibérica
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Roma y su Imperio: las tres etapas de su historia
La civilización romana se inició en la península Itálica hacia el 753 a. C., cuando un pueblo extranjero se impuso por la fuerza sobre los primitivos habitantes del lugar. Su primer rey se llamaba Rómulo. Los romanos odiaban a los etruscos.
1. Monarquía etrusca
Durante esta etapa, la ciudad estuvo gobernada por reyes de origen etrusco, que impusieron su dominio sobre la población local.
2. La República romana
Hacia el 509 a. C., uno de los pueblos sometidos, los latinos, se rebeló contra los etruscos y se hizo con el poder. Se estableció la República como forma de gobierno, en la que gobernaban el Senado y los magistrados.
Los latinos conquistaron toda la península Itálica y, posteriormente, otros muchos territorios fuera de ella, luchando contra los cartagineses en las tres guerras púnicas (con Aníbal), contra íberos y celtas hispanos, contra griegos y contra egipcios (Cleopatra).
Esta etapa fue la de mayor importancia de Roma y la de sus mayores orígenes. En ella destacó Julio César, que quiso terminar con la República y fue asesinado en el Senado por los senadores.
3. El Imperio romano
En el 27 a. C. se inició la tercera etapa, la del Imperio, en la que el emperador asumía todos los poderes, mientras que el Senado pasaba a un segundo plano.
Entre las familias imperiales destacan Octavio Augusto, Nerón, Trajano (con quien se alcanzó la máxima extensión del Imperio), Adriano, Constantino y Teodosio el Grande.
Roma creó un gran imperio en torno al mar Mediterráneo, desde Mesopotamia hasta Hispania. Este imperio comenzó a decaer hacia el siglo IV. Tras la muerte de Teodosio en el 395, fue dividido entre sus dos hijos: a Arcadio le correspondió la zona oriental y a Honorio la occidental. En 476 el Imperio de Occidente fue invadido por los germanos, que se repartieron sus territorios, mientras que los de Oriente continuaron durante más de mil años con el nombre de Imperio bizantino.
Cultura, lengua y derecho
Los romanos desarrollaron una cultura algo menos original que la griega, a la que copiaron casi todas sus costumbres y cultura. Impusieron el latín en todo el Imperio, lengua que se habló en casi toda Europa durante toda la Edad Media. Del latín derivan las lenguas romances, como el castellano o el francés.
Los romanos elaboraron un completo código de leyes: el Derecho romano.
Autores destacados
- Historia: Julio César, Plinio y Polibio.
- Literatura: Horacio, Cicerón, Virgilio (con La Eneida) y Ovidio.
Arte y obras públicas
En relación con el arte, los romanos tenían un sentido más práctico que los griegos. Por ello destacaron sobre todo en la construcción de ciudades con calles muy ordenadas y en múltiples obras públicas, como acueductos (Segovia), anfiteatros (Coliseo), arcos de triunfo (Tito), termas (Caracalla), calzadas, puentes (Alcántara) y alcantarillas.
En escultura no alcanzaron la perfección de los griegos, pero destacaron en los retratos de sus emperadores (Augusto de Prima Porta) y en los relieves históricos que colocaban en los monumentos para narrar las conquistas de sus emperadores (Columna Trajana). Pintaban las paredes de sus villas y colocaban mosaicos en los suelos. El arte romano se ha conservado mucho mejor que el griego.
La conquista de Hispania
En la península Ibérica vivían entonces muchas tribus, que pueden agruparse en dos grandes grupos:
- Íberos (costa mediterránea): eran más cultos y pacíficos que los celtas, porque practicaban el comercio desde antiguo con los pueblos colonizadores: fenicios, griegos y cartagineses. Una muestra de su desarrollo es la escultura de la Dama de Elche (aunque podría ser falsa) y su alfabeto propio. La tribu más desarrollada fue la del legendario reino de Tartessos, con reyes como Gerión, Gárgoris, Habis y Argantonio.
- Celtas (centro y norte): eran tribus más guerreras y, por lo tanto, menos cultas. Vivían en aldeas llamadas castros, situadas en lugares de difícil acceso, construidas de forma desordenada con casas circulares, como el Castro de Santa Tecla en Pontevedra. Como ejemplo de escultura se conservan los Toros de Guisando. Los celtas resistieron más que los íberos.
Los romanos comenzaron a conquistar la península en el 218 a. C., aprovechando las luchas contra los cartagineses dirigidos por Aníbal Barca, que dominaban parte de España. Esto sucedió en la Segunda Guerra Púnica, en la que Publio Cornelio Escipión venció de nuevo a los cartagineses de Aníbal.
Tardaron unos 200 años en conquistar totalmente la península, con una gran resistencia de los celtas en la Meseta y en el norte. Destacan el caso del lusitano Viriato, hasta que fue asesinado (Roma no paga a traidores), el heroico resistir de la ciudad de Numancia y la rebeldía de los cántabros y vascones, que finalmente fueron vencidos por el futuro emperador Octavio en sus conquistas de sus tierras.
Legado romano en Hispania
Los romanos construyeron muchos monumentos, como el Acueducto de Segovia, el Teatro de Mérida y de Sagunto, la ciudad de Mérida, las ruinas de Itálica, los arcos de Bará y de Medinaceli, y las murallas de Lugo.
Nuestro territorio formó parte del Imperio romano durante unos 700 años.