Los Reyes Católicos y el Imperio de los Austrias: Carlos I y Felipe II

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Los Reyes Católicos: Unión dinástica e instituciones de gobierno

La boda de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón (1469) y la muerte de Enrique IV (1474) provocaron la Guerra Civil Castellana (1474-1479) entre Juana la Beltraneja e Isabel, contienda que finalizó con la renuncia de Juana en el Tratado de Alcaçovas.

Los Reyes Católicos sentaron las bases de la Monarquía Hispánica como una unión dinástica, no como un Estado unificado territorialmente. Se trató de una unión política orientada a tres objetivos primordiales: el dominio peninsular, la unidad religiosa y la centralización del poder. No implicó una integración territorial ni institucional, manteniéndose la hegemonía demográfica y económica de Castilla.

Su reinado representó el inicio de la monarquía autoritaria, cuyo propósito fue centralizar la autoridad regia e instaurar las bases del Estado moderno. Los monarcas reforzaron y modificaron los órganos administrativos:

  • Corona de Aragón: Las instituciones tradicionales permanecieron casi intactas, con escasas modificaciones. Se confirmó el respeto a los fueros, se creó el Consejo de Aragón, una Audiencia en cada reino y se afianzó la figura del virrey.
  • Corona de Castilla: El Consejo Real (o Consejo de Castilla) se convirtió en el órgano central de gobierno y en máxima instancia judicial. Las Cortes perdieron influencia política y solo fueron convocadas para votar subsidios económicos.
  • Administración de justicia: Quedó organizada en tres niveles: el ámbito local con los corregidores; una segunda instancia representada por las Chancillerías (Valladolid y Granada); y la última instancia en el Consejo Real.
  • Administración central y orden público: La antigua cancillería fue sustituida gradualmente por los secretarios reales. Asimismo, se instituyó la Santa Hermandad para velar por la seguridad y el orden público en los caminos.

En el ámbito eclesiástico, los Reyes consiguieron del Papado el derecho de presentación y el Patronato Regio, mientras que el Tribunal de la Santa Inquisición fue la única institución con jurisdicción común en ambas coronas para velar por la ortodoxia de la fe católica.

El significado de 1492: La Guerra de Granada y el descubrimiento de América

El año 1492 marcó un punto de inflexión trascendental en el reinado de los Reyes Católicos y en la Historia Moderna gracias a acontecimientos clave:

La conquista del Reino Nazarí de Granada

Considerada el primer gran objetivo en política peninsular y defensa de la fe, se desarrolló en tres etapas:

  • Conquista de Alhama (1481-1484): Los monarcas aprovecharon las disputas internas nazaríes y captaron el apoyo de Boabdil.
  • Toma de Málaga (1485-1487): Tras un duro asedio militar, la plaza fue tomada y gran parte de su población sometida a la esclavitud.
  • Rendición de Granada (1488-1492): Culminó con la firma de las Capitulaciones con Boabdil el 2 de enero de 1492. El territorio granadino se incorporó a la Corona de Castilla, logrando la ansiada unidad religiosa peninsular.

El descubrimiento de América

Castilla y Portugal competían por el liderazgo en las rutas de navegación atlánticas. Cristóbal Colón presentó su plan de viajar a las Indias a través de la ruta occidental; aunque fue inicialmente desestimado por ambas cortes, finalmente Castilla lo respaldó con la firma de las Capitulaciones de Santa Fe, donde se acordó la distribución de beneficios entre el marino y la reina Isabel.

La primera expedición zarpó del puerto de Palos el 3 de agosto de 1492 y alcanzó la isla de Guanahaní el 12 de octubre de 1492. Tras el éxito del viaje, los monarcas obtuvieron del papa Alejandro VI las bulas Inter Caetera, marco que condujo al reparto colonial acordado con Portugal en el Tratado de Tordesillas (1494). Colón llevó a cabo tres viajes adicionales. En 1499 se liberalizaron los viajes menores mediante expediciones privadas y, en 1513, Vasco Núñez de Balboa cruzó el istmo de Panamá y avistó el océano Pacífico, confirmando que aquellas tierras correspondían a un nuevo continente.

La expulsión de los judíos

Mediante el decreto del 31 de marzo de 1492, se ordenó la expulsión de la comunidad judía que rechazara el bautismo, decisión que acarreó severas repercusiones de índole demográfica, económica, cultural y social para los reinos hispanos.

El Imperio de los Austrias: España bajo Carlos I

Carlos I de España desembarcó en la península en 1517 investido con una colosal herencia patrimonial. En 1519 fue coronado emperador como Carlos V, circunstancia que provocó la exigencia de subsidios extraordinarios a las Cortes castellanas para financiar su traslado y coronación en Alemania.

Política interior: Comunidades y Germanías

  • La revuelta de las Comunidades de Castilla (1520-1522): Levantamiento de las ciudades castellanas frente al gobierno de consejeros flamencos encabezados por Adriano de Utrecht. Los comuneros reclamaban restringir el poder real y reducir la presión fiscal. El bando sublevado fue vencido en la batalla de Villalar (1521) y sus principales capitanes (Padilla, Bravo y Maldonado) fueron ajusticiados.
  • Las Germanías (1519-1523): Conflicto de carácter socioeconómico que estalló simultáneamente en Valencia y Mallorca, impulsado por gremios y campesinos contra los abusos señoriales. Ambas revueltas concluyeron afianzando el poder de la Corona sobre la nobleza y las oligarquías urbanas.

Conflictos europeos: La Universitas Christiana

La política exterior del emperador persiguió consolidar una monarquía universal cristiana frente a tres frentes principales:

  • Rivalidad con Francia (1521-1544): Francisco I intentó arrebatar la hegemonía imperial en la península itálica; tras cuatro guerras sucesivas, se consolidó la supremacía de Carlos I y la incorporación del Milanesado a sus posesiones.
  • La amenaza otomana: El emperador asumió el compromiso de defender a la cristiandad frente a la expansión turca en el Mediterráneo y Europa central. La pugna alternó éxitos destacados, como la conquista de Túnez (1535), con reveses militares, como el fracaso en Argel (1541).
  • Las guerras de religión en el Sacro Imperio: Provocadas por la expansión de la Reforma protestante de Martín Lutero. Pese a la victoria católica de Carlos V en Mühlberg (1547), la resistencia protestante aliada con Francia le obligó a firmar la Paz de Augsburgo (1555), reconociendo legalmente la división religiosa del Imperio bajo el principio de libertad confesional para los príncipes.

La Monarquía Hispánica de Felipe II

Tras las abdicaciones de Bruselas, Carlos I transfirió a su hermano Fernando los territorios de la Casa de Austria y la corona imperial, mientras que a su hijo Felipe II (1556-1598) le legó el resto de los dominios hispánicos, flamencos e italianos. Felipe II continuó la lucha por la hegemonía continental y la estricta defensa del catolicismo contrarreformista.

Política exterior y conflictos bélicos

  • Francia: Tras la victoria hispánica en San Quintín (1557) y la posterior Paz de Cateau-Cambrésis (1559), la corona francesa renunció de manera definitiva a sus pretensiones italianas.
  • Imperio otomano: Con el propósito de frenar el avance marítimo turco, se formó la Liga Santa, que obtuvo un triunfo decisivo en la batalla de Lepanto (1571).
  • Sublevación de los Países Bajos: En 1566 dio comienzo una prolongada rebelión en las provincias septentrionales de signo calvinista, dando origen a la Guerra de los Ochenta Años.
  • Hostilidad con Inglaterra: Debido al respaldo inglés a los rebeldes holandeses y al corsarismo contra la Carrera de Indias, Felipe II organizó la expedición naval de la Gran Armada (o Armada Invencible) en 1588, que concluyó en fracaso.

Gobierno, administración y política interior

Felipe II fijó la capital de la monarquía en Madrid en 1561 y gobernó rodeado de letrados y consejeros españoles. Perfeccionó el régimen polisinodial o sistema de Consejos (diferenciados en territoriales y técnicos), empleó secretarios de Estado y creó las Juntas especializadas para agilizar la toma de decisiones.

Pese al respeto formal de los fueros particulares, su concepción del absolutismo y su intransigencia doctrinal suscitaron graves tensiones internas:

  • Rebelión de las Alpujarras (1568-1570): Levantamiento de la población morisca granadina reprimido con dureza por don Juan de Austria, conllevando la dispersión forzosa de los moriscos por el reino castellano.
  • Alteraciones de Aragón (1590-1592): Conflicto derivado de la huida del secretario Antonio Pérez, quien se acogió al Fuero aragonés bajo la protección del Justicia Mayor, culminando con la intervención del ejército real y la reafirmación de la autoridad de la Corona.

La Unión Ibérica

Felipe II alcanzó la unidad peninsular al reclamar sus derechos legítimos al trono de Portugal tras el fallecimiento de don Sebastián I y del cardenal-rey Enrique. Tras una rápida campaña militar contra las fuerzas contrarias, las Cortes de Tomar (1581) lo proclamaron y coronaron formalmente rey de Portugal, configurando un imperio ultramarino sin precedentes bajo una misma corona.

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