Revueltas Irmandiñas en Galicia: sociedad, conflicto y legado (siglo XV)

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Resumen

El documento analiza el movimiento irmandiño en la Galicia del siglo XV: su composición social, su relación con la Iglesia y los obispos, el periodo de gobierno irmandiño (1467-1469), la reacción de la nobleza y la represión posterior. Explica también las distintas interpretaciones historiográficas sobre su carácter y su legado.

Puntos clave

  • El movimiento irmandiño fue transversal: incluyó campesinos, pescadores, artesanos y algunos caballeros, aunque el protagonismo correspondió a la burguesía urbana.
  • La Hermandad no atacó iglesias ni monasterios; su objetivo era recuperar los bienes usurpados por la nobleza laica.
  • El arzobispo de Santiago fue la única institución eclesiástica claramente atacada por los irmandiños.
  • Durante el gobierno irmandiño (1467-1469) el proyecto fue pacificador y restaurador, sin cuestionar el modelo social existente.
  • En septiembre de 1468 terminó la guerra civil castellana, lo que supuso la disolución de la Hermandad General de la Corona.
  • Pedro Madruga inició la reacción nobiliaria desde Portugal en la primavera de 1469; la derrota irmandiña en campo abierto no fue inmediata, y algunos irmandiños resistieron hasta 1474.
  • El castigo principal fue la reconstrucción de las fortalezas destruidas, con trabajo propio y pago de tributos.

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El Perfil Social de los Irmandiños

El movimiento irmandiño fue un movimiento social transversal, que abarcó a todos los estamentos salvo la alta nobleza y los caballeros. La mayoría de sus integrantes eran campesinos, pescadores y artesanos, lo que reflejaba la realidad social de la época. También hubo caballeros irmandiños, quienes cumplieron funciones de tipo militar en sus respectivas áreas y en la dirección de las batallas (como Alonso de Lanzós, Pedro Osorio y Diego de Lemos). Otros miembros irmandiños representaron diversas realidades sociales: notarios, cambistas, integrantes de órdenes militares, etc. De todos modos, parece que el papel protagonista le correspondió a la burguesía urbana.

La Iglesia y la Hermandad Irmandiña

La actitud de la Hermandad con respecto a la Iglesia se centró en la restitución de los bienes usurpados por la nobleza laica. Es importante destacar que ni iglesias ni monasterios fueron asaltados, y el clero pudo continuar con sus funciones. De hecho, el clero llegó a calificarla como “santa”.

La Doble Realidad de los Obispos

En cuanto a los obispos, se observó una doble realidad: si bien sus castillos fueron destruidos, a cambio fueron liberados de encomiendas y de la tutela nobiliar. Además, contaron con el apoyo, incluso económico, de los cabildos catedralicios.

La única institución eclesiástica claramente atacada por los irmandiños fue el arzobispo de Santiago, porque veían en él un comportamiento aseglarado, estaba plenamente implicado en la guerra civil y acabó yéndose de Galicia a Portugal a las primeras de cambio.

Galicia bajo Mando Irmandiño (1467-1469)

Durante este periodo, el proyecto irmandiño fue esencialmente pacificador y restaurador de la situación previa al bandidaje nobiliar. Es crucial señalar que no se cuestionó el modelo de sociedad existente, y tampoco hubo un programa de reformas profundas.

Sin embargo, en septiembre de 1468, la guerra civil castellana llegó a su fin, lo que supuso también la disolución de la Hermandad General de la Corona. A partir de ese momento, solo la Hermandad de Galicia sobrevivió.

La Reacción Nobiliaria y el Fin de la Revuelta

El fin de la guerra civil castellana supuso el cese del apoyo de Enrique IV a la Hermandad de Galicia. Este contexto propició un cambio de actitud en la nobleza: los nobles aparcaron sus diferencias y comenzaron a organizarse. Paralelamente, los sectores más caballerescos de la Hermandad se desvincularon de ella.

Mientras tanto, los nobles fueron armando ejércitos desde Portugal y Castilla, preparando su retorno. La primera iniciativa destacada fue la de Pedro Madruga desde Portugal en la primavera de 1469: cruzó el río Miño y derrotó a un contingente irmandiño. Sin embargo, no logró entrar en Pontevedra. Siguió su avance hasta Santiago, donde se reunió con Alonso de Fonseca y Juan Pimentel y sus ejércitos, lo que culminó en la derrota del ejército irmandiño dirigido por Pedro Osorio.

Es importante señalar que la derrota irmandiña ni fue inmediata ni contundente. Los ejércitos nobiliarios vencieron en campo abierto, pero fueron incapaces de vencer en las ciudades amuralladas, donde de hecho tuvieron lugar pactos. Los irmandiños mantuvieron alguna presencia local o comarcal hasta 1474.

La Represión Post-Irmandiña

La represión ejercida por los nobles vencedores fue, en general, limitada, y no siguió el ejemplo de la dureza de Nuño Freire de Andrade en 1431. No obstante, hubo algunos casos de prisión y muerte: Alonso de Lanzós y Pedro Osorio, por ejemplo, fueron encarcelados, y varios líderes fueron ejecutados.

Formas de Castigo

El castigo principal impuesto a los irmandiños fue la reconstrucción de las fortalezas destruidas, lo cual debían hacer con su propio trabajo y mediante el pago de tributos. Es importante señalar que existieron desigualdades en la aplicación de este castigo, dependiendo de la comarca y del señorío.

Balance Final y Legado

Para historiadores como Portela y Pallares, la revuelta irmandiña fue la última revuelta feudal en Galicia. Ellos descartaron definirla como un movimiento antifeudal. Sin embargo, quedó claro que hubo una serie de cambios significativos tras estos hechos, marcando un punto de inflexión en la historia social y política de Galicia.

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Preguntas frecuentes

¿Quiénes formaban parte del movimiento irmandiño?

Era un movimiento social transversal que abarcó a todos los estamentos salvo la alta nobleza y los caballeros. La mayoría eran campesinos, pescadores y artesanos, aunque también participaron caballeros, notarios y cambistas, y el papel protagonista correspondió a la burguesía urbana.

¿Qué relación tuvo la Hermandad Irmandiña con la Iglesia?

Su actitud se centró en la restitución de los bienes usurpados por la nobleza laica. Ni iglesias ni monasterios fueron asaltados, y el clero llegó a calificar a la Hermandad de "santa".

¿Cuál fue el castigo impuesto a los irmandiños tras la derrota?

El castigo principal fue la reconstrucción de las fortalezas destruidas, que debían hacer con su propio trabajo y mediante el pago de tributos. Su aplicación fue desigual según la comarca y el señorío.

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1. ¿Qué grupo social tuvo el papel protagonista en el movimiento irmandiño según el texto?
2. ¿Cuál fue la única institución eclesiástica claramente atacada por los irmandiños?
3. ¿Qué acontecimiento supuso la disolución de la Hermandad General de la Corona?
4. ¿Dónde inició Pedro Madruga su avance contra los irmandiños en 1469?
5. Según el texto, ¿qué pensaban historiadores como Portela y Pallares sobre la revuelta?
6. ¿Hasta qué año mantuvieron los irmandiños alguna presencia local o comarcal?

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