La Revolución Rusa de 1905 y el Colapso del Régimen Zarista

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La Revolución de 1905: El Preludio del Cambio en Rusia

En 1905, fuerzas opositoras al zarismo intentaron conquistar el poder mediante una revolución. Sus causas profundas estuvieron en una grave crisis económica, política y social, que provocó un intenso movimiento huelguístico, y en la derrota en la guerra ruso-japonesa (1904-1905), que evidenció la debilidad del régimen zarista.

El Detonante: El Domingo Sangriento

El detonante que puso en marcha la revolución fue la represión despiadada de una manifestación pacífica donde la gente suplicaba al zar una mejora en sus condiciones de vida. La masacre, conocida como Domingo Sangriento, desató la indignación popular y marcó la ruptura definitiva entre el pueblo y el zar.

Las movilizaciones populares, huelgas obreras, revueltas campesinas y sublevaciones militares culminaron en una situación prerrevolucionaria. La huelga política se convirtió en la principal arma de lucha. Para coordinarla, se constituyó en San Petersburgo (Petrogrado) el primer sóviet, un consejo de obreros, campesinos y soldados que tendría posteriormente un papel fundamental.

Las Reformas del Zarismo

En 1905, los revolucionarios no consiguieron tomar el poder, pero presionaron al zar para que impulsara algunas reformas:

  • Creación de la Duma o Asamblea Nacional Legislativa, que en teoría equivalía a un parlamento, pero estaba controlada por el zar.
  • Inicio de una reforma agraria con reparto de tierras que sirviera, a largo plazo, para crear una base social de apoyo al régimen liberal. El proyecto se frustró tras el asesinato de su promotor, el primer ministro Piotr Stolypin, en 1911.
  • Establecimiento de limitadas libertades individuales y ciudadanas.

El Impacto de la Primera Guerra Mundial

En el verano de 1914 comenzó la Primera Guerra Mundial. Tras las derrotas iniciales, el zar Nicolás II tomó el mando directo del ejército en 1915, pero no pudo evitar el desmoronamiento del frente ni la descomposición del poder civil. La zarina, bajo la influencia del extravagante Rasputín, manipulaba abiertamente al desorientado Gobierno.

La guerra produjo la desmoralización del ejército y del pueblo, con lo que se generaron las condiciones para un nuevo estallido revolucionario.

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