Revolución de los precios en el siglo XVI: causas monetarias y reales explicadas
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Revolución de los precios
Se le llama la revolución de los precios a una subida generalizada del nivel de precios que se produjo durante el siglo XVI. Se inició en Castilla y se extendió por toda Europa. Estamos hablando claramente de una inflación. Se inició en Sevilla y se dio por toda Europa. Los productos que más subieron fueron los de primera necesidad: alimentos y textiles. Este fenómeno económico (subida de precios) estuvo favorecido por causas monetarias y causas reales.
Causas monetarias
El autor que pretendió explicarlo fue Earl J. Hamilton. Hamilton relacionó la plata y el oro con esa subida de precios y defendió que eran los causantes. Se basó en la teoría cuantitativa del dinero, en la que establece relación directa entre oferta monetaria y precios.
Fuentes y metodología de Hamilton
Earl J. Hamilton acudió a la Casa de Contratación de las Indias, que era una institución de Castilla en la ciudad de Sevilla, en la cual se regulaba el comercio con América. Con los datos obtenidos elaboró una gráfica en la que se reflejaban los datos de metales preciosos. Por otro lado, en las ciudades más importantes elaboró otras gráficas en las que se observaba la subida de precios. De estos gráficos, Hamilton concluyó que el oro y la plata provocaron la subida de precios. Sin embargo, la hipótesis de Hamilton ha recibido muchas críticas posteriormente.
Críticas a la hipótesis monetaria
Entre las críticas más relevantes se encuentran:
- Los precios ya habían subido 50 años antes (desde 1450), y América todavía no había sido descubierta.
- Los precios que más subieron fueron los de los alimentos.
- La población vuelve a crecer porque los brotes de peste son menos frecuentes y, poco a poco, desaparecen.
- Además, Hamilton no tiene en cuenta el contrabando y se basa en los datos de Sevilla solamente, que son datos parciales.
- No se utilizó tanto oro ni tanta plata para hacer monedas como él afirmaba. Hamilton decía que sí, que había un elevado uso de oro y plata en el acuñamiento de monedas. Sí se usó mucho oro y plata en la construcción de altares, iglesias y edificios emblemáticos.
Causas reales
Como la explicación de Hamilton no es completa ni, parece ser, muy veraz, aparecen otros autores como Jordi Nadal o Pierre Vilar, que intentaron aportar más datos a esta investigación. Según estos autores, hay que tener en cuenta también el aumento considerable de población y el aumento de la demanda, y no solamente en Castilla, sino también en Europa y las colonias americanas.
En Europa, los salarios se mantuvieron e incluso descendieron (salarios nominales versus salarios reales). El estancamiento de los salarios reales afectó a fábricas en Europa y dará lugar a beneficios para los empresarios fuertes. Se produce lo que llamamos inflación de beneficios. Esta inflación provoca reinversión en la industria y el aumento de empresas.
En España no se produce inflación de beneficios porque los salarios sí experimentaron subidas similares (salarios nominales y salarios reales), ya que Castilla y Aragón tenían bastante poca población.
La Escuela de Salamanca y la teoría cuantitativa
La Escuela de Salamanca, compuesta por un grupo de profesores y eclesiásticos, trató de investigar la revolución de los precios que ellos mismos sufrían (siglo XVI). Con esta investigación, Martín de Azpilicueta enunció la teoría cuantitativa del dinero. Expone la relación directa entre oferta monetaria y precios. En un principio, esta teoría fue atribuida a Jean Bodín (a menudo citando a Bodín como alumno o desarrollador de ideas similares).
Otro autor relevante es Tomás de Mercado. La relación entre estos dos es que vivieron en la misma ciudad. Mercado dice que también hay que tener en cuenta el aumento de la demanda.
Conclusión
En definitiva, la explicación de la revolución de los precios en el siglo XVI es compleja y abarca tanto factores monetarios —como el incremento de metales preciosos procedentes de América y la expansión de la oferta monetaria— como factores reales —como el crecimiento demográfico, el aumento de la demanda, las variaciones salariales y cambios en la estructura productiva—. La combinación de estas causas permitió la inflación prolongada que se observa en la Europa del siglo XVI.