La Revolución de Octubre de 1934: El Conflicto que Sacudió la Segunda República
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La Revolución de 1934: El Movimiento Insurreccional en España
La Revolución de 1934, también conocida como la huelga general revolucionaria en España de 1934, fue un movimiento huelguístico y revolucionario que se desarrolló entre los días 5 y 19 de octubre de 1934, durante el denominado bienio radical-cedista de la Segunda República Española.
Este movimiento fue impulsado por amplios sectores y destacados dirigentes del PSOE (Partido Socialista Obrero Español) y la UGT (Unión General de Trabajadores), tales como Francisco Largo Caballero o Indalecio Prieto. Asimismo, contó con una participación desigual de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), la Federación Anarquista Ibérica (FAI) y el Partido Comunista de España (PCE).
Focos Principales de la Rebelión
Los núcleos más significativos de la insurrección se localizaron en:
- Cataluña: Conocido históricamente como los Fets d'Octubre.
- Asturias: Región donde se produjeron los enfrentamientos y sucesos más graves de todo el conflicto.
El Escenario Político: El Bienio Radical-Cedista
Tras las elecciones generales de 1933, el Partido Republicano Radical formó un gobierno monocolor minoritario liderado por Alejandro Lerroux. Este ejecutivo contaba con el apoyo parlamentario de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), una formación de ideología clerical, conservadora y legalista que, al ser la fuerza más votada, representaba la principal minoría en las Cortes.
En octubre de 1934, la CEDA retiró su confianza al gobierno centrista de Lerroux y exigió una participación directa en el poder. El presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora, a pesar de sus recelos ante la doctrina de José María Gil-Robles sobre el "accidentalismo" de las formas de gobierno, instó a Lerroux a incluir a tres ministros de la CEDA en el Gabinete.
La Reacción de la Izquierda y la Vía Insurreccional
Este nombramiento no fue aceptado por las formaciones de izquierda, especialmente por el PSOE, que demandaba una convocatoria anticipada de elecciones generales. Desde su salida del gobierno en septiembre de 1933 y la ruptura con los republicanos, agravada por el triunfo de la derecha en noviembre de ese mismo año, los socialistas abandonaron la "vía parlamentaria".
Bajo el liderazgo de Francisco Largo Caballero, el sector mayoritario del socialismo optó por la vía insurreccional para alcanzar sus objetivos. Para muchos dirigentes, el reformismo y la República parlamentaria habían dejado de ser herramientas útiles, situando la revolución social como su meta prioritaria. Así lo manifestó el propio Largo Caballero en enero de 1934, consolidando el cambio de orientación estratégica del movimiento.