De la Revolución al Imperio: La Era Napoleónica y la Reconfiguración de Europa
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El Directorio: El Fin de la Revolución Francesa
Así comenzó la última etapa de la Revolución Francesa, conocida como El Directorio. Fue un régimen forzado a recurrir con frecuencia a la fuerza para imponer sus decisiones, que ellos consideraban el "justo medio". En 1799, Sieyès, elegido director, preparó un golpe de Estado con la ayuda de Napoleón Bonaparte, un joven y ambicioso militar que había ganado fama por sus victorias en Italia y Egipto. El 18 de Brumario (9 de noviembre de 1799), Sieyès consiguió que Napoleón fuese comandante de las tropas de París. Napoleón prometió el retorno a la calma y forzó el nombramiento de tres cónsules provisionales (Sieyès, Ducos y Napoleón). De esta forma, concluía la Revolución.
Expansión de la Revolución y Consolidación del Poder Napoleónico
Napoleón inició una política planificadora. Como resultado, se firmó la Paz de Lunéville con Austria en 1801 y la Paz de Amiens con el Reino Unido. Con estos acuerdos de paz, Francia dominaba gran parte de Europa. Napoleón normalizó las relaciones con la Iglesia por medio del Concordato con la Santa Sede. Se comprometió a mantener al clero y a reconocer el catolicismo como la religión mayoritaria de los franceses. Con estas medidas, alcanzó gran popularidad y se proclamó Cónsul Único.
Napoleón inició una nueva monarquía con una nueva aristocracia teñida del espíritu liberal. La mejor expresión de esta visión fue el Código Civil (1804), que estableció normas de una revolución moderada: libertad e igualdad civil, supresión del régimen feudal y propiedad liberal de la tierra.
El Imperio Napoleónico: Apogeo y Caída
En mayo de 1804, el Cónsul nombró a Napoleón Emperador hereditario. Esta decisión fue refrendada por un plebiscito, obteniendo una mayoría abrumadora: 3,5 millones de votos a favor y solo 2.579 en contra. Cambió la Constitución del Año VIII por la Constitución del Año XII y se hizo coronar por el Papa Pío VII.
El dominio de Napoleón provocó gran inquietud entre los países del continente. Por ello, el Reino Unido y Rusia establecieron una nueva coalición antifrancesa, a la que se unió Austria. Napoleón logró victorias terrestres contra austriacos y rusos, destacando la Batalla de Austerlitz. Sin embargo, sufrió una derrota marítima en Trafalgar a manos del Almirante Nelson.
Gracias a esta derrota, se le ocurrió la idea del Bloqueo Continental, impidiendo que ningún país comercializara con los ingleses. Austria, derrotada frente a Francia, pasó a ser aliada y cedió el Reino de Nápoles. Prusia fue ocupada tras su derrota en Jena y tuvo que pagar una gran indemnización, siendo obligada también a formar parte del bloqueo. Alejandro I, zar de Rusia, derrotado en Friedland, firmó la Paz de Tilsit y se convirtió en aliado de Francia.
Su proyecto de un gran imperio incluyó la invasión de Portugal, Etruria, Roma y España. Sin embargo, el Imperio Napoleónico no resistió: Rusia había roto el bloqueo y la invasión fracasó, y en España provocó la Guerra de la Independencia, que también resultó en un fracaso para Napoleón.
Luis XVIII ocupó el trono y otorgó una constitución que favoreció al clero y la aristocracia. Napoleón escapó de Elba y regresó, restaurando un efímero Imperio de los Cien Días, que finalizó con la derrota en Waterloo. Desterrado a la isla de Santa Elena, murió el 5 de mayo de 1821.
La Restauración Europea: Retorno al Antiguo Régimen
Tras la derrota de Napoleón, se restauraron las viejas monarquías y se intentó regresar a la situación anterior a la Revolución Francesa. La Restauración fue el periodo inmediatamente posterior a la derrota de Napoleón, una etapa de reacción para volver al Antiguo Régimen.
El Congreso de Viena y el Nuevo Orden Europeo
El sistema de Restauración se diseñó en el Congreso de Viena, cuyo objetivo era restablecer el equilibrio entre las potencias europeas. Se diseñó un nuevo mapa político: Prusia y Rusia incrementaron sus territorios, y Austria amplió sus posesiones por Italia. La Cuádruple Alianza fue una alianza militar para defender el orden creado por el Congreso de Viena.
Liberalismo y Nacionalismo: Las Nuevas Fuerzas Políticas
El intento de perpetuar el absolutismo, pretendido por muchas de las monarquías del continente, estaba condenado al fracaso. La vuelta al Antiguo Régimen en muchos países ya no era posible. Los habitantes ya no se consideraban súbditos (bajo el poder del rey), sino ciudadanos.
Oleadas Revolucionarias del Siglo XIX
Hubo tres oleadas revolucionarias, que representaron la pugna entre el viejo y el nuevo orden político y social, a favor de la causa liberal y nacionalista.