La Revolución Francesa: Orígenes, Crisis y el Establecimiento de la Monarquía Constitucional (1789-1791)
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El Contexto de las Transformaciones Políticas del Siglo XVII y XVIII
El Absolutismo y sus Limitaciones
A finales del siglo XVII se produjeron, en Holanda y en Inglaterra, una serie de transformaciones políticas que comenzaron a limitar el poder de la monarquía absoluta. Al mismo tiempo, las ideas ilustradas dieron lugar, en muchos países, a una serie de experiencias reformistas conocidas con el nombre de Despotismo Ilustrado.
La Revolución Francesa: De la Crisis a la Asamblea Nacional
Las Causas de la Revolución
En 1789, Francia se encontraba en una profunda crisis económica y social. Por un lado, desde 1760 venían sucediéndose malas cosechas que provocaron el alza del precio de los alimentos y el consecuente descontento popular.
El Comienzo de la Revolución
La Revolución Francesa se inició con una revuelta de la aristocracia. Los privilegiados se negaron a pagar impuestos y exigieron a Luis XVI que convocase los Estados Generales, único organismo que podía aprobar una reforma fiscal.
Los Estados Generales y la Soberanía Nacional
Los Estados Generales se abrieron en Versalles en mayo de 1789, presididos por el rey y formados por los representantes de la nobleza, el clero y el Tercer Estado. Siguiendo la tradición, cada estamento contaba con el mismo número de diputados, deliberaba por separado y tenía un único voto.
Los representantes del Tercer Estado exigieron la doble representación, la deliberación conjunta y el voto por persona, ya que constituían la mayoría. La cuestión era importante: estaba en juego la idea de soberanía nacional, es decir, admitir que el conjunto de los diputados de los Estados Generales representaban la voluntad de la nación.
El monarca y parte de la nobleza solo aceptaron la doble representación. Por ello, los diputados del Tercer Estado, reunidos el 20 de junio en un pabellón de París (el Jeu de Paume), se erigieron en Asamblea Nacional (representantes de la nación) y se comprometieron a elaborar una Constitución que reflejase la voluntad de la mayoría de los franceses.
El Fin del Antiguo Régimen
La Radicalización Popular y el Gran Miedo
El pueblo de París respaldó en la calle a los representantes del Tercer Estado. Ante el temor de que las tropas reales detuvieran a los diputados, el 14 de julio asaltaron la fortaleza de la Bastilla, tomaron las armas y se dispusieron a defender por la fuerza el proceso revolucionario.
La revolución se extendió también al campo, en forma de una revuelta antiseñorial conocida como el Gran Miedo, que comportó la quema de muchas residencias nobiliarias y la destrucción de documentos señoriales.
Decretos Fundamentales de la Asamblea Nacional Constituyente
Ante la radicalización popular, la Asamblea Nacional Constituyente decretó:
- El 4 de agosto, la abolición de los privilegios feudales.
- La promulgación de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, que reconocía como derechos inalienables las libertades individuales y colectivas, así como la igualdad ante la ley y los impuestos.
La Monarquía Constitucional: El Proceso Reformista (1789-1791)
Establecimiento de un Nuevo Orden
En el otoño de 1789, el rey y la nobleza aceptaron la nueva situación. Una vez pacificado el país, la Asamblea Nacional inició un proceso reformista para convertir Francia en una monarquía constitucional y parlamentaria.
La Constitución de 1791
En 1791 se promulgó una Constitución que ejemplificó los ideales del liberalismo político:
- Separación de poderes.
- Soberanía nacional.
- Igualdad legal de los ciudadanos.
No obstante, la Constitución reservaba al rey el derecho de veto.
El Sufragio Censitario
También se estableció el sufragio indirecto y censitario, que dividió a los ciudadanos en:
- Activos: Aquellos que poseían una determinada riqueza y tenían derecho a votar.
- Pasivos: Aquellos que, por no poseer fortuna, carecían de derechos políticos.
Reformas de la Asamblea Legislativa
Tras la aprobación del texto constitucional se formó una Asamblea Legislativa, en la que se redactaron nuevas leyes para:
- Garantizar la igualdad de todos los ciudadanos.
- Prohibir la tortura.
- Obligar a pagar impuestos a la nobleza.
- Abolir los gremios.
Para defender las conquistas de la revolución frente a los defensores del absolutismo, se creó un nuevo ejército (la Guardia Nacional).