Revalorización Pedagógica de los Actos Escolares y la Identidad Nacional
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1. Relación entre el artículo y los autores trabajados en clase
El planteamiento de la profesora Daniela Leiva Seisdedos sobre la pérdida del valor pedagógico de los actos escolares se vincula profundamente con las ideas de Zelmanovich y Amuchastegui.
La perspectiva de Zelmanovich: El vacío de significado
Por un lado, Zelmanovich explica que muchas veces las efemérides escolares se transforman en actividades repetitivas, vacías de significado y realizadas solamente por obligación. Esto se relaciona con lo que plantea Leiva cuando dice que los actos hoy son “raquíticos” y que muchas autoridades los consideran una pérdida de tiempo. Según Zelmanovich, existe una tensión entre el tiempo del currículum y el tiempo destinado a los actos; por eso, muchas veces se realizan rápidamente y sin una verdadera reflexión. Como consecuencia, los alumnos suelen sentirse aburridos, incómodos o poco identificados con lo que sucede en el acto escolar.
Además, la autora sostiene que los niños sienten mucha curiosidad por los orígenes, es decir, por cómo comenzaron las cosas importantes. Esa curiosidad puede aprovecharse en las efemérides para acercar a los chicos a la historia nacional. Por ejemplo, el 25 de Mayo no debería ser solo una fecha para memorizar, sino una oportunidad para preguntarse cómo nació el primer gobierno patrio y qué personas participaron de ese proceso. De esta manera, las efemérides pueden dejar de ser actividades vacías y convertirse en espacios significativos de aprendizaje.
También Zelmanovich destaca la importancia del vínculo entre niños y adultos en la transmisión de las historias. Muchas veces los chicos disfrutan más cuando la maestra cuenta la historia con emoción y cercanía, porque eso les permite conectar afectivamente con el relato. Esto demuestra que los actos y las efemérides tienen más sentido cuando logran despertar interés, emoción y participación.
La perspectiva de Amuchastegui: Crisis de los rituales
Por otro lado, Martha Amuchastegui explica que antiguamente los actos escolares tenían una gran solemnidad porque buscaban construir una identidad nacional común. En una sociedad formada por inmigrantes, la escuela era fundamental para enseñar valores patrióticos y generar un sentimiento de pertenencia. Sin embargo, actualmente existe un descreimiento hacia las instituciones y una falta de acuerdos sobre qué valores comunes transmitir. Por eso, muchos rituales escolares pierden fuerza y son vistos por los alumnos como algo lejano o sin importancia.
Amuchastegui también señala que hoy vivimos en una sociedad más diversa y compleja, donde ya no existe una única manera de pensar la identidad nacional. Esto explica por qué muchos estudiantes no se sienten representados por actos tradicionales que muestran siempre las mismas imágenes, personajes y relatos históricos.
La perspectiva de Luis Alberto Romero: La fragmentación del Estado
A su vez, Luis Alberto Romero plantea que la escuela tuvo históricamente un papel muy importante en la construcción de la identidad nacional argentina. A fines del siglo XIX y principios del XX, el Estado utilizó la escuela para “hacer argentinos”, especialmente entre los hijos de inmigrantes. Los actos escolares, las efemérides y los símbolos patrios eran herramientas para construir una idea común de nación. Sin embargo, Romero explica que hoy la escuela enfrenta una sociedad más desigual y fragmentada, donde el Estado perdió parte de su capacidad de unificar culturalmente. Esto también ayuda a entender por qué muchos actos escolares ya no generan el mismo sentimiento colectivo que antes.
2. Vínculos con los especialistas de "Caminos de tiza"
Los planteos del artículo se relacionan con varias ideas desarrolladas por los especialistas en los videos “Caminos de tiza” del Canal Encuentro.
La Licenciada Acerenza propone transformar profundamente la manera de trabajar las efemérides. Ella sostiene que los actos escolares no deberían ser actividades aisladas realizadas solo para cumplir con el calendario, sino el resultado final de proyectos de trabajo más amplios e integrados con contenidos de Ciencias Sociales y Formación Ética y Ciudadana.
Esto se vincula con la crítica de Daniela Leiva hacia los actos “cortos” y sin significado. Acerenza propone que los alumnos participen activamente, investiguen, hagan preguntas, preparen dramatizaciones y elaboren sus propios guiones. De esta manera, los estudiantes dejan de ser simples espectadores y se convierten en protagonistas de su aprendizaje.
Además, la especialista plantea la importancia de trabajar la empatía histórica. Esto significa ayudar a los alumnos a comprender cómo pensaban y vivían las personas de otras épocas, entendiendo que existían distintos intereses y conflictos sociales. Así, las efemérides dejan de presentar una historia rígida y simplificada.
También se propone incorporar nuevas temáticas y reconocer la diversidad cultural y social del país. Por ejemplo, incluir en las efemérides la mirada de pueblos originarios, inmigrantes, mujeres o sectores populares que tradicionalmente fueron invisibilizados.
Otra idea importante es la reversión del vacío de contenido mediante la dramatización y la participación activa de los niños. Cuando los chicos representan personajes, imaginan situaciones o escuchan historias cercanas a su edad, logran identificarse emocionalmente con el pasado. Por eso, la autora señala que muchas veces los alumnos comprenden mejor la historia cuando existen protagonistas jóvenes o relatos contados de manera más cercana y humana.
Tanto Amuchastegui como Romero coinciden en que hoy muchos rituales escolares perdieron fuerza porque la sociedad cambió y ya no existe la misma confianza en las instituciones. Por eso, los especialistas proponen renovar las formas de enseñar la historia para que las efemérides recuperen sentido y conexión con la realidad actual de los estudiantes.
3. Análisis de la identidad nacional y propuestas de innovación
a) Relación de la imagen con el texto de Romero
La imagen muestra un acto escolar tradicional en el que aparecen niños disfrazados con vestimentas coloniales típicas, representando personajes relacionados con el 25 de Mayo. Esta escena se relaciona directamente con lo que plantea Luis Alberto Romero sobre el papel de la escuela en la construcción de la identidad nacional argentina.
Romero explica que, a fines del siglo XIX, el Estado utilizó la escuela como una herramienta para integrar a los hijos de inmigrantes y construir una identidad común. A través de actos escolares, símbolos patrios, himnos y representaciones históricas, la escuela enseñaba una determinada versión de la historia argentina y buscaba formar ciudadanos con un sentimiento de pertenencia nacional.
Los disfraces, las dramatizaciones y las escenas coloniales que aparecen en la imagen forman parte de esa construcción simbólica de la nación. Los alumnos aprendían quiénes eran los “héroes” de la patria y cuáles eran los hechos considerados importantes para la historia nacional.
Además, la imagen muestra cómo la escuela transmitía una visión bastante homogénea y tradicional de la historia, donde muchas veces no aparecían representados otros sectores sociales como los pueblos originarios, los afrodescendientes, las mujeres o los sectores populares.
b) Propuesta de variantes para el acto del 25 de Mayo
Si hoy se buscara incorporar una variante en un acto del 25 de Mayo, sería importante incluir otros actores sociales que tradicionalmente fueron invisibilizados en las representaciones escolares.
- Inclusión de diversidad: Además de mostrar a los caballeros y damas antiguas, podrían incorporarse personajes como esclavos afrodescendientes, vendedores ambulantes, mujeres de sectores populares, pueblos originarios o soldados comunes.
- Dramatización crítica: Se podría realizar una representación donde estos personajes expresen sus opiniones, dudas y preocupaciones sobre la Revolución de Mayo.
Esto permitiría mostrar que la historia no estuvo formada solamente por próceres importantes, sino también por personas comunes que vivieron ese proceso desde distintas realidades. Además, esta propuesta ayudaría a que los alumnos comprendan la historia de una manera más crítica y cercana, entendiendo que existían conflictos sociales, desigualdades y diferentes puntos de vista.
Esta elección puede justificarse con las ideas de Zelmanovich y de la Licenciada Acerenza. Ambas autoras proponen trabajar las efemérides desde la reflexión, la multiperspectividad y la participación activa de los alumnos, permitiendo construir nuevas significaciones sobre el pasado y relacionarlo con el presente.
También se relaciona con la idea de empatía histórica, ya que los estudiantes pueden imaginar cómo vivían y sentían distintos grupos sociales en aquella época. De esta manera, el acto escolar deja de ser solamente una repetición de disfraces y se transforma en una experiencia de aprendizaje más profunda, participativa y significativa.