La Retórica Clásica: Discursos de Cicerón y las Escuelas de Elocuencia Latina
Las Partes del Discurso Retórico Romano
El discurso retórico en la antigua Roma se estructuraba tradicionalmente en las siguientes partes:
Exordium (exordio): Su objetivo era preparar al auditorio para que estuviera atento y favorable a lo que se iba a decir después.
Narratio (narración): Consistía en la relación de los hechos. Debía ser breve, clara y verosímil. Iba a continuación del exordio para indicar de qué se trataba.
Partitio (división): Era el esquema de lo que iba a ser el discurso. Hortensio lo hacía siempre; Cicerón solía hacerlo al principio.
Argumentatio (argumentación): Considerada la parte más importante del discurso. Algunos autores la dividen en dos:
- Confirmatio: Presentación de pruebas positivas.
- Refutatio: Respuesta a los argumentos del adversario.
Estas dos subpartes no siempre se distinguen claramente.
Digressio (digresión): Un momento importante del discurso. El orador, después de la argumentatio, dejaba volar su imaginación y trataba cuestiones ajenas al tema para agradar al auditorio y que este aceptara mejor las conclusiones a las que se iba a llegar.
Peroratio (peroración o epílogo): El orador se permitía el mayor patetismo para conseguir lo que pretendía. A veces, incluía un resumen de la argumentación. El orador cerraba su discurso rogando a los jueces una sentencia favorable.
Tipos de Discursos en la Retórica Romana
Los discursos romanos se clasificaban en diversas categorías según su propósito y contexto:
Laudationes fúnebres o panegíricos: Discursos que se pronunciaban cuando una persona había fallecido. Por lo general, no eran muy veraces, sino que alababan al difunto con exageración. No se conserva ninguno de estos discursos y sabemos de ellos por el Brutus de Cicerón.
Discursos políticos: Eran los que se pronunciaban durante el desempeño de algún cargo público, sobre todo, durante el consulado. Ejemplos de este tipo son las Catilinarias o In Catilinam orationes IV de Cicerón. Se solían pronunciar en el Senado, pero algunos también eran pronunciados en la curia, delante del pueblo y en el foro.
Causas criminales o discursos judiciales: Eran los discursos que se pronunciaban generalmente en el foro, delante de la gente, pero también delante del tribunal de justicia que iba a emitir el veredicto. Podían ser discursos de acusación (como In Verrem) o de defensa (como Pro Milone).
Acciones de gracias: Tanto a los dioses como al Senado y al pueblo por múltiples motivos. Por ejemplo, Cicerón dio las gracias por su vuelta del destierro en dos discursos: Post reditum in senatu (oratio cum senatui gratias egit) y Post reditum ad Quirites (oratio cum populo gratias egit).
Las Escuelas Retóricas Romanas
La retórica romana se vio influenciada por diferentes corrientes estilísticas:
La Escuela Aticista: Defendía un estilo sobrio y severo. El modelo griego era Lisias. Entre los oradores aticistas figuraban Licinio Calvo, M. Bruto y el propio Julio César.
La Escuela Asianista: Defendía un estilo exuberante, abigarrado de adornos y figuras estilísticas.
La Escuela Rodia: Situada en un punto intermedio entre las dos anteriores. Cicerón optará por un estilo rodio, considerando a Demóstenes su prototipo.
Discursos de Cicerón: Defensa y Acusación
Cicerón, uno de los más grandes oradores romanos, abordó diversas causas en sus discursos judiciales:
Por concusión (aprovecharse de un cargo público para el enriquecimiento personal): In Verrem, Pro Fonteio, Pro Flacco, Pro Rabirio Postumo.
Por lesa república o alta traición: Pro Rabirio perduellionis reo, Pro Sulla.
Por maniobras electorales: Pro Murena, Pro Plancio.
Cuando la defensa propiciaba un enfrentamiento entre los dos partidos principales: populares y optimates: Pro Roscio Amerino, Pro Sestio, Pro Caelio, Pro Milone.
Después de la muerte de Pompeyo, abogó delante de César por los pompeyanos desterrados o caídos en desgracia: Pro Marcello, Pro Ligario, Pro rege Deiotaro.
Discursos Políticos de Cicerón
La carrera política de Cicerón estuvo marcada por importantes intervenciones oratorias:
En favor de Pompeyo: De imperio Cn. Pompei.
Discursos consulares (63 a. C.): In Catilinam o Catilinarias.
Discursos del retorno del destierro (57 a. C.):
- Post reditum in senatu (oratio cum senatui gratias egit) (5 de septiembre de 57 a. C.).
- Post reditum ad Quirites (oratio cum populo gratias egit) (7 de septiembre de 57 a. C.).
- De domo sua ad Pontifices (29 de septiembre de 57 a. C.).
Las catorce Filípicas: In M. Antonium orationum Philippicarum libri XIV (del 2 de septiembre de 44 a. C. al 21 de abril de 43 a. C.).
Estos discursos resultan ser la última lucha política de Cicerón. Son discursos, unos reales y otros ficticios, redactados a modo de panfletos para ser difundidos por toda Italia y levantar los ánimos contra la indignidad moral y los proyectos sin escrúpulos de Marco Antonio.
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