El Resurgimiento Italiano: Proceso y Protagonistas de la Unificación de Italia
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Introducción a la Unificación Italiana
Este es uno de los casos de los movimientos nacionalistas unificadores; es decir, Italia no existía como estado, sino que era un mosaico de estados independientes que buscaron su unificación.
Italia antes de la Unificación
Antes de la unificación, tras la derrota de Napoleón, Italia quedó dividida en siete estados:
- Al norte, el Reino del Piamonte-Cerdeña: Era el estado más moderno y desarrollado; ya se había industrializado y, además, era una monarquía parlamentaria con su capital en Turín y su importante ciudad portuaria en Génova.
- La Lombardía: Con capital en Milán, sería un estado que acabaría siendo anexionado por el Imperio Austrohúngaro.
- El Véneto: Con capital en Venecia, era un territorio que pertenecía al Imperio Austrohúngaro.
- Los estados de Parma, Módena y Toscana: Estaban gobernados de forma absolutista por miembros de la dinastía de los Habsburgo.
- Los Estados Pontificios: Estaban gobernados desde Roma por el Papa, es decir, una teocracia desde el Vaticano.
- Al sur, el Reino de las Dos Sicilias: Era una monarquía absoluta gobernada desde Nápoles por una dinastía colateral de los Borbones, pero era un reino atrasado.
Movimientos Nacionalistas y Corrientes Ideológicas
El sentimiento nacionalista empezó a consolidarse, y encontramos el movimiento de la llamada Joven Italia. Existía una corriente ideológica para la unificación con una serie de tendencias:
- El Abate Ghisberti: Proponía unificar Italia a partir de Roma, creando un estado teocrático, pero su propuesta fue desestimada.
- Giuseppe Mazzini: Era un revolucionario que pretendía hacer de Italia una república con capital en Roma. Sin embargo, este revolucionario, que en un principio estuvo apoyado por la burguesía, perdió dicho apoyo a partir de 1848 al vincularse al socialismo.
- Otra tendencia: Pretendía unificar Italia a partir de Nápoles, pero también era inviable.
El Proceso de Unificación: Etapas Clave
Sin embargo, la tendencia que se llevaría a cabo sería la de Camillo Benso, Conde de Cavour, primer ministro del Piamonte-Cerdeña, quien pretendía unificar Italia desde este reino desarrollado e industrializado.
La Alianza con Francia y la Anexión de Lombardía
El monarca Carlos Alberto de Saboya inició la unificación y pretendió unificar Lombardía, pero el ejército piamontés fue totalmente destrozado por los austriacos, quienes acabaron anexionando Lombardía al Imperio Austrohúngaro. Esta derrota hizo que el monarca abdicara en su hijo Víctor Manuel II, quien sería consciente de que, para vencer a los austriacos, necesitaría el apoyo de una gran potencia.
Por este motivo, Cavour firmó con Napoleón III el Tratado de Plombières, recibiendo ayuda militar. A cambio, el Piamonte cedió a Francia los territorios de Saboya y Niza. Con ayuda francesa, consiguió anexionarse Lombardía.
La Proclamación del Reino de Italia (1861)
Esta situación fue aprovechada en los ducados de Parma, Módena y Toscana, donde se produjeron revoluciones que destronaron a los gobernantes y pidieron la anexión al Piamonte. En este momento, en 1861, en el Parlamento de Turín, se proclamó el Reino de Italia.
La Expedición de los Mil de Garibaldi
Desde Génova, el ejército de los Camisas Rojas, al mando de Giuseppe Garibaldi, partió hacia Sicilia y acabó destronando a los Borbones e incorporando Nápoles a Italia. Ya solo quedaba por unificarse el Véneto, en poder de los austriacos, y los Estados Pontificios.
La Consolidación Final de la Unificación
La unificación se completaría mediante dos guerras exteriores:
- La Guerra Austro-Prusiana: Supuso una victoria aplastante de Prusia, en la que los austriacos se vieron obligados a ceder el Véneto a Italia.
- La Guerra Franco-Prusiana: Supuso una aplastante victoria de Prusia sobre Francia. Napoleón III abandonó el poder, Francia volvió a ser una república y, como Francia necesitaba todos sus efectivos militares, se retiraron de Roma, e Italia aprovechó la ocasión para completar la unificación.