Resuman
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Un hombre llega a las ruinas de un antiguo templo circular. Tiene un solo objetivo: crear un ser humano a través del sueño e imponerlo a la realidad. Al principio el hombre sueña que está en el centro de un anfiteatro de estudiantes a los cuales les dicta lecciones. Elige un alumno y, después de darle lecciones particulares, se maravilla de las habilidades del joven.
Sin embargo, un día el hombre se despierta y por muchas noches no puede dormir. Reconoce que su primer intento ha sido un fracaso y decide buscar otro método de trabajo. Después de un descanso y de observar varios ritos de purificación y adoración a los dioses, el hombre se duerme y sueña con un corazón. Noches, días y años pasan y el hombre crea a su hijo, pedazo por pedazo; prestando atención a cada detalle. Finalmente el joven está completo, pero no habla y no se incorpora; solo sueña. El hombre le ruega ayuda al Dios del Fuego para darle vida a su hijo y esté consciente. El joven se despierta como un hombre de carne y hueso y es enviado a otro templo. Solo el soñador y el Dios del Fuego saben que el hijo es una creación, un hombre soñado; no es un hombre real. Al pasar el tiempo, el soñador escucha de otros hombres que hay un hombre en otro templo que puede caminar por el fuego sin daño. El hombre sabe que este es su hijo y se preocupa de la posibilidad que él se entere que no es un ser humano, sino una proyección de otro. Se acerca de repente un gran fuego. El hombre acepta que ha llegado su momento de morir y se acerca al fuego. Pasa por las llamas sin dañarse, y en ese momento comprende que él también es una proyección, un sueño de otro yo
Sin embargo, un día el hombre se despierta y por muchas noches no puede dormir. Reconoce que su primer intento ha sido un fracaso y decide buscar otro método de trabajo. Después de un descanso y de observar varios ritos de purificación y adoración a los dioses, el hombre se duerme y sueña con un corazón. Noches, días y años pasan y el hombre crea a su hijo, pedazo por pedazo; prestando atención a cada detalle. Finalmente el joven está completo, pero no habla y no se incorpora; solo sueña. El hombre le ruega ayuda al Dios del Fuego para darle vida a su hijo y esté consciente. El joven se despierta como un hombre de carne y hueso y es enviado a otro templo. Solo el soñador y el Dios del Fuego saben que el hijo es una creación, un hombre soñado; no es un hombre real. Al pasar el tiempo, el soñador escucha de otros hombres que hay un hombre en otro templo que puede caminar por el fuego sin daño. El hombre sabe que este es su hijo y se preocupa de la posibilidad que él se entere que no es un ser humano, sino una proyección de otro. Se acerca de repente un gran fuego. El hombre acepta que ha llegado su momento de morir y se acerca al fuego. Pasa por las llamas sin dañarse, y en ese momento comprende que él también es una proyección, un sueño de otro yo
Lugar: recinto circular que corona a un tigre o caballo de piedra que tuvo lugar alguna vez el color del fuego y ahora el de la ceniza. Ese redondel es un templo que devoraron los incendios antiguos, que la selva palúdica ha profanado y cuyo Dios no recibe honor de los hombres.
Objetivo: quería soñar un hombre, quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad. Consagrado a la única tarea de dormir y soñar.
Primeras acciones: al principio los sueños eran caóticos, poco después fueron de naturaleza dialéctica El Forastero sé soñaba en el centro de un anfiteatro circular que era de algún modo el templo incendiado. El hombre les dictaba lecciones de anatomía, de cosmografía, de magia; los rostros escuchado con ansiedad y procuraban responder con entendimiento.
CarácterÍSTICAS DEL PERSONAJE PRINCIPAL: era un muchacho taciturno, cetrino, díscolo a veces, de rasgos afilados que repetían los de su soñador.
ACCIONES NUCLEARES: nada podía esperar de aquellos alumnos que aceptaban con pasividad su doctrina y si de aquellos que arriesgaban, a veces, una contradicción razonable. que lo había soñado juro olvidar la enorme alucinación que lo había desviado al principio