La Restauración Borbónica: Nacionalismos y Movimientos Obreros (1874-1902)
Enviado por Chuletator online y clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 2,6 KB
La Restauración Borbónica (1874-1902): Nacionalismos y Movimientos Sociales
El sistema de la Restauración marginó a amplios sectores políticos y sociales, enfrentándose a la oposición de diversas corrientes: el carlismo, el republicanismo, el movimiento obrero y los regionalismos.
Oposición política al sistema
- Carlismo: Tras su derrota, se dividió en integristas y neocatólicos.
- Republicanismo: Fragmentado en varios partidos, destacaron: el Partido Federal (Pi y Margall), el Partido Progresista (Ruiz Zorrilla), el Partido Centralista (Salmerón) y el Partido Histórico (Castelar).
El auge de los regionalismos y nacionalismos
El regionalismo surgió como alternativa al centralismo. La descomposición del poder central permitió que afloraran los nacionalismos regionales, potenciados por las burguesías frente a la oligarquía. Estos movimientos, influidos por el romanticismo, no fueron inicialmente separatistas.
Principales movimientos regionales:
- Catalanismo
- Nacionalismo vasco
- Regionalismo gallego (enfocado en la reforma agrícola)
- Valencianismo
El movimiento obrero: Anarquismo y Socialismo
El movimiento obrero presentó una marcada división interna:
El Anarquismo
Con fuerte implantación en Cataluña y Andalucía, estuvo representado por la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE). Su pervivencia en España, a diferencia de Europa, se debió al atraso económico, la influencia de los jornaleros y la falta de un Estado integrador.
En Andalucía, la influencia de sociedades secretas como La Mano Negra y la apuesta por la acción violenta provocaron la persecución y posterior extinción de la FTRE.
El Socialismo
El núcleo marxista fundó el PSOE en 1879, bajo las siguientes premisas:
- Creación del periódico El Socialista.
- Participación en la Segunda Internacional.
- Rechazo a la colaboración con partidos burgueses.
- Organización de manifestaciones pacíficas (desde 1890) para reivindicar la jornada laboral de 8 horas.
En 1888, el PSOE fundó la Unión General de Trabajadores (UGT), un sindicato independiente pero subordinado al partido, compuesto principalmente por obreros cualificados y urbanos, con una estructura más centralizada que la anarquista.