Restauración borbónica en España: Proyecto político de Antonio Cánovas del Castillo y la Constitución de 1876
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Los fundamentos de la Restauración o proyecto político de Antonio Cánovas del Castillo
Con el golpe militar en Sagunto (Valencia) en diciembre de 1874, el general Martínez Campos puso fin a la I República y restauró la monarquía constitucional borbónica con el príncipe Alfonso XII (bisabuelo de Don Juan Carlos).
El impulsor del nuevo proyecto político fue Antonio Cánovas del Castillo (fundador del Partido Alfonsino en 1868), que ahora reunió a liberales moderados y unionistas bajo la nueva denominación de Partido Conservador. Este proyecto canovista se basó en cuatro puntos o pilares fundamentales, acordados entre los dos partidos mayoritarios:
- Partido Conservador: Antonio Cánovas del Castillo, su líder.
- Partido Liberal: los antiguos liberales progresistas y demócratas, liderados por Mateo Sagasta.
1º. Nueva Constitución (1876)
La Constitución de 1876, acordada entre los dos partidos mayoritarios, estableció los siguientes aspectos clave:
- Forma de gobierno: Monarquía constitucional.
- Soberanía nacional limitada: las Cortes comparten la soberanía con la Corona.
- Sufragio: se mantiene el sufragio universal masculino fijado ya en la Constitución de 1869.
- Declaración de derechos: reconocimiento de derechos individuales, con exclusiones en colectivos como la expresión, reunión y asociación.
- Estado confesional católico: el Estado reconoce la religión católica como única oficial y se obliga a protegerla con ayudas económicas (para compensar las desamortizaciones) al culto y al clero.
- Valores tradicionales: incluye valores del orden, el respeto a la ley, a la autoridad, a los mayores, a la familia y a la propiedad como esenciales de la convivencia.
- Administración: fija una administración única y central para todo el Estado.
2º. La Corona
La Corona fue considerada por el sistema canovista como una institución fundamental y como garantía del buen entendimiento entre los partidos políticos. La Constitución de 1876 le otorgó amplios derechos, entre ellos:
- Potestad legislativa compartida con las Cortes (capacidad legislativa).
- Derecho de veto.
- Facultad para disolver las Cortes.
- Nombrar al gobierno.
- Representar la Jefatura del Estado y de las fuerzas armadas.
3º. El Ejército
Según el programa canovista, el ejército tenía la función fundamental de la defensa de la unidad nacional y de la independencia de España. Asimismo, el ejército quedaba apartado de la vida política, sometido al poder civil —es decir, al Rey, al gobierno y a las Cortes—, todo ello para evitar los repetidos golpes militares contra el gobierno durante la etapa anterior (1833-1874).
4º. Los partidos políticos
Aunque existían varios partidos, los dos mayoritarios eran:
- El Partido Conservador, liderado por Cánovas.
- El Partido Liberal, encabezado por Mateo Sagasta.
El plan de Cánovas consistía en un acuerdo entre estos dos partidos sobre los siguientes puntos:
- La Constitución (ya comentada) de 1876.
- La alternancia en el gobierno de forma democrática (según el resultado de las elecciones) y pacífica (no por golpes de Estado).
- Respetar las leyes aprobadas por el gobierno anterior; solo debían ser cambiadas, no anuladas, por el gobierno siguiente, para mejorarlas.
- Los partidos debían crear un clima de orden y seguridad que garantizara la vida y la propiedad de las personas, así como la confianza de los inversores. Esto atrajo grandes inversiones nacionales y extranjeras que impulsaron la economía y favorecieron un importante desarrollo en esos años.
- Era responsabilidad del gobierno acometer reformas y mejoras sociales para las clases trabajadoras y evitar huelgas y levantamientos revolucionarios.
- Finalmente, se puso fin a dos conflictos armados: la Tercera Guerra Carlista (1876) y la Primera Guerra de Cuba (1878).
Pese a todo, el sistema canovista contó con algunos problemas, como la fuerte oposición de partidos minoritarios (el republicano, el socialista y el carlista).
Corrupción y prácticas políticas
Muchos políticos liberales, de uno y otro partido, trataron de perpetuarse en sus cargos mediante prácticas corruptas, como la falsificación electoral (tanto de los censos o listas como de las actas electorales) y la influencia de los caciques. Una revista de la época, El Loro, caricaturizaba estas situaciones: un posible diputado acudía al cementerio a pedir el voto a un fallecido, o el cacique que acompañaba al pobre votante a depositar el voto.
Sin embargo, en general, este sistema funcionó —aunque con oportunas reformas— hasta 1923, periodo conocido como la época de la Restauración.
Notas finales
El proyecto canovista pretendió estabilizar la vida política española mediante la alternancia pactada entre partidos y la subordinación del Ejército al poder civil, a la vez que mantenía una base conservadora en la Constitución de 1876 y un Estado confesional. Las tensiones sociales y las prácticas antidemocráticas, como el caciquismo y el fraude electoral, marcaron sus límites y condicionaron su evolución hasta principios del siglo XX.