La Restauración borbónica en España: Alfonso XII, Cánovas y el sistema de turnos (1875-1902)
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1. A mediados de enero de 1875, Alfonso XII hace su entrada oficial en Madrid
Apenas han transcurrido dos semanas desde que triunfara en Sagunto, favorecido por la pasividad del ejército, el pronunciamiento del general Martínez Campos, que lo proclamó rey.
La acción de Martínez Campos contó con la desaprobación del líder de la causa alfonsina, Cánovas, contrario a que el rey regresara al trono mediante un golpe de Estado. Los españoles que lo recibieron esperaban que el nuevo rey acabara con las dos guerras que seguían abiertas y terminara con la inestabilidad política que España venía padeciendo desde la Revolución de 1868.
La Restauración de los Borbones en el trono, seis años después de ser expulsados, fue gracias al trabajo político que realizó Cánovas a favor de la causa alfonsina. Su propósito era que con el joven rey comenzara un nuevo régimen. Cánovas pretendía dar a la sociedad el protagonismo de la política y sustituir el recurso del pronunciamiento militar por el acuerdo de dos grandes partidos para la alternancia en el poder, como en Inglaterra.
1.1. El diseño político de Cánovas
Según el diseño de Cánovas, el nuevo monarca debía cumplir un papel esencial como árbitro en la vida política. El sistema político formado por Cánovas se basaba en dos grandes partidos que se alternarían en el poder:
- Partido conservador, de derechas, liderado por Cánovas.
- Partido liberal, de izquierdas, dirigido por Sagasta, donde se integraba gran parte de los progresistas de la revolución.
El rey, según la Constitución, era el encargado de administrar el poder entre los partidos. Si el partido llamado no tenía una mayoría suficiente en las Cortes, procedía a disolverlas y a convocar elecciones con la seguridad de que obtendría entonces una mayoría holgada.
1.2. El papel del ministro de la Gobernación y el caciquismo
El ministro de la Gobernación, llamado también «elector», era el encargado de «cocinarlas» a través de las redes de gobernadores civiles del Estado. Este último eslabón era el más decisivo de la presión que ejercía el gobierno sobre los electores: los caciques.
El caciquismo se hacía fuerte en la España rural, donde los pequeños propietarios dependían de los caciques para su relación con el Estado, y en las pequeñas ciudades, donde las clases medias vivían gracias al trabajo en la administración.
2. La regencia de María Cristina y la infancia de Alfonso XIII
En noviembre de 1885 muere Alfonso XII. Su segunda mujer, María Cristina de Habsburgo, jura ante las Cortes como reina regente de España. Cánovas y Sagasta habían sellado ya un pacto de defensa del régimen. Este acuerdo refuerza el modelo de los dos partidos y garantiza la alternancia en el poder.
A los seis meses de morir su padre nace Alfonso XIII, pero aun así seguirá reinando su madre hasta que tenga la mayoría de edad. El nuevo rey es recibido con entusiasmo por los españoles, que lo ven como el monarca del próximo siglo, y con alivio, pues el nacimiento de otra niña habría favorecido la sublevación de los carlistas.
3. Consolidación y problemas pendientes
En la última década del siglo XIX, el régimen político llega a la altura de las grandes potencias europeas.
Pero aún quedan problemas por resolver, como el falseamiento de votos mediante el pucherazo o la solución de las necesidades sociales.