Resolución del Cisma de Occidente: El Concilio de Pisa y la Reunificación en Constanza
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El Concilio de Pisa y el Agravamiento del Cisma (1409)
Concilio de Pisa. Negociaciones. Morella. Cardenales disidentes de las ciudades del norte de Italia, junto con representantes del rey de Francia y la Universidad de París, llegaron a un acuerdo para convocar un concilio en Pisa. A este se adhirieron delegaciones alemanas e inglesas, y su inicio se programó para el 25 de marzo de 1409.
A los dos papas existentes se les llamó a comparecer en calidad de acusados. El 5 de junio, tras ser expuestos los cargos de acusación por los canonistas Zabarella y Pedro de Ancarano, los 24 cardenales presentes se reunieron en cónclave y eligieron papa a Pedro Philarges, de origen cretense, franciscano, humanista y profesor en Oxford y París. Tomó el nombre de Alejandro V.
La elección no resolvió nada, a pesar de la gran cantidad de obispos que acudieron a Pisa, pues la legitimidad de la convocatoria era dudosa. No estaban convencidos de la autoridad del concilio para deponer a un Papa.
- Gregorio XII, reconocido por Aragón, Navarra y Castilla, se retiró a Barcelona en 1411, manteniendo una gran actividad desde Peñíscola.
- Benedicto XIII huyó a Gaeta y luego a Rímini.
En mayo de 1408, ante la negativa del papa Gregorio XII a reunirse con el papa de Aviñón, Benedicto XIII, para poner fin al Cisma de Occidente, el cardenal Baltasar Cossa fue uno de los siete cardenales de la curia romana que, de acuerdo con otros cardenales de la curia aviñonense, propuso la celebración de un concilio en Pisa con el objetivo de deponer a ambos papas y elegir uno nuevo.
El Concilio de Pisa, celebrado en 1409, decretó la deposición de los dos papas reinantes y eligió a Alejandro V. Sin embargo, al no lograr la renuncia de los papas depuestos, la Iglesia se vio gobernada simultáneamente por tres papas: el romano Gregorio XII, el aviñonense Benedicto XIII y el pisano Alejandro V.
En 1410, a la muerte de Alejandro V en Bolonia, los cardenales pisanos nombraron sucesor al cardenal Baldasar Cossa, quien adoptó el nombre de Juan XXIII. Para ello, fue ordenado sacerdote el 24 de mayo y consagrado papa al día siguiente. Ese mismo año, tomó partido por Segismundo de Luxemburgo, que había sido elegido emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.
El Concilio de Constanza y la Restauración de la Unidad
Concilio de Constanza. Muerto Alejandro V en Bolonia, los cardenales eligieron inmediatamente, el 17 de mayo de 1410, como sucesor a Baldasar Cossa, Juan XXIII, descrito como un antipapa más hombre de armas que pontífice. Manipulaba las negociaciones desde Pisa. A pesar de su reputación pesimista, en Italia continuaba la lucha entre Roma y Nápoles. Tras ser tomada Roma por Juan XXIII y saqueada por Ladislao de Durazzo, se hizo necesario celebrar un nuevo concilio.
Francia estaba desgarrada por la contienda entre Borgoñones, Armagnacs y Galicanos. Para muchos, la salvación de la Iglesia solo podía venir de la mano del emperador, el único con poder para convocar un concilio ecuménico en lugar del Papa.
La Convocatoria Imperial
Segismundo, elegido Rey de Romanos en 1410, fijó como sede del concilio Constanza, inaugurándose el 1 de noviembre de 1414.
Debates Iniciales y la Superioridad Conciliar
Reunida la asamblea, se puso en discusión:
- Los derechos del concilio frente al Papa y el emperador en cuanto a la organización y los escrutinios (individualmente o por nación).
- La reforma de la Iglesia.
Juan XXIII era el único de los tres papas presentes. Se enemistó con Segismundo, huyó y fue apresado el 29 de mayo de 1415.
Gregorio XII hizo leer un decreto que convocaba el Concilio de Constanza ante Segismundo y renunció al pontificado. Ya solo quedaba Benedicto XIII.
Segismundo viajó a Perpiñán para reunirse con él. Al no atender a razones, esto determinó que Castilla, Navarra y, con menos claridad, Aragón, abandonaran a Benedicto y comparecieran en el concilio. En este ya había representación de Italia, Francia, Alemania, Inglaterra, Navarra y Castilla.
Resoluciones y Reforma
Benedicto fue depuesto por el Concilio el 26 de julio de 1417, acusado de Cismático y Hereje.
Los impulsores del concilio estaban empeñados en la reforma de la Iglesia, tanto en la cabeza como en los miembros. El 6 de abril de 1415 proclamaron la superioridad del concilio sobre el Papa, afirmando que la autoridad de la Iglesia no reposaba sobre el Papa ni los cardenales, sino sobre la Agregatio Fidelium, cuya expresión eran las naciones.
Se procedió a la censura de los escritos de Wycliffe y al proceso y condenación de Juan Hus (6 de julio de 1415) y Jerónimo de Praga (30 de mayo de 1416). También se discutió la legitimidad del tiranicidio tras la muerte del duque de Orleans.
Decretos de Reforma y Elección Final
Se votaron cinco decretos de reforma. El decreto Frequens (9 de octubre de 1417) impuso la celebración obligatoria de un concilio cada diez años.
Los alemanes quisieron decretar solo las reformas indispensables, mientras que otras naciones protestaron contra toda demora en hacer desaparecer la anomalía de una iglesia sin su jefe.
Se decidió agregar 23 cardenales a otros 30 existentes (6 por nación). Otón Colonna fue elegido casi unánimemente el 11 de noviembre de 1417 como Martín V, quedando abierta la vía para restablecer la unidad de la Iglesia católica.
El Final del Cisma
El Papa Luna (Benedicto XIII) siguió en su postura imperturbable y murió en 1423 a los 96 años en Peñíscola, que había sido su sede papal (antiguo castillo del Temple). Sus cardenales eligieron como sucesor a Gil Sánchez Muñoz, el último papa de la obediencia aviñonense. Su abdicación se produjo en 1429, debido a las presiones políticas del rey de Aragón, Alfonso V. Con esta abdicación finaliza el Cisma de Occidente.