La Represión Franquista en Canarias y España: Mecanismos de Control y Violencia
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Introducción al estudio de la represión franquista
Nos encontramos ante un fragmento de la obra de Aarón León Álvarez, “La guerra que nunca terminó: La represión franquista en Canarias”, publicado en 2015 en Santa Cruz de Tenerife. Se trata de una fuente historiográfica secundaria e indirecta de naturaleza circunstancial-testimonial, con una finalidad y destinatario colectivo y público.
Situamos el texto en el periodo franquista en Canarias y los métodos represivos que se utilizaron en favor del nuevo régimen para perseguir a las disidencias, tales como organizaciones obreras y dirigentes políticos. El autor aborda diversas dimensiones de la represión:
- Represión física: Persecución directa y violencia.
- Represión moral, laboral y económica: Mecanismos de exclusión social.
- Apoyos del régimen: El papel de militares, Guardia Civil y falangistas.
- Limpieza social y reeducación: El intento de imponer la ideología franquista.
El autor defiende que sería imposible explicar la dictadura sin el uso sistemático de la violencia.
Mecanismos de represión institucional y sus consecuencias
Tras la Guerra Civil, se estableció una dictadura que rompió con los principios liberales del siglo XIX y con la democracia y el marxismo del siglo XX, buscando eliminar lo que el régimen consideraba las causas de la «decadencia de España».
Legislación represiva
Para lograr sus objetivos, se promulgaron diversas leyes fundamentales:
- Ley de Responsabilidades Políticas (1939-1945): Sancionaba a los contrarios al régimen.
- Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo (1940-1971): Perseguía a los vinculados a estas corrientes ideológicas.
- Ley de Seguridad del Estado (1941): Reprimía cualquier acto considerado una amenaza.
- Tribunales especiales: Se creó el Tribunal Militar sobre actividades extremistas, sustituido en 1964 por el Tribunal de Orden Público (TOP), formado por civiles.
El resultado de estas políticas fue devastador: más de 100.000 fusilamientos, medio millón de exiliados, numerosos juicios y miles de condenados. Se llevó a cabo la «depuración» de funcionarios y maestros, además de la expropiación de bienes de exiliados y organizaciones republicanas.
Resistencia y oposición al régimen
El exilio republicano
Tras el final de la guerra, el gobierno de la Segunda República se exilió en Ciudad de México y posteriormente en París. Mantuvo sus instituciones hasta 1977, realizando una intensa labor diplomática contra el régimen franquista y siendo reconocido, en ocasiones, como interlocutor legítimo de España.
La lucha armada y el movimiento estudiantil
Durante los años cuarenta, el régimen controló la ofensiva diplomática y las acciones del ejército guerrillero (como la Operación Reconquista de España en 1944). No obstante, unidades de maquis, alentadas por el PCE y la CNT-FAI, siguieron operando en zonas montañosas.
A partir de 1956, con la primera gran crisis universitaria, los estudiantes se convirtieron en un brazo activo de rechazo al franquismo. En los años 60, la entrada de intelectuales en la universidad y la influencia del Mayo del 68 francés intensificaron las protestas, provocando una dura respuesta policial.
Control social y marginación
La Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social (vigente entre 1971 y 1995) sustituyó a la Ley de Vagos y Maleantes. Fue utilizada por el franquismo para reprimir a homosexuales, transexuales y otros colectivos marginados, evidenciando el control social que el régimen ejerció hasta sus últimos días.