Representantes del teatro vanguardista

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Nos situamos en un contexto histórico en el qual España pierde sus últimas colonias en Hispanoamérica, hay un atraso económico y educativo y el sistema político de la Restauración se agota y surge el Regeneracionismo con la intención de acercar España a Europa. Por estas circunstancias, la escena española tiene poco que ofrecer a la cultura europea en los primeros años del S.XX. Por lo que se refiere al conjunto tenemos que decir que sobre el género teatral pesan unos condicionamientos comerciales muy fuertes, ya que el empresario tiene unos locales privados donde la burguésía acude como público. Esto tiene una serie de consecuencias en lo ideológico y en el terreno estético, motivo por el qual, los autores que en lo ideológico o en lo estético no respondan a las condiciones imperantes, se verán ante un penoso dilema: claudicar ante tales condiciones o resignarse a que su producción, salvo excepciones, quede relegada a la >minoritaria. Por lo tanto podemos repartir el teatro de este siglo en dos frentes: el teatro que triunfa, gran parte del que imperaba a finales del S.XIX y el teatro que pretende innovar aportando nuevas técnicas y nuevos enfoques ideológicos.

Dentro del teatro que triunfa hay un teatro poético escrito en verso especializado en temas históricos y cuyos representantes máximos son Eduardo Marquina y Francisco Villaespesa.

Carlos Arniches es el autor más representativo del teatro cómico. Se hizo famoso por sus sainetes de ambiente castizo madrileño como ¡Que viene mi marido!
 y por sus tragedias grotescas como La señorita de TréVélez.
Dentro del teatro que triunfa, por último tenemos que nombrar el teatro de Jacinto Benavente, que es un teatro realista y comedido. Fue el autor preferido de la burguésía desde su primera obra Gente conocida, hasta las últimas como Titania.
Su teatro se caracteriza por la ausencia de conflictos grave y por ejercer una crítica muy suave.
 Los intereses creados es su obra más famosa.


Dentro de el teatro que pretende innovar hay que citar a Unamuno que utilizó el teatro como método de conocimiento por medio de unos extraños dramas esquemáticos a los que llamó drumas como El otro o Soledad y a Azorín con un teatro antirrealista, y sin conflictos como en Old Spain.

Valle-Inclán es la máxima figura del teatro español innovador del Siglo XX.

Empezó a escribir teatro en 1905 y durante 20 años fue su principal ocupación. Para él, el teatro es un espectáculo total, usa técnicas cinematográficas y experimenta constantemente. Expresa su repulsa ante la sociedad contemporánea de dos maneras, o mediante la evasión artificiosa o con el sarcasmo más mordaz. Su primer teatro es de tipo modernista:

El Marqués de Bradomín

Después de la etapa intermedia del ciclo mítico formada por las Comedias bárbaras y Divinas Palabras, en la que utiliza Galicia como fondo para dar una visión del mundo en el que las fuerzas del mal y la destrucción rigen la existencia de los hombres, llegamos a la creación genial de Valle, el esperpento, una visión grotesca, deformada de la realidad que le sirve como reflejo de la época que le tocó vivir Luces de Bohemia, la obra en la que nos cuenta las últimas horas de un poeta pobre y ciego, Max Estrella en una noche de invierno madrileño, en el ambiente habitual de violencia y caos es su obra más representativa.

Con la llegada de la Segunda República en 1931 y el apoyo decidido que prestó al teatro a través de Las Misiones Pedagógicas, o de La Barraca de Federico García Lorca, el teatro vanguardista de Pedro Salinas, Rafael Alberti, Miguel Hernández, Max Aub, o del propio Lorca, tuvo lugar para desarrollarse.
El teatro de Lorca es el más importante de su generación. Empieza por un teatro de tipo poético en Mariana Pineda, pasa por la fase vanguardista de Así que pasen cinco años, y termina con las grandes tragedias de la última etapa, caracterizadas por el sentido social, el ansía de libertad, de justicia y de realización personal. Sus tres grandes tragedias llamadas por él la Trilogía dramática de la vida española son Bodas de Sangre, Yerma, y sobre todo su obra maestra La casa de Bernarda Alba, escrita en 1936.

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