La Representación de las Visiones Místicas en la Obra de Zurbarán
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Visiones: Apoteosis de Santo Tomás (1631)
En esta obra, Santo Tomás se sitúa en el centro como Doctor de la Iglesia, acompañado por los cuatro Padres de la Iglesia. Más arriba, se encuentran Cristo y la Virgen, flanqueados por San Pablo y Santo Domingo. En la parte inferior, aparece Carlos V arrodillado —una representación que simboliza la supremacía de lo divino sobre el poder terrenal— junto a Fray Diego, fundador del convento.
¿Qué es una visión en el siglo XVII?
Santa Teresa de Jesús ofrece la clave: en el sacramento de la comunión se produce la encarnación de Cristo en el pan y en el vino; por lo tanto, lo divino reside en la comunión. La visión ocurre en la mente del visionario; es un fenómeno imaginario, no físico. Por este motivo, la representación de las visiones se multiplica y Zurbarán pinta un gran número de ellas.
Evolución de la representación mística
- Siglos XV y XVI: Los antiguos flamencos, como Van Eyck, buscan secularizar lo trascendente, representando a la Virgen como una mujer común.
- Primitivos italianos: Artistas como Giotto y Cimabue introducen visiones en vertical, sin establecer aún una separación clara entre lo divino y lo terrenal.
- Renacimiento y Manierismo: Con figuras como Rafael y Tiziano, se consolida la separación entre el plano superior (divino) y el inferior (terrenal), siendo la Asunción de la Virgen de Tiziano un referente fundamental.
Obras destacadas de Zurbarán
- San Francisco recibiendo los estigmas: Un punto de encuentro entre la tradición flamenca y la verticalidad de Giotto.
- Visión del Beato Alonso Rodríguez (1630): Se produce el fenómeno del espejo; el espectador se identifica con el vidente y adopta su misma mirada ascendente.
- Milagro de San Francisco (1630).
Tercera etapa: 1649-1664
En este periodo, marcado por la llegada de la peste a España y la consolidación del taller de Murillo como el más influyente, Zurbarán realiza sus últimos grandes encargos antes de trasladarse a Madrid.
Obras finales y estilo
- Virgen de los Cartujos.
- San Hugo de Grenoble en el refectorio cartujo (ca. 1655): La sencillez es el eje central, reflejando la vida austera del cartujo.
En estas composiciones, Zurbarán destaca por la representación de jarras y porcelanas chinas. Aunque en las grandes escenas grupales su ejecución puede parecer más rígida, en sus naturalezas muertas demuestra un dominio técnico excepcional, haciendo alarde de las texturas y la sencillez. El artista busca el trampantojo, persiguiendo siempre la pureza y la esencia de los objetos.