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Tema 1: Factores determinantes de la experiencia religiosa
2. La Realidad determinante del ámbito de lo Sagrado: EL MISTERIO.
El cristianismo identifica al Misterio como El Dios y el Padre de nuestro Señor Jesucristo, pero otras tradiciones se refieren a él con otros nombres como: El Inefable. Por eso, para que nuestra descripción abarque a todas las religiones de nuestra historia, vamos a designarlo como El Misterio según la expresión acuñada por el autor R.Otto en su obra Lo Santo.

Dada la absoluta misteriosidad del misterio, no es posible describirlo por contemplación directa o inmediata, en tal caso, dejaría de ser incontrolable y absoluto. Solamente puede abordarse por el eco que produce en el sujeto religioso.

Características del misterio.
Hay una serie de características, objetivos con los cuales el misterio se presenta en la conciencia religiosa. La descripción se hará por parejas de cualidades opuestas para que quede mas patente el carácter paralógico del misterio:

a) Real o indemostrable: real porque el misterio no es una invención del hombre religioso para explicar lo humanamente inexplicable, esta ahí y se impone indiscutiblemente cuando quiere con todo el peso de su existencia. Esto explica que cuando el pensamiento humano ha querido expresar esta existencia del misterio, halla utilizado formulas como las de ser puro o ser necesario. Que no debe su existencia a nada ni a nadie solamente a si mismo.

Y sin embargo, esa existencia del misterio es indemostrable porque el hombre religioso no puede recurrir a ningún aprueba racional para demostrar a otros Gina presencia que se le impone con absoluta independencia de su esfuerzo por conseguirla ni puede recurrir a explicaciones científicas para dar cuenta de su naturaleza. Es el que es, o sea el innombrable.

b) Trascendente e inmanente: trascendente por que el misterio carece en un nuestro mundo de un punto de comparación para explicar su ser y de un medio técnico para controlar su acción. Por eso algunos autores se refieren a el con la expresión de lo totalmente otro, lo absolutamente distinto de todo lo conocido y desconocido.

Sin perder su trascendencia el misterio es inmanente a todo, haciéndose presente en el fondo subjetivo del hombre mismo. San Agustín dirá que sin dejar de ser es al mismo tiempo.

c) Activo y comprometedor: activo porque la presencia inmanente del misterio en nuestro mundo no es meramente pasivo, sino que se presenta a la conciencia religiosa dotada de su poder dinámico y una fuerza eficaz, que da razón de ser y de obrar de todos los seres existentes. Por eso, algunos autores han colocado esa potencia activa en el centro de todo el mundo de lo sagrado.

Comprometedor porque esa fuerza poderosa no anula la libertad del hombre o provoca su reacción de forma mecánica. Por el contrario, respetando la libertad del hombre solicita su respuesta y promueve su compromiso voluntario en orden a secundar la acción del misterio en este mundo.

d) Valioso y gratuito: el misterio es una realidad sumamente valiosa. Vale por si misa y confiere valor a todo lo que existe o en expresión de San Martín Velasco: la que es digna de ser en si misma y hace digno de ser a todo lo que es.

Gratuito porque el bien da sentido ultimo pero no utilidades inmediatas. Vale por lo que es, no por lo que procura o promete al hombre. No es manipulable por el hombre para despejar sus incógnitas ni para satisfacer sus deseos. Por eso lo llamamos gratuito.

e) Tremendo y fascinante: tremendo porque el misterio se presenta con absoluta trascendencia, con majestad y con poder y actuación eficaz sobre el hombre.

Fascinante, porque el misterio posee un atractivo irresistible. Por si gran belleza y por su bondad suprema. Y su inmaculada santidad y por su gran valor con el cual a mi me valoriza.

f) Personal y silencioso: muchas representaciones del misterio o de lo divino han adoptado históricamente formas inanimadas de elementos de la creación: astros, montañas, terrenos, relámpagos, ríos, árboles, animales, etc.…

Este hecho, sin embargo, no se opone al carácter personal que atribuimos al misterio. La razón esta en que lo importante no es la atribución de la divinidad de las propiedades espirituales sino la calidad de la relación que la persona establece con el misterio a través de la mediación de una imagen cualquiera.

Esta relación es auténticamente interpersonal desde el momento que el misterio deja sentir su presencia en el hombre religioso actuando sobre él y su entorno interpelando sus aptitudes y suscitando su respuesta, provocando su opción: funciones todas propias de una relación intersubjetiva.

La estructura personal que ofrece el misterio no impide a la experiencia religiosa de su silencio. Aunque en el cristianismo la divinidad ha sido caracterizada como palabra o verbo, el silencio de Dios no ha dejado de ser denunciado sobre todo en la actualidad dando origen a multitud de corrientes de opinión: la secularización (participar de las mismas ideas u opiniones que piensa la gente de tu tiempo), el deísmo (corriente filosófica que dice que todo es Dios) e incluso el ateismo (negación total de la existencia de Dios) o la muerte de Dios.
Si Dios calla, quizás se deba a que no existe o a que ya a muerto

3. Las mediaciones objetivas del misterio: LAS HIEROFANÍAS

La trascendencia constituye la realidad determinante de lo sagrado. Ésta trascendencia mantiene una realidad constante con el hombre y que sin ella no surgirá el ámbito de lo sagrado. Para que esta no relación sea posible son necesarias mediaciones sin las cuales serian imposibles tanto la presencia del misterio en el orden intramundano como la toma de conciencia de esa presencia por parte del hombre y su respuesta a la misma. A estas mediaciones las llamamos hierofanías.

Una hierofanía son el conjunto de realidades de todo orden presentes en el mundo de las religiones y que coinciden en la función de presencializar en el orden mundano para el hombre esa realidad perteneciente a un orden de ser enteramente diferente que hemos designado con el nombre de misterio.

Por tanto, se trata de una serie de realidades mundanas que sin dejar de ser lo que son remiten a la realidad invisible del misterio. La existencia de las hierofanías es un hecho fácilmente observable en todas las religiones. En todas existe una multitud de realidades del mundo a través de las cuales el sujeto ha reconocido la presencia de la realidad suprema. Tales han sido el cielo, los astros, la tierra y los fenómenos naturales, los acontecimientos de la historia, las mismas personas y sus obras.

Además de muy numerosas son muy variables. En la historia de las religiones las hierofanías han sufrido importantes transformaciones. Toda la historia religiosa es un proceso permanente de sacralización de determinadas realidades antes tenidas por profanas y de secularización de los antes tenidos por sagradas.

Rasgos esenciales de las hierofanías: las hierofanías poseen dos rasgos fundamentales:

1. Se presentan como constelaciones o conjunto de realidades mutuamente relacionadas. Estas constelaciones componen tres grupos principales que caracteriza a las grandes familias de religiones: la naturaleza (el cielo y astros o tierra y fecundidad), la historia y los acontecimientos en los que se realiza y la persona humana, sus funciones y acciones más importantes.

2. Muestran una correspondencia estrecha con la situación cultural y social del hombre o del pueblo que las vive. Una cultura nómada suele tener sus hierofanías propias tomadas generalmente del cielo y sus elementos. Una cultura sedentaria y agrícola toma sus hierofanías de la tierra y los fenómenos relativos de la fecundidad… y es frecuente que el cambio de situación comporte un cambio en las realidades ceñidas por la hierofanías.


4. Tipologías de las hierofanías.
a) Espacio y lugares sagrados: los lugares en los que se experimenta la irrupción de la divinidad por la que ésta comparte el espacio de los hombres. Quedan sacralizados en todas las religiones y se constituyen en un centro focal de referencia al cual se eligen los altares y se construyen los templos para eterno memorial del suceso, basta recordar los conocidos ejemplos de Jerusalén, la Meca, Fátima, Lourdes, etc.…

A partir de aquí a lo largo de la historia de las religiones son numerosos los ejemplos de la simbología sagrada a partir de elementos naturales.
·El cielo: tiene una especial significación religiosa porque expresa la inaccesibilidad, la trascendencia y la dinamicidad del misterio. Por eso la fe cristiana coloca a Dios metafóricamente en los cielos (oración del Padre Nuestro).
·Los astros: sobre todo el sol y la luna cuyo simbolismo esta ligado a las fuerzas telúricas que rigen rítmicamente los procesos vitales de la naturaleza vegetal, animal y humana marcando la recurrencia de los días, los meses y años.
·El agua: ha quedado divinizada por las religiones de manera ambivalente como origen de la vida (el agua de la lluvia o de los ríos encarnada en los dioses fluviales) y como origen de la muerte (aguas torrenciales y devastadoras, aguas amargas del mar que son morada de los poderes malignos).
·El fuego: pos sus propiedades de luz y calor, por sus efectos de destrucción y purificación ha sido considerado en muchas religiones como una especial teofanía signo de la presencia divina regalo de Dios a los hombres o fruto del robo de un personaje mítico, Prometeo. Expresión de la cólera divina (el rayo), medio de consagración y objeto de culto, encarnación de los demonios y de los dioses lares (los dioses del hogar).
·El aire: por su sutileza inaprensible simboliza el carácter trascendente de la divinidad sin definición y sin cuerpo, en su impetuosidad huracanada se manifiesta el poder de Dios, incontrolable por el hombre. En la respiración es signo de principio vital o del espíritu que procede de Dios. La tierra: representa simultáneamente el seno matriz y nutricio para todos los seres vivos de ahí su espontáneo simbolismo de la fecundidad y mas específicamente de la maternidad según esta ecuación: tierra-madre-mujer como portadoras de poderes vitales instintivos sujetos a ciclos de alternancia pero al mismo tiempo que útero materno para los vivos la tierra es fosa para los muertos de ahí su simbolismo que apela a la experiencia de la muerte.
·El árbol: su sentido religioso depende del análisis de su simbolismo espontáneo haciendo de él uno de los lugares sagrados. La altura del árbol lo convierte en sede de preferida de la divinidad. Su forma embiesta y su desarrollo ligado al cielo cósmico de la vida (semilla, flor, fruto) representa el falo humano, punto de concentración de fuerzas vitales: es el árbol de la vida.
·Los animales: en las religiones de los pueblos cazadores o ganaderos sobresale la sacralización de los animales. La afinidad de la naturaleza entre animales y hombres, la dependía que el hombre padece de la fauna marítima o terrestre para sui propia subsistencia, la creencia de la transmigración de las almas humanas a cuerpos animales, etc.… Son otros tantos factores que han llevado al hombre a considerar a determinados animales como lugares de la presencia de fuerzas sobrenaturales y ha darles culto bajo represtaciones zoomorfas.

b) El tiempo sagrado: todos los momentos del tiempo que marquen especialmente la evolución cíclica de la naturaleza y la marcha de la historia humana sugieren espontáneamente la intervención de fuerzas misteriosas por eso quedan sacralizados en casi todas las religiones:
- La noche: con sus poderes ocultos.
- La alborada: con el despertar de la actividad.
- La primavera: con la renovación de la naturaleza.
Por eso en todas las religiones se dan fechas importantes en los que el creyente entiende que la divinidad interviene en el presente repitiendo su actuación primordialmente o anticipando su actuación definitiva; estas fechas son las fiestas.

c) El ser humano y sus actividades:
·El amor: es una potencia humana que pertenece en todas las religiones al orden de las realidades de lo divino. La razón de esto estriba en m la fuerte repercusión emotiva isomática de la vivencia amorosa que va desde el éxtasis a la muerte y que lleva a los más sublimes heroísmos a los más ciegos egoísmos. Esta ambivalencia explica la doble valoración que se ha hecho del amor en las religiones históricas. Todas las realidades personales vinculadas con el amor participan de un carácter hierofánico: el sexo, la maternidad, el matrimonio, la familia, etc. Como lo prueban bien la existencia de la fecundidad femenina y masculina, la maldición de la esterilidad o la impotencia.
·La familia: proporciona el primer acceso al mundo. La relación madre-hijo nos pone en contacto con las fuentes incógnitas y protectoras de la vida. La relación paterna significa autoridad, providencia, exigencia de orden y disciplina. La relación entre hermanos supone comunidad de sangre e impone fidelidad y solidaridad.
Según esto la recurrencia del titulo Dios-Padre, Dios-Madre, en la historia religiosa humana prueba que son figuras aptas por su carácter hierofánico para referirse a la relación con la divinidad, término último al que apunta toda otra relación interpersonal.
·La Sociedad: nos referimos a grupos ético, lingüísticos, culturales, religiosos, políticos, gremiales… más amplios que la familia y en los que el individuo se integra por necesidad o por voluntad. La sociedad es mediadora en la experiencia religiosa del hombre de varias maneras:
à Sacralizando sus orígenes cuando el grupo en cuestión se entiende fundado por una decisión expresa de la divinidad.
à Haciéndose acreedor de un futuro utópico de esplendor por intervención de Dios.
à Monopolizando en el presente el encuentro con la trascendencia y descalificando en consecuencia los demás grupos para el mismo fin.
à Posibilitando el encuentro con la Tradición Sagrada de los mayores y de los antepasados.
à Dando un respaldo de inviolabilidad a las instituciones sociales propias, absorvitando sus valores, creando pautas de conductas vinculantes…
·La actividad humana en su más amplia acepción: saberes liberales, creación artística, labores manuales…
El hombre siempre ha reaccionado con estupor religioso ante los lagos de su inteligencia o de sus habilidades, viendo en su trabajo una especial zona de manifestaciones de poderes sobrehumanos que superan su capacidad innata: la comprensión intelectual es el resultado de la inspiración de un LOGOS DIVINO.
Las artes están presididas por las musas, la técnica manual se debe al fuego de la fragua robada por los hombres al cielo.
·La conducta moral: en sus dos extremos de santidad o de culpa manifiesta la ausencia activa de poderes divinos, benéficos o maléficos.
La virtud heroica inasequible para el hombre ordinario solo puede ser fruto gratuito de una fuerza sobrenatural que hacen de los santos, la creencia en su intercesión, la devoción por sus sepulcros o sus reliquias.
En el sentimiento de culpabilidad por el contrario el creyente entiende que ha transgredido un tabú o ha roto una relación amistosa con su Dios; la primera lo convierte en impuro o manchado y la segunda en inicuo enemigo de Dios. En cualquier caso siente que debe poner en marcha unos mecanismos rituales para conjurar la ira divina y para obtener el perdón.
·La muerte: y todos sus afines como le dolor, la enfermedad y el sueño con otro campo hierofánico de especial significación en el que el hombre se encuentra abocado al mundo desconocido del mas allá donde habita la trascendencia y en el que entran los difuntos. Los muertos pertenecen por tanto a la esfera divina, lo que justifica en las religiones su veneración en calidad de dioses.
Tema 2: Actitudes religiosas
1. Actitud de reconocimiento
Ante la realidad transcendente del misterio que se hace presente cuando quiere el hombre, el hombre no tiene otra posibilidad de reacción que el reconocimiento. Reconocer el misterio en cuanto actitud subjetiva del hombre religioso supone:
·Constatar su presencia evidente: el misterio está ahí realmente, dando una impresión de realidad anterior y superior a todas las demás criaturas existentes y presentes a la conciencia.
·Aceptar su alteridad trascendente: el misterio es totalmente distinto al hombre y a su mundo.
·Acoger su irrupción absolutamente libre: el misterio está presente con independencia de nuestra consideración y revela su acción por propia iniciativa al margen de nuestra voluntad.
·Renunciar a todo intento de dominio: el hombre carece de medios intelectuales para explicar la naturaleza del misterio y de medios mecánicos para controlar su acción en nuestro mundo.
En actitud de reconocimiento, el sujeto religioso se encuentra descentrado, sale fuera de sí, cae en éxtasis, no se apropia del misterio, sino que se deja poseer por él.

2. Actitud de estupor.
La absoluta originalidad o novedad que caracteriza al misterio es el estímulo que justifica esta actitud de admiración ante su presencia.

Si el sujeto religioso intenta comprender el misterio por comparación con su mundo conocido, enseguida comprueba su incapacidad y desemboca en el asombro por no encontrar en su entorno nada semejante a esa realidad suprema. Dios es sólo comparable consigo mismo y a Dios nunca le conocemos del todo.

Santa Teresa de Jesús escribe muy gráficamente la total semejanza del rostro del Señor y su consiguiente estupor con estas palabras: Estando un día en oración, quiso el Señor mostrarme solamente las manos con tan grandísima hermosura, que no lo podía yo encarecer… Desde a poco días, vi también aquel divino rostro que del todo me parece me dejó absorta… Ver cosa tan sobrenaturalmente hermosa desatina… Que si estuviera muchos años imaginando como figurar cosa tan hermosa no pudiera, ni supiera por qué excede a todo lo que acá se puede imaginar (Libro de las Moradas)
Tema 3 : Expresiones de lo religioso
1. Los mitos
Un mito es un relato elaborado por una reflexión impersonal y milenaria a través del cual el hombre busca saber a que atenerse integrando para ellos todas sus expectativas en un sentido global.

Nuestro modo de pensar occidental es un modo dominado por el método lógico- matemático y por ello nos parece que los relatos no tienen importancia. Sin embargo, el mito ha sido el vehículo de grandes transmisiones de saber. Aun hoy mismo, en una escala más modesta, los relatos traen unos mensajes profundos: la vida como tarea y conquista, el triunfo de la justicia, etc.

Si pensamos en el aspecto de significación de la expresión poética comparada con la narrativa podremos considerar a los mitos como una especia de expresión poética como tal en que son productos elaborados colectivamente a través de generaciones y generaciones.

La razón nos dice para qué sirven las cosas y cómo utilizarlas, pero el hombre se pregunta también qué significan los objetos con los que se relacionan, cuál es el horizonte de la vida, en qué se puede confiar, etc.

Por esta razón el hombre necesita integrar sus vivencias y sus conocimientos en un conjunto global, en un sentido totalizador. A la introducción en el misterio y la correlativa insuficiencia de la vida responde el hombre acudiendo a unos modelos que tienen una dimensión social y que pueden ser proclamadas.

A nuestra mentalidad lógica y racionalista puede parecerle que la utilización para este fin de un relato es un recurso pueril y sin embargo, el relato se ha manifestado como el mejor vehículo para esa expresión del sentir.

El objetivo de los mitos es distinto al de la ciencia. El tomar los mitos por expresión científica ha producido muchos malentidos y ha hecho que se las considere cuentos de niños sin ningún valor.

Los mitos no son ciencia, más bien una especie de símbolos. Los mitos sirven para que el hombre siguiendo sus indicaciones se comprenda mejor así mismo y los lazos que le unen a los demás seres en el mundo y en la historia.

Si analizamos la diferencia entre ciencia y los mitos podríamos decir que:
-Mientras la ciencia explica las cosas por sus causas utilizando un razonamiento lógico-matemático, los mitos se valen de la expresión poética y narrativa.
-En la ciencia cada termino expresa lo que quiere decir, sin embargo los mitos dejan su sentido abierto y son objeto de lecturas distintas a traces de los timemos.

2. Los ritos
·Los Ritos en General
Desde el comienzo de la humanidad el hombre ha expresado corporalmente sus sentimientos y emociones. La risa y el llanto, el alzar las
manos o juntarlas, la caricia o el abrazo son ejemplos de estas expresiones. Cada persona según su temperamento o carácter acomoda esas manifestaciones. Pero poco a poco en cada pueblo y en cada cultura los gestos se van haciendo más comunes, toman formas validas para todos.

Los ritos son estas representaciones hechas comunes y sometidas a una estilización en formas convencionales (reír, llorar, cantar, bailar, saludarse o comer juntos). Pero en sus formas mas concretas los ritos tienen una base cultural y cambian de una cultura a otra. Juntarse para comer es un rito universal significativo de la amistad, pero la forma de comer cambia según las culturas y si en una puede ser un gesto de amistad ofrecer comida del propio plato, en otra es tomado como una descortesía.

Precisamente esto da lugar a que los ritos aparezcan en un momento y cuando han dejado de ser significativos para una sociedad determinada pueden desaparecer y ser sustituidos por otros. Las religiones han encontrado también sus propios ritos. La mayor parte de ellos se basan en gestos universales, Por ejemplo, el rito central del cristianismo, la eucaristía, es una comida compartida de común-unión.

Cambia sin embargo, su significación mas profunda. En los ritos tiene gran importancia la palabra. En las tres religiones históricas la palabra cumple en el rito 3 funciones:
? Contribuye a explicar los gestos del rito (apretón de manos de la paz y el del pésame)
? Liga el rito con el acontecimiento; las religiones históricas hacen siempre referencia a unos acontecimientos producidos en un momento que se siguen haciendo vivos y actuales. Esta función la cumple le rito y es la palabra la que lo manifiesta. Por ejemplo en la cena de la Pascua judía, hay un momento en que el más pequeño de la casa pregunta la razón de la celebración y el más anciano contesta: nosotros éramos esclavos en Egipto…
? Expresa como el hombre asume y vivifica lo expresado en el rito: es necesario que el hombre religioso incorpore lo que el rito le presente. En esto se diferencia del rito autentico del rito mágico. Este consiste en un automatismo, es una forma mecánica en que solamente se requiere poner unas causas determinadas para que se produzca un efecto. Por el contrario el rito autentico necesita la incorporación del creyente y esto se expresa con la palabra.
·La validez del rito
En estos últimos tiempos hemos visto como algunos ritos se han perdido o se han modificado profundamente. Este proceso que antes requería el paso de largos años, hoy día se ha dado con rapidez.

Por otro lado oímos a muchos jóvenes manifestar abiertamente que determinados ritos no les dicen nada.
¿Qué se esconde detrás de estos fenómenos? El problema de la relación entre el signo y el contenido o entre el significante y significado:

? En el rito el signo tiene que responder a una realidad que se celebra. Sino solo seria como un cascaron vacío. Y tiene que representarla suficientemente. Si es confuso, opaco, si carece de transparencia corre el peligro de convertirse en puro esoterismo vacío.
? Pero a la vez q el rito debe ser fiel a sus destinatarios a de ser inteligible para ellos. Y su peligro es siempre hacerse excesivamente oscuro o anquilosarse.

De lo dicho anteriormente puede deducirse que hay gestos más universales que responden a un espíritu común de los hombres y que en su ausencia permanecen siempre, y gestos más particulares, más cambiables y referidos a un momento cultural. Tarea de rito es acertar a expresar ese espíritu más universal utilizando con libertad expresiones más particulares.

3. Las fiestas
·Las fiestas en general.
Durante muchos siglos los hombres han celebrado fiestas sin reflexionar especialmente sobre ellas. En este tiempo de cultura urbana amenazada de permanente mecanización se ha despertado 8n interés por el fenómeno de lo festivo y de lo lúdico. Hay q distinguir en primer lugar la reunión o la diversión de la fiesta.

La fiesta tiene siempre el carácter de acontecimientos. Es algo que se espera, que se prepara, que exige una disposición que rompe al ritmo de lo cotidiano y lo habitual... la fiesta es expresión comunitaria, ritual y alegre de experiencias y anhelos comunes centrados en un hecho histórico pasado y contemporáneo. (Juan Mateo)

En la fiesta se expresa el sí de la vida, el sentido utópico, la gratuidad, la exhuberancia y el símbolo total.

? El si a la vida: la fiesta expresa un si a la vida. Quien celebra esta afirmando por ese mismo hecho que la vida es digna de ser celebrada. La verdadera fiesta no es mera evasión o despreocupación para olvidar lo que la vida tiene de malo. Eso es una caricatura y un sucedáneo de la verdadera fiesta. Quien celebra festivamente no olvida que la vida esta jalonada de sombras, de negaciones y de fracasos. Pero confía en lo que lo bueno es capaz de asumir y vencer al mal. En este sentido decíamos que la fiesta es una expresión del si a la vida.

? El sentido utópico: en esta capacidad de la fiesta de asumir lo negativo se manifiesta su orientación utópica. La fiesta es de algún modo reflejo de lo que se espera, de lo que vendrá al final, de lo que aún no se da pero que a la vez ya esta presente. Por esta característica en al fiesta se igualan de algún modo las clases sociales, se admite la crítica sin q esta suponga enfrentamiento, se da una alegría generalizada y una comunicación fácil y espontánea. Este clima puede trivializarse y convertirse en chabacanería y alegría superficial. Pero en la verdadera fiesta aparece lo mejor que hay en cada uno, el logro del personaje que no hemos llegado a ser, el deseo de un mundo nuevo que todos llevamos dentro.

? La gratuidad: consecuencia de la característica anterior es el sentido gratuito de la fiesta. En nuestro mundo casi cada cosas tiene su precio y si se da algo es con la esperanza de recibir una contrapartida. No es así la fiesta, por eso la fiesta tiene un sentido en si misma en el propio goce que proporciona.

? La exhuberancia: algunos autores distinguen en la fiesta el carácter de exuberancia: vestidos elegantes o estrafalarios, alegría continua, derroche y liberalidad. Para sentirse vivo el hombre tiene necesidad de prodigalidad y de dispendio de energías. Cuando esta exuberancia no es solo quema de energías sobrantes sino expresión de la confianza en el hombre y en la vida y cuando se vive continuamente surge la fiesta.

? El símbolo total: como se deduce de todas las características anteriores la fiesta es el símbolo de lo mejor de la vida, de lo que esperamos, de lo que deseamos. En la fiesta se expresa la verdad, la bondad y la belleza.

·La fiesta religiosa
Las características de la fiesta coinciden en gran medida con la religión misma.
Tema 4 : La experiencia religiosa y el sentido de la vida
1. El sentido de la vida
El hombre en su quehacer, en sus relaciones con los demás, a la hora de optar de decidirse y comprometerse necesita saber a que atenerse, saber que todo lo que hace y todo lo que pasa es por algo, para algo que merece la pena, en una palabra el hombre necesita dar sentido a la vida. ¿Pero que entendemos por sentido a la vida? La palabra sentido puede entenderse de dos maneras:
·Como sinónimo de dirección, de rumbo, de camino por el que se a de ir. Recordemos las indicaciones que advierten en la carretera
·Como sinónimo de significación, valor, valoración, meta o fin.

Cuando hablamos del sentido de la vida, no nos referimos al sentido concreto, inmediato, particular de cada una de las acciones o reacciones consideradas aisladamente. Nos referimos a un sentido global, totalizador que el hombre descubre como un marco en el cual integra toda su vida. De manera que se sienta satisfecho e integrado.

Esta integración consiste en que los deseos y frustraciones, las aspiraciones y las decisiones, compromisos y opciones, en una palabra todos los componentes de la múltiple y diversa actividad de la vida urbana quedan polarizados, finalizados y reducidos a una finalidad ultima trascendente.

Es preciso distinguir entre experiencia experimental y experiencia experiencial.

Por experiencia experimental; entendemos la del q conoce una realidad desentrañándola de una manera aséptica, neutral, seria la experiencia del científico que hace experimentos.

Por experiencia experiencial; un saber que se adquiere viviendo, un saber vital.
No es pues el saber aprendido, ideado o inventado del estudioso sino que es un saber personal, intransferible no heredado ni transmitido.

La experiencia así entendida supone una implicación de toda la existencia humana en lo que se vive. Por esta razón del modo como uno vive puede deducirse cual es su sentido de la vida.

2. Diversas posturas ante el sentido e la vida:

a) La vida humana carece de sentido. En la corriente filosófica del esencialismo el hombre se concibe así mismo como pura libertad, como ser a realizarse pero encerrada en los límites de la condición finita del ser humano cuya última frontera es la muerte. Representantes de esta corriente: Albert Camus, Jean Paúl Sastre.
b) la vida tiene únicamente un sentido inmediato: siempre han existido personas que han encarado la vida día a día sin otras preocupaciones que lo inmediato es una actitud definible como comamos y bebamos que mañana moriremos.
La actual situación de crisis general y profunda, la falta de unos horizontes claros, el paro. Todos estos son factores que han contribuido a que la actitud que comentamos se generalice especialmente entre la juventud. Si consideramos al hombre como ser lanzado hacia el futuro podremos calificar de patología la aptitud que hemos descrito e igualmente los mecanismos sociales que la generan.

c) el sentido de la vida consiste en el tener. Durante muchos siglos las posibilidades de las personas de poseer objetos han sido mínimas. La llamada sociedad de consumo ha traído por vez primera la posibilidad de adquirir propiedades y las ha puesto al alcance de u gran numero de personas, a la vez he fomentado una mentalidad consumista según la cual la calidad de la persona viene determinada por lo que posee.

d) el sentido de la vida es una existencia honrada. Para muchos este sentido de la vida se reduce a un trabajo realizado con eficacia, a una vida sin excesos, a una familia en al que los hijos lleguen a ser más de lo que fue su padre y algunos amigos. Este ideal que se podría calificar de pequeño burgués esta ligado al capitalismo y su noción de bienestar, tolerancia e individualismo.
A pesar de ello, la nueva conciencia de corresponsabilidad de todos los hombres y las múltiples llamadas a un trabajo por un mundo mejor, invadida en gran medida un talante que intenta hacer compatibles la honradez y el individualismo.
Como dijo Bertold Brech cuando uno muera no se trata de haber sido bueno, sino de dejar un mundo bueno

e) el sentido de la vida en el marxismo. Para el marxismo la vida recibe su sentido en un horizonte de futuro que se define como sociedad sin clases en al que hombre encontraría por fin la armonía con la naturaleza, con los demás hombres y consigo mismo.

Visto desde esta perspectiva únicamente puede clasificarse de vida con sentido la de aquellos que luchan para hacerlo posible. No se trata de una realización puramente personal e individualista sino de un trabajo realizado en función de la mayoría.

LA RELIGION Y EL SENTIDO DE LA VIDA:

La pregunta por el sentido de la vida recibe también una respuesta a la religión. Precisamente la experiencia de lo trascendente en que consiste la experiencia religiosa trae consigo una repuesta a los grandes interrogantes que el hombre se ha planteado desde siempre. ¿De donde venimos?, ¿a donde vamos? ¿Que hacemos en este mundo?

A) LA TRASCENDENCIA.

La respuesta que la religión aporta a estas grandes cuestiones puede resumirse en la palabra trascendencia. No es este que concepto puramente religioso por que quien escribe un libro, planta un árbol, o tiene un hijo experimenta en cierto sentido lo trascendente en la perturbación de sus obras o en su influencia bienhechora mas allá de su muerte. El marxismo ha usado también la palabra trascendencia para caracterizar la experiencia del que al dar la vida por un futuro mejor rompe los límites estrechos de su existencia individual.

Solamente la religión puede usar con plenitud de sentido la palabra trascendencia. En ella la totalidad de la vida humana, individual y colectiva encuentra su culminación y ello en un doble sentido:

·Por un lado, el creyente sabe que toda realidad, todo acontecimiento, el tiempo y el espacio están anunciando el absoluto que habita en ellos. Si en un aspecto la religión muestra las realidades como relativas, no por ellos las desvaloriza. Por ello, si mengua de esta realidad los valores como absoluta y la transciende.
·Por otro lado, el hombre religioso espera en otra vida, en un cielo nuevo y una tierra nueva en q incluso los aspectos negativos de la vida sean recuperados, enfrentados a las zonas de la vida y en especial frente a la muerte, los diversos humanismos de encentran en precario. Aunque sin desvelar radicalmente su misterio, únicamente la religión esta en condiciones de encontrarle un sentido.

El creyente experimenta lo religioso como lo que pone todo el hombre y para el hombre, pero nunca sin el hombre. No anulándose ni mermándole en su capacidad sino afinándole en su libre elección.

B) LA RELIGIÓN DA SENTIDO A LA VIDA.

Podemos afirmar siguiendo a Olegario González de Cardenal que el hombre religioso se vive en relación personal con un mas allá de mismo, personal y absoluto que sin ser radicalmente idéntico a el, no le es radicalmente ajeno.

La experiencia religiosa aparece como una forma de vivir que desarrolla el ser humano cuando ha recorrido su existencia como don, tarea y despliegue ante alguien que no viene a suplantar nada de lo humano, ni a entrar en pequeños detalles, sino a iluminar todo colocándolo en una mera perspectiva.

La religión tiende a esclarecer el sentido de todo lo que existe y acontece, a iluminar el quehacer mismo del hombre, a proponer un destino existente pero desconocido que al descubrirse libera, tiende también a dar cohesión al conjunto de la existencia humana procurando una orientación.

C) EXPERIENCIAS DE SENTIDO DISTORSIONADAS.

·El fatalismo: se trata de la experiencia de lo transcendente como algo absolutamente impuesto a la conciencia del sujeto de modo que se siente destinado u obligado. El sentido total de la vida se le impone, es el destino, el sino, el factum que le anula su capacidad de optar y decidirse libremente. Esto ocurre en el caso de la magia, el tabú y la superstición.
El fanatismo: se trata de una experiencia de lo trascendente que absolutiza sus mediaciones, realidades en si relativas. De ahí la intolerancia y la violencia como conclusiones inevitables. Este es el caso de todo tipo de fanatismos religiosos o de ideologías que tiñen de una legitimación casi religiosa.
La religión es decir si a la vida, posee un sentido utópico, expresar la gratuidad y es manifestación de la plenitud. Esto hace que las fiestas ocupen un lugar importante en las religiones y que las mismas fiestas civiles tengan muchas veces un origen o un contenido religioso.

Es preciso distinguir en las religiones agrícolas y cósmicas como las fiestas están ligadas a los ciclos del campo. Por el contrario en las religiones proféticas e históricas las fiestas se ligan siempre a acontecimientos pasados, se rememora el pasado. Pero precisamente esos acontecimientos son importantes porque se refieren al futuro que anuncian y en cierto modo anticipan. De esta suerte la fiesta no es mera rememoración del pasado sino cumplimiento de ese pasado en el presente y tensión hacia el futuro.

En al fecha religiosa, el hecho histórico pasado se considera como el centro de la historia y en ella se anticipa y hace presente un futuro definitivo y total.

Tema 5: La madurez religiosa
Características de la madurez religiosa:

1.Globalmente diferenciada. La religiosidad madura engloba una serie de comportamientos y aspectos de la personalidad muy variados referidos no solo al campo de lo religiosos sino a todas las dimensiones de la personalidad. Dado su carácter de principio organizador la madurez religiosa es capaz de ofrecer un significado unitario sin deteriorar la autonomía de los distintos factores al establecer una clara diferencia entre los distintos aspectos y niveles de personalidad que abarca.
2.La madurez integrada. Desde la madurez religiosa el individuo lleva a cabo una selección y reorganización de sus intereses y comportamientos, rechazando aquellas formas de religiosidad, puramente impulsivas, afectivas o intuitivas. Desde su racionalidad llega a la integración de todos los elementos de la personalidad capaz de proporcionar dinamismo a todos ellos.
3.Totalizante. Una personalidad madura se expresa como tal en al medida que se rasgo totalizador de la personalidad, es decir, valor absoluto, cardinal y centro jerárquico de la estructura interior. La religiosidad se presenta como una conducta completa en la cual vienen integrados todos los niveles y las fases de la conducta misma.
4.Autónoma y motivacional. La religiosidad del individuo cuando ha alcanzado la madurez aparece con una total autonomía. Este aspecto de su persona domina sobre otros niveles de la conducta así mismo mantiene al margen de los acondicionamientos sean de carácter psíquico o social. Esta relación autónoma aparece como motivación de la actuación del hombre. La religiosidad madura no puede ya constituir una sola respuesta a los interrogantes del hombre, sino que aparece como fuente motivacional del comportamiento.
5.Operativa. Una religiosidad madura estimula conductas coherentes en todos los sectores de la vida.
6.Dinámica. Es esta quizá la más importante de todas las características. La madurez religiosa no coincide siempre con el logro de una madurez adulta por que sigue ritmos y lógica que no son los del desarrollo cronológico. Una religiosidad madura no viene fijada en estructuras definitivamente concluidas. Permanece siempre como una tarea abierta para el individuo, se haya siempre a la búsqueda de mejores y mas satisfactorias respuestas y acepta abiertamente el riesgo de la búsqueda de verdades mas importantes. Pero la dinamicidad se manifiesta además en un esfuerzo continuado de confrontación con la historia y con la experiencia humana. Esa confrontación implica flexibilidad pues ningún modelo ni planteamiento es definitivo.
7.Evolutiva. La madurez religiosa se logra poco a poco. La reestructuración interior que se realiza es muy profunda y por eso no es de extrañar que el cambio aparezca acompañado de una crisis. Exteriormente quizá no sea así porque se da principalmente en un plano interno. Esa crisis puede remover los cimientos más profundos creando confusión. Pero esa crisis no es muna perdida, la persona religiosa por medio de esa reestructuración llega a una mayor comprensión de la vida. El mundo cotidiano adquiere un carácter especial, diferente, antes era su centro de atención, ahora se convierte en algo que le deja paso a lo más profundo, a lo más trascendente. El mundo visible queda así como la expresión de una vida más profunda.

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