El Reino Visigodo: Consolidación, Estructura y Declive en Hispania
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Del Reino de Tolosa al Reino de Toledo
Entre el 415 y el 476, los visigodos acabaron con la presencia de alanos y vándalos, confinando a estos últimos en Galicia. Al desaparecer el Imperio romano en el año 476, el reino visigodo de Tolosa, que se extendía desde el Loira hasta el Tajo, alcanzó su independencia. En los años siguientes, los visigodos continuaron consolidando su poder en Hispania y numerosas familias se establecieron en los valles del Duero y el Tajo. En el año 507, establecieron en Hispania un reino visigodo independiente con capital en Toledo.
La Monarquía Visigoda
La monarquía visigoda construyó su dominio sobre las tierras peninsulares a partir de un proceso de unificación territorial, política, religiosa y jurídica.
- Leovigildo y Recaredo consiguieron dominar a vascones, cántabros y astures.
- Expulsaron a los suevos establecidos en el noroeste.
- Conquistaron numerosos territorios a los bizantinos y contuvieron a los francos por el norte.
Los visigodos estructuraron una monarquía de carácter electivo, que posteriormente intentó transformarse en hereditaria. El monarca se apoyaba en una serie de instituciones de gobierno, entre las que destacaban el Aula Regia y los Concilios de Toledo, que eran asambleas con carácter religioso y civil.
Asimismo, lograron la unificación religiosa y jurídica de la sociedad. Leovigildo promovió la igualdad entre ambos pueblos (hispano-romanos y visigodos) y derogó la ley que prohibía los matrimonios mixtos. Finalmente, Recaredo abandonó el arrianismo y se convirtió al cristianismo.
La Ruralización de Hispania
La economía de la Hispania visigoda se basaba en la agricultura y la ganadería. Los esclavos resultaban cada vez más costosos y, poco a poco, fueron equiparándose a los colonos; ambos grupos dieron origen a un nuevo estrato de campesinos dependientes de los grandes propietarios agrícolas: los siervos.
Las grandes ciudades hispanorromanas aceleraron su decadencia, al igual que las actividades artesanales y el comercio. Las vías de comunicación cayeron en desuso, los intercambios fueron cada vez menos frecuentes y la economía profundizó el proceso de ruralización iniciado al final del dominio romano.
Crisis y Desintegración
La sociedad presentaba notables desigualdades. Todo el poder y la riqueza los ostentaba la nobleza visigoda, que controlaba a los otros grupos sociales y los cargos administrativos o militares. La concesión de tierras públicas, que se explotaban en usufructo, dio lugar a un nuevo grupo de notables que gobernaban sus tierras como auténticos señores, sin someterse a los monarcas.
La incapacidad de la monarquía para cobrar los tributos y mantener su autoridad comportó la formación de grupos nobiliarios rivales y favoreció las disputas por el trono. Se extendió un clima de crisis generalizada que explica el hundimiento de la monarquía visigoda ante la invasión musulmana.