El Reinado de Isabel II: Moderados, Progresistas y la Regencia de Espartero

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III. La Regencia de Espartero (1840-1843)

La regencia de Espartero comienza en 1840, cuando María Cristina se ve obligada a exiliarse tras los conflictos con los progresistas. Espartero, que era un militar prestigioso por su papel en la Primera Guerra Carlista, contaba con el apoyo del sector progresista.

Durante su regencia formó un gobierno compuesto principalmente por militares, conocido como el gobierno de los Ayacuchos, formado por generales que habían participado en las guerras coloniales. Su forma de gobernar fue bastante autoritaria y personalista, lo que provocó críticas incluso dentro del propio progresismo.

En el ámbito económico, Espartero defendía el librecambismo, es decir, el comercio libre con otros países. Por ello, eliminó o redujo los aranceles. Sin embargo, esta medida perjudicó gravemente a la industria textil catalana, que era una de las más importantes del país y que necesitaba protección frente a los productos extranjeros.

Como consecuencia, en 1842 estalló una gran protesta en Barcelona que duró casi un mes. Para sofocar la revuelta, Espartero ordenó bombardear la ciudad, lo que provocó un fuerte rechazo social y político contra su gobierno.

Finalmente, los sectores moderados se organizaron para acabar con su regencia. En 1843, el general Narváez encabezó un pronunciamiento que provocó la caída de Espartero. Para evitar una nueva regencia, se decidió adelantar la mayoría de edad de Isabel II, que comenzó a reinar con tan solo 13 años.

IV. El Desarrollo del Liberalismo

El desarrollo del liberalismo en España fue un proceso largo y complejo que se consolidó durante el reinado de Isabel II. Un signo de esta consolidación fue la aparición de partidos políticos, que representaban diferentes formas de entender el sistema liberal.

Dentro del liberalismo surgieron dos grandes corrientes principales:

  • Liberalismo moderado: Estaba formado por una burguesía conservadora y católica. Defendía una monarquía parlamentaria con amplios poderes para el rey, el mantenimiento del culto católico, el sufragio censitario muy restringido y la soberanía compartida entre el rey y las Cortes. Entre sus principales representantes se encontraban Narváez y Martínez de la Rosa.
  • Liberalismo progresista: Representaba a una burguesía más liberal y laica. Defendía una monarquía parlamentaria con mayor protagonismo de las Cortes, la libertad de culto, un sufragio censitario más amplio y el reconocimiento de más derechos y libertades. Entre sus figuras más destacadas estaban Espartero o Mendizábal.

Estas dos corrientes dominaron la vida política española durante gran parte del siglo XIX y se alternaron en el poder durante el reinado de Isabel II.

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