Del Reinado de Carlos IV a la Restauración Borbónica: Transformaciones Políticas en España (1788-1876)
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Crisis del Reinado de Carlos IV y la Guerra de Francia: De Carlos IV a Fernando VII
Carlos IV sucedió a su padre, Carlos III, en 1788, en pleno contexto de la Revolución Francesa. Durante su reinado, se enfrentaron las reformas ilustradas con un aumento de la censura, apoyando al bando monárquico en contra de Francia.
Su ineficaz gobierno provocó que delegara el poder en su ministro, Manuel Godoy. Además, surgieron varios problemas:
- Tratado de San Ildefonso (1796): Francia derrota a España, firmando este tratado que convierte a España en aliada de Francia y enemiga del Reino Unido.
- Batalla de Trafalgar (1805): Los ingleses derrotan a las flotas francesas y españolas.
- Tratado de Fontainebleau (1807): Napoleón, deseoso de llegar al Reino Unido a través de Portugal, aprovechó la debilidad del gobierno español para firmar este tratado, que permitía el tránsito de tropas francesas por España para invadir Portugal. Sin embargo, el ejército francés comenzó a ocupar ciudades españolas.
Todo esto provocó un descontento general que derivó en el Motín de Aranjuez (marzo de 1808), un levantamiento popular contra Godoy que consiguió la abdicación de Carlos IV en su hijo, Fernando VII.
Esta situación fue aprovechada por Napoleón, quien se reunió en Bayona con la familia real para forzar las Abdicaciones de Bayona, obligando a Fernando VII a abdicar la corona en favor del hermano de Napoleón, José I Bonaparte.
Guerra de la Independencia (1808-1814)
La retención de la familia real en Bayona provocó gran malestar entre la población española, lo que desencadenó el Levantamiento del 2 de Mayo en Madrid, una acción de resistencia que se extendió a otras ciudades. Al día siguiente tuvo lugar la represión francesa con los Fusilamientos del 3 de Mayo.
Da comienzo la Guerra de la Independencia, quedando la población dividida en dos bandos:
- Afrancesados: Seguidores españoles de Napoleón que reconocían a José I Bonaparte como rey.
- Fernandinos: Contrarios a Napoleón y fieles a Fernando VII.
La guerra enfrentó a tropas españolas y francesas, pero los ciudadanos jugaron un papel crucial mediante la guerrilla. Tuvo tres fases:
- 1808-1809: Los franceses ocupan zonas de Madrid, se extienden, pero son derrotados en Bailén.
- Hasta 1812: Napoleón ocupa casi toda la península, excepto parte de Cádiz.
- Hasta 1814: Se produce el declive de Napoleón y las tropas francesas son finalmente derrotadas. Fernando VII recupera el trono.
Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812
La ausencia de la familia real dejó un vacío de poder en España, por lo que se crearon Juntas para organizar la lucha contra los franceses. Se formó la Junta Suprema Central, que convocó las Cortes Constituyentes en Cádiz, única ciudad no ocupada por los franceses.
Las Cortes estuvieron formadas por:
- Diputados Liberales
- Diputados Absolutistas
- Diputados Americanos
Las Cortes de Cádiz pusieron fin al Antiguo Régimen mediante reformas como:
- Abolición de la tortura.
- Fin de la Inquisición.
- Declaración de la igualdad de los ciudadanos ante la ley.
- La elaboración de la Constitución de Cádiz de 1812, que reflejaba los principios del liberalismo político:
Principios de la Constitución de 1812
- Afirmaba la soberanía nacional (el poder reside en la nación y se ejerce a través de representantes elegidos).
- Establecía una monarquía moderna hereditaria que aceptaba la división de poderes y el sufragio universal masculino (limitado según la renta).
- Reconocimiento de la religión católica como la única del Estado, prohibiendo otras.
El Reinado de Fernando VII y la Vuelta al Absolutismo
Fernando VII regresa a España en 1814 y, al llegar, recibe de un grupo de diputados absolutistas el Manifiesto de los Persas, documento en el que se le sugería restaurar el absolutismo.
Poco tiempo después, abolió la Constitución de 1812 y todas las reformas de las Cortes de Cádiz, dando paso de nuevo al absolutismo. El reinado se divide en tres fases:
1. Sexenio Absolutista (1814-1820)
Regreso al Antiguo Régimen, devolviendo privilegios a los nobles y bienes confiscados a la Iglesia. Se persigue y encarcela a los liberales.
2. Trienio Liberal (1820-1823)
Triunfo del pronunciamiento del coronel Riego, quien proclamó la vigencia de la Constitución de 1812 en Cabezas de San Juan. El rey se vio obligado a jurar la Constitución y recuperar las reformas aprobadas en Cádiz.
El liberalismo se dividió en:
- Liberalismo Moderado: Partidarios de reformas suaves para ser aceptadas por el rey.
- Liberalismo Exaltado: Defensores de la Constitución de Cádiz y de reformas radicales.
Se dan intentos de golpes de Estado por parte de los absolutistas, que triunfan con la ayuda de la Santa Alianza, que envía a los Cien Mil Hijos de San Luis, reponiendo a Fernando VII otra vez en el trono.
3. Década Absolutista u Ominosa (1823-1833)
En esta etapa existe malestar económico y social debido a la pérdida de la mayoría de las colonias americanas. Se persigue a los liberales y muchos se exilian.
Además, nos encontramos un grave problema dinástico debido a la existencia de la Ley Sálica, que impedía reinar a las mujeres. Como Fernando VII no tuvo hijos varones, promulgó la Pragmática Sanción para que su hija Isabel II pudiese reinar.
Parte de la población rechaza esta ley y apoya a Carlos María Isidro. Al morir Fernando VII, su viuda, la reina María Cristina, será regente hasta que Isabel pueda reinar. A la vez, Carlos se autoproclama rey de España como Carlos V, desencadenándose la Primera Guerra Carlista, con dos bandos:
- Liberales (Isabelinos): Apoyaban a Isabel II.
- Carlistas o Absolutistas: Apoyaban a Carlos y defendían el absolutismo.
La guerra termina con el Convenio de Vergara (1839), un acuerdo entre los dirigentes de ambos ejércitos (Espartero por los liberales y Maroto por los carlistas) que supuso el fin de la guerra carlista.
La Independencia de las Colonias Hispanoamericanas
A principios del siglo XIX, España conservaba casi todo su Imperio colonial en América, aunque ya existían tensiones. Los territorios se organizaban en:
Organización Territorial
- Virreinatos:
- Virreinato de Nueva España: México, Centroamérica, Cuba, Puerto Rico y el Caribe. Uno de los más ricos gracias a la minería de la plata.
- Virreinato del Perú: Perú, parte de Bolivia y Chile. Con importantes minas como las de Potosí.
- Virreinato de Nueva Granada: Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá. Zona estratégica por sus puertos.
- Virreinato del Río de la Plata: Argentina, Uruguay, Paraguay y el resto de Bolivia. Con importante ganadería y control del comercio atlántico.
- Capitanías Generales: C. G. de Cuba, de Puerto Rico, de Guatemala, de Venezuela y de Chile.
En las colonias hispanoamericanas comenzaron a surgir problemas por las siguientes causas:
- Descontento de los criollos: Aunque tenían poder local, el control del comercio se dirigía desde España.
- Influencia del liberalismo y del nacionalismo.
- Apoyo del Reino Unido: Interesado en que las colonias se independizaran para comercializar con ellas libremente.
Da comienzo la independencia de las colonias, que se desarrolla en dos fases:
- (1808-1815): Tras el vacío de poder durante la Guerra de la Independencia, se crearon juntas en algunos territorios americanos que se declararon independientes de España, creando algunas constituciones. Esto ocurrió hasta el regreso de Fernando VII al trono.
- (1816-1824): El general San Martín consigue la independencia de Argentina y Chile. Simón Bolívar crea la República de la Gran Colombia con la idea de crear unos Estados Unidos de Sudamérica, proyecto que terminó tras su muerte. Poco a poco más colonias se fueron independizando.
Como consecuencia, España perdió el Imperio Hispanoamericano, excepto Cuba y Puerto Rico, sin que Fernando VII pudiese enfrentarlo, a pesar de dedicar muchos recursos financieros y humanos, lo que provocó una gran crisis económica en el país. En los territorios independizados se crean repúblicas con constituciones inspiradas en la de Cádiz de 1812, quedando el poder en manos de una élite criolla.
El Reinado de Isabel II y la Constitución del Estado Liberal
Regencias (1833-1843)
Como Isabel II solo tenía tres años cuando fue declarada reina, hubo un periodo de regencias, primero con su madre María Cristina (1833-1840) y luego con el general Espartero (1840-1843).
Con María Cristina, el gobierno intentó mantener el absolutismo, pero la Primera Guerra Carlista provocó que la regente buscara el apoyo en los liberales para que Isabel pudiera reinar. Estos se dividían en:
- Liberales Moderados: Querían que la soberanía y el poder legislativo fuesen compartidos entre las Cortes y la monarquía, derechos limitados, sufragio censitario y Estado católico sin libertad de culto.
- Liberales Progresistas: Querían soberanía nacional, poderes relativos para el parlamento, derechos más amplios y libertad de culto.
La primera alianza de María Cristina con los moderados causó revueltas y tuvo que entregar el gobierno a los progresistas, quienes intentaron terminar con el Antiguo Régimen con medidas como la Desamortización de Mendizábal y la Constitución de 1837, menos avanzada que la de 1812.
Los enfrentamientos entre moderados y progresistas llevaron a una política cada vez más inestable, por lo que María Cristina renunció a la regencia, que fue asumida por el general Espartero. Sin embargo, su gobierno autoritario provocó revueltas, como la del General Narváez, que puso fin al periodo de Regencias.
Década Moderada (1844-1854)
Isabel II fue declarada mayor de edad y ascendió al trono con solo 13 años, formando un gobierno moderado con Narváez como presidente. Sus medidas incluyeron:
- Una nueva Constitución moderada en 1845, con menos libertades.
- Una política ultraconservadora que provocó la creación de dos nuevos grupos políticos:
- Demócratas: Defienden el sufragio universal masculino.
- Republicanos: Rechazan la monarquía y quieren proclamar una República.
Bienio Progresista (1854-1856)
Como protesta a la situación política, tuvo lugar el pronunciamiento de Vicálvaro, liderado por O'Donnell, que fue apoyado tanto por moderados como por progresistas. Se elaboraron muchas leyes y una nueva constitución en 1856 que no llegó a ser promulgada.
Moderados y Unionistas (1856-1868)
A pesar de los avances progresistas, la crisis económica, los conflictos sociales y la lucha por el poder dieron paso a un gobierno de O'Donnell con su nuevo partido centralista, llamado Unión Liberal, que se alternó en el poder con los moderados. Hubo estabilidad hasta que progresistas y demócratas empezaron a conspirar contra la reina.
El Sexenio Democrático y la Restauración Borbónica
La Revolución Gloriosa de 1868
Los últimos años del reinado de Isabel II se caracterizaron por un gran malestar político, económico y social, debido a:
- Revueltas en el campo y en las ciudades por la crisis económica.
- Descontento de progresistas, republicanos y demócratas al estar excluidos de la política.
- Distanciamiento de los militares y la burguesía del gobierno por ser muy autoritario.
- La reina se volvió impopular.
Todo esto llevó a progresistas, republicanos y demócratas a firmar el Pacto de Ostende para derrocar a Isabel II, uniéndose a ellos la Unión Liberal con la intención de democratizar el país.
En 1868 comenzó La Gloriosa, una revolución liberal liderada por los generales Prim y Serrano, organizada mediante la creación de juntas revolucionarias. Isabel II fue depuesta y se vio obligada a exiliarse.
Sexenio Democrático y Revolucionario (1868-1874)
Esta etapa se compone de varias fases que terminan con la vuelta de los Borbones durante la Restauración.
Fases
- Gobierno Provisional: Serrano quedó como presidente y Prim como ministro de Estado. Se convocaron elecciones y se aprobó la Constitución de 1868, que mantenía la monarquía, quedando Serrano como regente hasta el nombramiento del próximo monarca.
- Reinado de Amadeo I (1871-1873): Los enemigos políticos de Prim provocaron su asesinato. Su muerte facilitó la elección del italiano Amadeo de Saboya como rey por parte de las Cortes. A pesar de ser un rey democrático, tuvo que hacer frente a la oposición de monárquicos, de la Iglesia y de republicanos, además de sufrir el rechazo de la población por ser extranjero. A esto se le suma el estallido de la Guerra de Cuba y la Tercera Guerra Carlista. Finalmente, Amadeo abdicó.
- Primera República (1873-1874): Tras la abdicación de Amadeo, las Cortes proclamaron la Primera República Española, pero los graves problemas provocaron una corta duración y la sucesión de cuatro presidentes en nueve meses (Figueras, Pi y Margall, Salmerón, Castelar). Los problemas principales fueron:
- Movimiento Cantonalista: Se proponía la organización del territorio español como una república federal de 17 estados, algunos de ellos independientes; todo fue reprimido.
- Guerra de Cuba: Buscaban independizarse y obtener apoyo de Estados Unidos, pero no lo lograron.
- Tercera Guerra Carlista.
Ante todo el caos, el general Pavía dio un golpe de Estado y terminó con la República. El general Martínez Campos protagonizó un pronunciamiento y restauró la dinastía borbónica.
La Restauración Borbónica (1874 en adelante)
Martínez Campos proclamó rey a Alfonso XII, hijo de Isabel II, con lo que regresaron los Borbones a España. Fue una época de gran estabilidad gracias a que combinaba una relativa paz con cierto equilibrio político basado en:
- La Constitución de 1876, la más conciliadora para satisfacer a todos: soberanía compartida entre el rey y las Cortes.
- Aconfesionalidad del Estado (aunque se reconocía la religión católica).
- El Turno Pacífico: alternancia pacífica en el poder de los grandes partidos:
- Partido Conservador: Con Cánovas del Castillo, defensor de la Iglesia y del orden social.
- Partido Liberal: Con Sagasta, defensor de reformas sociales moderadas y del impulso del sufragio universal masculino.
Aunque el Turno de partidos fue un éxito aparente, este monopolio del gobierno por parte de conservadores y liberales cayó en la corrupción electoral, ya que el rey decidía qué partido formaría gobierno y después se convocaban elecciones que se amañaban para que ganase ese partido. Se recurría a prácticas antidemocráticas como:
- Caciquismo: Los terratenientes poderosos del campo forzaban a la población para votar al partido que convenía a través de amenazas o agresiones.
- Pucherazo: En las ciudades, los resultados se manipulaban para dar la victoria a quien se había elegido previamente.
El Turno de partidos dejaba fuera a otros partidos, lo que aumentó los problemas finales del sistema.