El Régimen de la Restauración en España: Constitución, Turnismo y Caciquismo
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Las Bases del Régimen de la Restauración: La Constitución de 1876
Los artículos de esta fueron aceptados en breve tiempo y con pocos debates, si se exceptúan los que afectaban a la cuestión religiosa. El Congreso se dividió entre los defensores de la unidad católica y los partidarios de la tolerancia. Al final, se llegó a una fórmula eclesiástica de consenso.
La breve Constitución de 1876 establecía una imperfecta división de poderes. Reconocía las libertades políticas básicas y establecía un Parlamento bicameral. La Constitución determinaba un estado confesional, aunque permitía el ejercicio privado de otras religiones. Fue promulgada el 30 de junio de 1876 y permaneció en vigor hasta 1931.
El Sistema Político Canovista: Turnismo y Bipartidismo
Con la Constitución, comenzó su andadura lo que se llamó el sistema canovista. Cánovas lo sustentó sobre dos apoyos: la soberanía compartida y una práctica política que debía efectuarse sobre el principio de la existencia de unos partidos oficiales. Pensaba Cánovas que un solo partido no podía mantener la Restauración. Serían unos grandes partidos, puesto que la Ley Electoral de 1878 había restablecido el sufragio censitario.
De esta forma, serían unos partidos de cuadros eminentemente parlamentarios. Cánovas precisaba un partido que se estructurara de acuerdo con la izquierda dinástica y así convocó al nuevo Partido Liberal-Fusionista, formado por progresistas y demócratas, que tenían por jefe a Mateo Sagasta.
La nota predominante de la actividad legislativa fue el reforzamiento de la coerción política y del centralismo político-administrativo. La primera constatación de esto fue la abolición de los fueros de las provincias vascas. Cánovas se limitó a comunicar a los representantes de las diputaciones forales su decisión de proponer a las Cortes para su aprobación un proyecto de ley.
El centralismo se hizo patente en la reorganización de las diputaciones provinciales y los ayuntamientos. Se restringió la participación ciudadana en las elecciones de los cargos, dejándose estas a los propietarios. Los alcaldes serían nombrados por el rey.
En segundo lugar, la libertad de imprenta tuvo su legislación restrictiva al establecerse la censura previa a los impresos. Además, el régimen mantuvo buenas relaciones con la Iglesia. La Ley de Imprenta de 1879 extendió la consideración de delito a todo ataque sobre el sistema político y social de la Restauración.
La Corrupción Electoral: El Caciquismo
El turno era una fórmula política de ventajas inmediatas. La falsificación permanente era una práctica habitual. El sistema quedaba asegurado por un liderazgo de los partidos y por la articulación provincial de los mismos, con un control del poder local mediante la práctica caciquil.
La fórmula consistía en la elaboración de una lista en la que figuraban aquellos candidatos que contaban con la aquiescencia del gobierno. Esos candidatos oficiales tenían prácticamente ganada la elección antes de que se realizara. Cuando el pacto se convertía en algo imposible, se llamaba pucherazo.
El caciquismo fue un hecho sociopolítico que se manifestó en España, consistente en el control del poder en determinadas zonas por personas de gran influencia y prestigio social.
Los caciques eran miembros de una élite local o comarcal, caracterizada por tres notas distintivas: su arraigo, su predominio personal y su función de intermediarios ante el Estado.
Los caciques eran los más influyentes de la localidad y los agentes políticos encargados de recopilar los votos y amañar las elecciones.
La Evolución del Régimen y el Pacto del Pardo
En 1885, murió Alfonso XII, con lo que se creó una situación de riesgo para la continuidad del régimen. Mateo Sagasta llegó a un acuerdo con Cánovas para asegurar la estabilidad del sistema, conocido como el Pacto del Pardo.