Regencia de María Cristina

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María Cristina de Borbón se encontró un país unánimemente decidido a superar el periodo absolutista y que reconoció en la Regente la autoridad legítima de la Corona de España. Entre sus primeras medidas dispuso un decreto de amnistía general que permitió a muchos de los detenidos por ideas políticas y a los afrancesados salir de la cárcel . se trató de impulsar una nueva política.Antes de morir el Rey, la futura Regente había conseguido separar a los militares partidarios de Carlos de las jefaturas del ejército y se había garantizado el apoyo de los liberales en el exilio. No obstante, Carlos se proclamó Rey de España el 1 de octubre de 1833 con el nombre de Carlos V; contaba con el apoyo expreso de la corona portuguesa,. Las tropas españolas invadieron Portugal en un intento de castigar el apoyo al carlismo. en 1834 para presentarse entre Navarra y el País Vasco y acaudillar la Guerra Carlista.En 1832 había sido nombrado Presidente del Consejo de Ministros Bermúdez, derechista de los moderados, que inició tímidas reformas administrativas pero que carecía de capacidad e interés para facilitar la incorporación de muchos antiguos ilustrados y liberales al nuevo modelo de desarrollo económico y político. Bermúdez destacó una nueva división de España en provincias, destinada a mejorar la administración . La ausencia del liberalismo económico y político y el Gobierno llevó a que la Regente cesara a Bermúdez y al nombramiento de Martínez de la Rosa como nuevo Presidente, en enero de 1834. El nuevo presidente debió hacer frente a la Guerra Carlista, iniciada por los partidarios del pretendiente en el País Vasco, Navarra, Cataluña y Aragón fundamentalmente. Trató de aplicar una reforma del clero y promulgó el Estatuto Real en 1834. A modo de carta otorgada, disimulaba el espíritu liberal para no alterar a los moderados y seguidores del Antiguo Régimen, dejando sin aclarar si la soberanía nacional residía en el Rey o en las Cortes. El equilibrio político que supuso esta indeterminación terminó por no contentar a unos ni a otros. el enfrentamiento se intensificó a causa de las intrigas de la Regente contra los liberales y una epidemia de cólera que asoló España de sur a norte, . Los asaltos a conventos e iglesias no se hicieron esperar. Acosado por unos y otros e incapaz de gobernar, Martínez de la Rosa dimitió en junio de 1835.Los liberales se sintieron fuertes y se movilizaron en manifestaciones de protesta . La prensa, se mostró favorable a un sistema más democrático, con un mayor papel del parlamentarismo. La Regente, no obstante, ofreció la Jefatura del Gobierno a Toreno quien, tres meses después de aceptar, presentó su dimisión a causa de los violentos enfrentamientos que se produjeron. Estas juntas se unieron a la Milicia Nacional y tomaron el control de distintas provincias. Los revolucionarios presentaron a la Regente un pliego de condiciones en el que exigían una ampliación de la Milicia, libertad de prensa, una revisión de la normativa electoral que permitiese el acceso al voto a más cabezas de familia, y la convocatoria de Cortes Generales.María Cristina se sintió obligada a otorgar el gobierno a Mendizábal, en un intento por paliar la grave crisis y hacer un gesto a los progresistas, llegó a un acuerdo con los liberales: las juntas revolucionarias debían disolverse dentro de las diputaciones provinciales, a cambio de las reformas políticas y económicas. Obtuvo de las Cortes poderes extraordinarios para llevar adelante reformas en el sistema que se concretaron en una modificación sustancial de la hacienda pública y el sistema fiscal para garantizar un Estado saneado capaz de afrontar sus obligaciones, atender los empréstitos y obtener nuevos créditos, además de la desamortización. Los efectivos militares aumentaron a 75.000 nuevos hombres y se destinó a la Guerra Carlista, la reordenación no gustó a la Regente, quien a causa de ella perdía autoridad en las fuerzas armadas. Destituido Mendizábal tras una campaña de desprestigio, fue nombrado Presidente del Consejo de Ministros Istúriz, un progresista que había evolucionado hacia posiciones mucho más moderadas y contrarias al proceso de desamortización. Tras disolver las Cortes en busca de unas nuevas que le legitimaran y apoyasen una constitución distinta del Estatuto Real, aún más conservadora, sus deseos se vieron abruptamente interrumpidos por el Motín de la Granja de San Ildefonso que pretendía y obtuvo que la Regente restituyera la Constitución de 1812 y derogase el Estatuto. Istúriz cesó el 14 de agosto de 1836, apenas tres meses después de su nombramiento.El nuevo Presidente del Gobierno fue Calatrava, que nombró Ministro de Hacienda a Mendizábal, en una línea continuista. Éste aprovechó para concluir el proceso desamortizador y la supresión de los diezmos. Calatrava impulsó una política social que le permitió aprobar la primera ley de España que reguló y reconoció la libertad de imprenta. Pero la labor más importante fue la adecuación de la Constitución de 1812 a la nueva realidad en la que se había comprometido por Real Decreto la Regente durante el Motín de la Granja, con la aprobación de la Constitución de 1837.La Constitución se elaboró mientras los carlistas habían tomado Segovia y se encontraban a las puertas de Madrid. Desde 1833, los carlistas estaban en guerra contra los cristinos. Se habían hecho fuertes con un apoyo inicial de unos 70.000 hombres. El ejército cristino contaba en ese momento con unos 115.000 hombres.. El general Baldomero Espartero fue el encargado de dirigir a las tropas fieles a la Regente y evitar la acometida de la Expedición Real que se aproximó a Madrid, firmó la paz con el general carlistaMaría Cristina se trasladó a Barcelona en 1840, en unas pretendidas vacaciones con Isabel para aliviar las dolencias dermatológicas de la niña, y se entrevistó con Espartero, a quien la población veía como el gobernante más adecuado. Para aceptar la Presidencia del Consejo, el general pidió a la Regente la disolución de las Cortes y el veto a la legislación que pretendía intervenir en los ayuntamientos. María Cristina ofreció libertad a Espartero para nombrar un nuevo gobierno, Sin embargo, el 15 de junio Espartero presentó su dimisión a la Regente.En Barcelona y Madrid se sucedieron altercados entre moderados y progresistas, entre partidarios de la Regente y de Espartero. En esta situación María Cristina no consideró conveniente permanecer en una Barcelona regida por los progresistas y donde no había encontrado el apoyo que esperaba de la burguesía catalana, y se trasladó a Valencia. Espartero trató de aparentar que defendía a la Regente.El 1 de septiembre estalló la revolución liberal en Madrid. El alcalde de esta ciudad hizo una proclama buscando el apoyo de todos los municipios de España. Espartero, lejos de obedecer las peticiones de la Regente para que acallase la revolución en la capital, le pidió que respetase la Constitución e insistió en la disolución de las Cortes, maniobrando para conseguir que los altos funcionarios de los ministerios le fueran afines. La simpatía popular y la presión de las Juntas Provinciales y locales hicieron el resto: Espartero obtuvo la Regencia al abdicar María Cristina el 12 de octubre de 1840.

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