El Raciovitalismo de Ortega y Gasset: La Superación de la Razón Pura
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El Raciovitalismo: La Maduración del Pensamiento de Ortega y Gasset
El raciovitalismo es la aportación básica de Ortega y Gasset, representando la maduración de su pensamiento. Esta etapa es una evolución y concepción de su perspectivismo anterior. Establece la necesidad de superar la falsa discontinuidad entre la razón y la vida.
- La razón: ha sido considerada tradicionalmente como el fundamento de la verdad, del conocimiento y de la objetividad.
- La vida: por el contrario, representa lo particular, lo mutable, lo irracional, el deseo y la pasión.
Las Tesis del Raciovitalismo
1. La vida como realidad
La vida es la realidad primera, anterior a todo pensamiento. El punto de vista del filosofar de Ortega no es el mundo externo, sino la vida misma. El sentido de la vida para Ortega lo podemos resumir en los siguientes puntos:
- Vivir es el modo de ser radical: la vida es la realidad radical.
- Vivir es un continuo quehacer: nada se nos da hecho; necesitamos hacérnoslo cada uno.
- Vivir es preocuparme de algo: nuestra vida es una constante decisión y siempre decidimos para algo, con una finalidad en función de algo.
- Vivir es un problema: cada uno de nosotros es un problema. El hombre es el problema de la vida.
- Vivir es encontrarme en el mundo.
- Vivir es encontrarse a sí mismo: ser transparente a uno mismo, vivirse y sentirse vivo.
- Vivir es coexistencia y convivencia: vivir una cosa de otra, apoyarse mutuamente, conllevarse, tolerarse y alimentarse.
2. El pensar humano
El conocer es una labor en continua ampliación. El pensamiento y el conocimiento son, en esencia, una conquista.
3. La razón vital e histórica
La vida que le interesa a Ortega no es cualquier clase de vida, sino la que cumple con determinadas condiciones. Ortega y Gasset le otorga otro sentido a la razón: «Para mí es razón, en el verdadero y riguroso sentido, toda la acción intelectual que nos pone en contacto con la realidad».
Ortega se posiciona en contra del racionalismo (y no de la razón en sí). Mi vida es circunstancia y, por tanto, circunstancia histórica. La razón vital se concreta en la razón histórica, ya que partimos de un sujeto con una determinada realidad social e histórica. Como afirma Ortega, el ser humano no tiene naturaleza, sino que tiene historia.