Quim Monzó: narrativa breve, humor e ironía en la ciudad contemporánea

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Quim Monzó (Barcelona, 1952)

Quim Monzó (Barcelona, 1952) es uno de los autores más importantes de la narrativa breve actual. Sus cuentos son un reflejo de la sociedad contemporánea y se centran en torno a los conflictos emocionales. Los rasgos principales que caracterizan su mundo narrativo y los recursos literarios que emplea son los siguientes:

Rasgos principales

  • Ambientación urbana: ciudad en abstracto con su vida exasperada: la soledad, la desesperanza, el aburrimiento...
  • Personajes esquemáticos y anónimos: caracterizados por una obsesión que los inhabilita para llevar una existencia normal y para comunicarse con los demás. No tienen profundidad psicológica y presentan una idea o una actitud.
  • Humor e ironía: recurso para dejar las cosas al descubierto.
  • Absurdo de costumbres y conductas: los falsos mitos y los clichés sobre los que funciona el mundo moderno.
  • Elementos absurdos y fantásticos: para deformar y desmitificar la realidad y hacernos verla con nuevos ojos.

Es un escritor que mezcla el registro realista y lírico con el fantástico y lo grotesco. La mayoría de sus relatos cortos están presididos por una retórica de ausencias y por una desnudez de estilo sin florituras. Podemos incluir su narrativa breve en la tendencia alegórica que convierte los referentes urbanos en una metáfora de los valores que caracterizan nuestra época: es una alegoría pesimista de la sociedad moderna en la que todo parece carecer de sentido y coherencia.

Obras y ejemplos representativos

En Self-service (1979) se aprecia la mitología del costumbrismo. En Uff, va dir ell (1978), Olivetti, Moulinex, Chaffoteaux et Maury (1980) y La isla de Maians (1985) los cuentos parten de una idea que puede desembocar en una situación irreverente o absurda.

Se refleja la contradicción humana. En El porqué de las cosas (1993) aparece la incertidumbre del ser humano. En Guadalajara (1996) los personajes luchan contra el destino. En Lo mejor del mundo (2001) aparecen la muerte y el sufrimiento. En Mil cretins (2007) predomina el difícil equilibrio entre la vida y la miseria humana, aunque también aparece el amor.

La poesía en la posguerra

Durante el período de la posguerra, la poesía se convertirá en el género representativo de las esencias nacionales. El exilio fue la vertiente más importante, dinámica y creativa de la literatura catalana. Los dos libros de poemas más importantes de la inmediata posguerra fueron Nabí de Josep Carner y Elegías de Bierville, de Carles Riba. En ambos se perpetúa el código postsimbolista heredado del novecentismo.

Paralelamente a esta línea, existe otra en torno a Josep Vicenç Foix que reivindica la ruptura formal y lingüística, el experimentalismo de las vanguardias. También influyó el existencialismo parisino, representado por Jean-Paul Sartre: un movimiento inconformista, filosófico y literario que otorgaba prioridad a los temas derivados de la relación de la persona humana y reflejaba la angustia de vivir en un mundo absurdo. El poeta simbolista y existencialista de los años 50 trataba de sugerir la realidad a través de la evocación simbólica. Más simbolistas fueron Xavier Casp, Joan Valls Jordà, Matilde Llòria...

En los primeros años de posguerra aparecieron las primeras editoriales y también las primeras revistas literarias valencianas. Pero los jóvenes poetas de comienzos de los años 60 se adscribieron a la estética realista. La poesía realista de los años 60 tuvo las siguientes características:

Características de la poesía realista de los años 60

  • Actitud social del poeta: pasó a considerarse una persona corriente más, solidaria con el resto.
  • Sobre la experiencia poética: el acto de escribir pasó a ser una experiencia compartida con los lectores y con el conjunto de la sociedad.
  • Método de inspiración: la reflexión del poeta surgía de la experiencia real.
  • Un lenguaje nuevo: tono directo e incluso coloquial.
  • El protagonista del poema: pasó a ser una persona cotidiana, inmersa en el anonimato.
  • El objetivo de la poesía: es enriquecer la persona humana y liberarla de todo tipo de enajenaciones y opresiones.
  • Destinatario: cualquier lector.

Al iniciarse la década de los 70, los autores de la llamada generación de los setenta cambiarán el acento de lo social a lo individual e, influidos por el simbolismo y el surrealismo, tensarán al máximo las posibilidades expresivas del idioma para dar salida a su desasosiego vital.

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