Quevedo: Profundidad Barroca en el Amor Eterno y la Brevedad de la Vida
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Soneto 103: «Amor constante más allá de la muerte»
Introducción
Poema de Francisco de Quevedo, autor destacado del Barroco español del siglo XVII. Su estilo es conceptista, caracterizado por decir mucho con pocas palabras, buscando la agudeza y la profundidad de pensamiento. En este soneto, abundan recursos como la polisemia, la hipérbole, la paradoja, la antítesis y las alusiones a seres mitológicos.
Es un soneto compuesto por dos cuartetas y dos tercetos, con rima consonante. El tema central es el amor vencedor de la muerte, un amor que sobrevive incluso más allá del fin de la vida terrenal.
- En el primer cuarteto: El poeta se refiere a la muerte como una sombra que le arrebatará el «blanco día» que simboliza la vida. Cuando esto suceda, el alma se desatará del cuerpo, un momento anhelado por el alma (la «hora lisonjera»). Según la filosofía platónica, el alma está encerrada en el cuerpo y se libera al llegar la muerte.
- En el segundo cuarteto: Hay una alusión mitológica al río Leteo (río que, según la mitología griega, las almas de los muertos atravesaban para olvidar su vida pasada). Quevedo afirma que su alma, al morir, excepcionalmente se llevará consigo el sentimiento del amor. Esto es una transgresión de la tradición, ya que al cruzar esa orilla se abandona todo, pero la suya se llena del sentimiento del amor. El amor trasciende al otro mundo («mi llama nadará»), desafiando y saltándose las normas; el espíritu que cruza será un espíritu enamorado.
- En el primer terceto: Su alma ha sido prisionera del amor (simbolizado por Cupido), pero no solo el espíritu ha estado enamorado, también el cuerpo. El amor ha calado tan profundamente que ha enamorado lo más íntimo y esencial del ser.
- En el segundo terceto: El poeta expresa que el alma dejará el cuerpo cuando llegue el momento, pero no abandonará el amor. El cuerpo, por otro lado, aunque muera y se convierta en ceniza y polvo, también será una «materia enamorada».
Figuras Retóricas
- Metáfora:
- Primer cuarteto: muerte/sombra; vida/día; Lisonjera/hora; mi llama/amor; dios Amor/Cupido.
- Hipérbaton: Último verso.
- Encabalgamiento: Versos 1 y 2.
- Personificación: «La Muerte desata su alma»; «nadar sabe mi llama».
- Paralelismo:
- Verso 10: «venas que tanto...»
- Verso 11: «médulas que han...»
- Verso 13: «serán ceniza...»
- Verso 14: «polvo serán...»
- Alusión: Río Leteo.
Soneto 2: «Represéntase la brevedad de lo que se vive y cuán poco dura lo que se goza»
Introducción
El contexto de este soneto es similar al anterior en cuanto a autor y estilo. Es una profunda reflexión sobre la existencia.
Es un soneto de dos cuartetas y dos tercetos. Aborda la brevedad de la vida y lo insignificante que parece lo vivido, por muchos años que transcurran.
- En el primer cuarteto: Cuando el poeta exclama «¡Ah de la vida!», se refiere a si había alguien en ese lugar, preguntando por la vida misma. La está llamando en el sentido de que es una vida que se le está escapando y quedando vacía. Luego, invoca a su vida pasada (los «antaños»), a los años vividos, y a la Fortuna (diosa que proporciona buena o mala suerte en la vida). Se lamenta de haber perdido gran parte de su existencia.
- En el segundo cuarteto: Quevedo se lamenta de que, casi sin darse cuenta, se ha hecho viejo, y esa vejez le ha traído una decadencia y pérdida de la salud. Se encuentra en un momento en que vive más de los recuerdos y le queda poca vida. Todo en su existencia es penoso porque le rodea la tristeza.
- En el primer terceto: El pasado se ha ido, el presente se convierte constantemente en pasado y cada segundo es ya pretérito. Hay una condensación semántica en el verso 11, que refleja cómo el poeta vive el presente y se siente cansado de esta fugacidad.
- En el segundo terceto: El poeta expresa que entre el pasado, presente y futuro se entrelazan la vida y la muerte. Se refiere a las etapas de su vida, indicando que él se encuentra en la última, y que esas dos etapas (vida y muerte) están tan unidas que él es «más un muerto que un vivo».
Figuras Retóricas
- Primer cuarteto:
- Apóstrofe: «¡Ah de la vida!»
- Interrogación retórica: «¿Nadie me responde?»
- Alusiones mitológicas: Fortuna y Hora.
- Paralelismo: Versos 3 y 4.
- Segundo cuarteto:
- Encabalgamiento: Versos 5 y 6.
- Personificación: Salud (Verso 6), Edad (Verso 8).
- Antítesis: Verso 13, Verso 7: «falta/asiste»; «presente/pasado/futuro»; «ayer/mañana/hoy»; «fue/será/es».
- Polisíndeton: Verso 11 ('y').
- Hipérbole: Verso 13.
- Metonimia: Verso 13.