Protágoras vs. Sócrates: Relativismo Sofista y la Búsqueda de la Verdad Universal
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Protágoras: El Sofista del Relativismo
Protágoras de Abdera (485 a.C. – c. 421 a.C.) fue uno de los sofistas más influyentes. Nació en Abdera, murió hacia el 421 a.C., viajó extensamente, tuvo estancias en Atenas y entabló amistad con Pericles.
El Principio del Homo Mensura
Su frase más importante y definitoria es: “El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son, puesto que son, de las que no son, puesto que no son”. Esta máxima establece el núcleo de su pensamiento: todo es relativo al hombre, negando la existencia de verdades absolutas.
Interpretaciones del Relativismo Protagórico
La interpretación de la máxima del Homo Mensura depende de cómo se entienda el término “hombre” (ánthropos):
- Sentido Individual (Sensualismo): Si se refiere al ser humano individual (como lo interpretó Platón), todo es relativo al sujeto y a su variabilidad perceptiva. Esto lleva al sensualismo, donde no existe una instancia superior a las opiniones particulares.
- Sentido Colectivo (Convencionalismo): Si se interpreta en su sentido colectivo, la verdad y la justicia se basan en el acuerdo o consenso democrático (el convenio). La justicia no existe en sí misma o, si la hay, es incognoscible. Por lo tanto, la justicia no se fundamenta en la naturaleza (physis), sino en la decisión de los hombres reunidos en asamblea.
Un significado adicional de esta frase es que no se pueden traspasar los límites de la experiencia humana ni llegar a conocer lo que son las cosas en sí, solo lo que son para el hombre. El ser humano se establece, así, como el centro del conocimiento.
Sócrates: La Búsqueda de la Verdad Universal
Sócrates (470 a.C. – 399 a.C.) nació y murió en Atenas y, a diferencia de los sofistas, no dejó nada escrito. Su fascinante y controvertida personalidad nos llega a través de diversas fuentes:
- La versión satírica: Presentada por el comediógrafo Aristófanes en su obra Las nubes.
- La versión admirativa: Ofrecida por sus discípulos Jenofonte y Platón. La versión platónica es la más contundente y filosófica, aunque a veces es difícil deslindar dónde termina la filosofía socrática y dónde comienza la platónica.
El Tábano de Atenas y la Mayéutica
Hijo de una comadrona, Sócrates utilizó el símil de que él se dedicaba, como su madre, a ayudar a otros a “dar a luz”, no ya hijos, sino ideas. Quienes le conocieron lo describen como un ciudadano ejemplar, valiente en la guerra y en la paz, que acató las leyes de la ciudad, incluso aquellas que lo llevaron a la muerte. Se le consideraba un tábano que incordiaba a sus interlocutores con preguntas aparentemente inocentes.
Diferencias y Coincidencias con los Sofistas
Sócrates se diferencia de los sofistas por su profunda identificación con la ciudad (la polis), siendo el filósofo de Atenas por antonomasia. Su lealtad a las leyes fue tal que rechazó huir de la cárcel cuando sus amigos se lo ofrecieron.
Sin embargo, coincide con ellos en el giro antropológico: el estudio de los asuntos humanos en lugar de la naturaleza (physis). Pero, escandalizado por el individualismo extremo de los sofistas, Sócrates propuso:
- Recuperar la conjunción entre el individuo y el Estado.
- Construir una polis mejor a partir del individuo bueno (agathós).
- La práctica de la virtud (areté), la cual, a diferencia de la visión sofista, debe tener criterios objetivos y universales.
Para buscar y conocer esta virtud universal, Sócrates desarrolló un método.
El Método Socrático: Inducción y Definiciones Universales
La gran aportación de Sócrates (ya señalada por Aristóteles) son las definiciones universales o conceptos. La táctica para alcanzarlos es la inducción, y lo hace a través de un proceso dialógico.
1. La Ignorancia Irónica (Eironeia)
La fase inicial se basa en la famosa sentencia: “Solo sé que no sé nada”. Partiendo del reconocimiento de su propia ignorancia, Sócrates busca en el ágora a conciudadanos dispuestos a dialogar y someterse al método de preguntas y respuestas para investigar juntos la definición de los conceptos.
- Rol de Sócrates: Su proceder es el de hacer preguntas, nunca el de dar respuestas. Su postura no es la de un maestro que sabe y da lecciones a sus discípulos.
- La Ironía: La eironeia de Sócrates consiste en fingir que no sabe lo suficiente. Esto obliga al contrincante, que en ningún momento ha dado muestras de ignorancia, a ser él quien dé la definición, exponiendo así sus propias contradicciones.