La Prosa del Novecentismo: Novela, Ensayo y Autores Representativos

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La Novela y el Ensayo en el Novecentismo

En torno a 1914 surge una nueva concepción estética que se verá refrendada con la tesis de Ortega sobre la deshumanización del arte.

Características de la Novela Novecentista

  • Novela deshumanizada (reflexión del hombre por medio de la inteligencia, el humor o el ingenio).
  • Está dirigida a una minoría sensible y preparada.
  • No tiene estructura determinada.
  • Los protagonistas no evolucionan.
  • Rechazan el Realismo por superficial y el sentimentalismo.
  • Honda preocupación formal manifestada en el lenguaje.

Autores Representativos

Ramón Pérez de Ayala

Se considera el más claro representante de la novela intelectual. En Madrid, participa en la fundación de la revista Helios y se deja influir por autores como Rubén Darío, Galdós, Azorín u Ortega. En 1928 fue nombrado miembro de la Real Academia Española. Comienza escribiendo contenidos autobiográficos con una estética noventayochista, para pasar después a un tipo de novela intelectual. Su obra se divide en 3 etapas.

Gabriel Miró

La vida de Gabriel estuvo marcada por su estancia en un colegio de jesuitas. Sus novelas poseen la peculiaridad de haber sido escritas con un preciosismo formal que recuerda el modernismo decimonónico. Se trata de un estilista exquisito.

Destaca también Miró por su temperamento voluptuoso, por su sensibilidad exacerbada y por su excepcional capacidad de captar sensaciones: luz, aromas… Debido a su lirismo, Dámaso Alonso lo denominó gran poeta en prosa. La bella forma prevalece en sus novelas.

Destacan sus obras Nuestro padre San Daniel (1921) y El obispo leproso (1926), las cuales forman un bloque. Representan un mundo nebuloso, casi desaparecido, que el autor pretende rescatar. La acción es mínima. Lo fundamental es la creación de ambientes y de personajes. En la obra se desarrolla un enfrentamiento entre los que viven dominados por la idea del pecado y los que están abiertos a la felicidad y al disfrute humano. El autor critica la tragedia de las personas que tienen este sistema de valores.

Otras novelas destacadas de este autor son Las cerezas del cementerio (1910) y los compendios de relatos breves El libro de Sigüenza (1917) y Años y Lenguas (1928), cuyo protagonista es el alter ego. Debe destacarse también Figura de la Pasión del Señor (1917), que recrea la vida de Cristo inspirándose en los Evangelios y otros libros históricos.

El Ensayo Novecentista

El ensayo novecentista se inaugura con Eugenio D'Ors, que escribe Tres horas en el Museo del Prado. Los ensayistas ocupan un lugar prioritario en esta generación, destacando la figura de Ortega y Gasset.

José Ortega y Gasset

El guía indiscutible del grupo nació en Madrid, en el seno de una familia acomodada de periodistas, escritores y políticos. En 1910 obtiene la cátedra de Metafísica en la Universidad de Madrid. En 1913 funda la “Liga para la Educación Política”; en 1915 la revista España y, en 1923, la Revista de Occidente.

Durante toda su vida desarrolló una intensa actividad como escritor y conferenciante. Apoyó a la República, pero luego se sintió decepcionado.

Ortega continuaría su labor magistral en el Instituto de Humanidades fundado por él en Madrid. Murió en esta ciudad más tarde.

Ortega es a su vez la máxima figura de la filosofía española del siglo XX y un espectador agudo de la vida, las artes y la cultura. Destaca por su estilo claro y elegante, en el que las metáforas y los símiles son muy utilizados. Desde el punto de vista filosófico, sus teorías se sitúan entre el racionalismo y el vitalismo: se opone al irracionalismo. Y sus meditaciones sobre el hombre y su entorno (yo soy yo y mi circunstancia).

Debemos destacar por su influencia sobre la literatura y el arte de la época La deshumanización del arte (1925). Esta obra pretende realizar una descripción de la vanguardia en España. El arte moderno divide a los receptores en minoría-élite y mayoría incapacitada.

Ortega caracteriza así el arte puro de las vanguardias:

  • Es un arte puro del que debemos valorar las puras calidades formales.
  • Que se tienda a la deshumanización y se releguen las emociones humanas en pro de la emoción estética.
  • Es un arte intelectual.
  • La poesía será antirromántica.
  • El arte tiende a convertirse en juego, lejos de todo patetismo.

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