Principios Fundamentales del Matrimonio y la Moral Sexual Católica
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La Familia, el Matrimonio y la Autoridad
60. La familia es una comunidad de un hombre y una mujer que se comprometen a amarse entre sí para toda la vida y a cooperar en la generación y educación de los hijos. La Iglesia la denomina Iglesia doméstica.
61. El fundamento de la familia es la alianza y el consentimiento de los esposos. El matrimonio y la familia están ordenados al bien de los esposos y a la procreación y educación de los hijos.
El Cuarto Mandamiento: Deberes de los Esposos y los Hijos
62. En el Cuarto Mandamiento, Dios pide a los esposos que se amen entre sí, que reciban responsablemente a los hijos y los eduquen con amor.
63. En el Cuarto Mandamiento, Dios quiere que los hijos honren a los padres y a los que Él reviste de autoridad para nuestro bien.
66. Los padres son los primeros responsables de la educación de sus hijos en la fe, en la oración y en todas las virtudes. Además, los padres deben favorecer y respetar la vocación de sus hijos, pues la primera obligación de los cristianos es la de seguir a Jesús.
La Autoridad Pública y el Cristiano
68. La autoridad pública tiene el deber de defender la institución familiar, de protegerla y asegurarle los medios precisos para su estabilidad y desarrollo.
69. Los ciudadanos están obligados a cooperar con las autoridades civiles en la construcción de la sociedad en un espíritu de verdad, justicia, solidaridad y libertad.
70. El cristiano está obligado en conciencia a no obedecer las leyes civiles cuando son contrarias a las exigencias del orden moral, pues, como nos enseñaron los Apóstoles, hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.
Sexualidad, Castidad y Fecundidad Matrimonial
El Sexto Mandamiento y la Sexualidad Humana
83. El Sexto Mandamiento enseña el recto sentido de la sexualidad humana: el valor de la afectividad entre el hombre y la mujer, la finalidad de la capacidad procreadora, etc.
84. La sexualidad en el ser humano es signo de personalidad como hombre y como mujer.
85. No, la finalidad de la sexualidad no es solo el placer, sino que, ante todo, la sexualidad significa el encuentro personal y amoroso entre el hombre y la mujer en orden a la posibilidad de engendrar nuevas vidas en el matrimonio.
La Virtud de la Castidad
86. La virtud de la castidad es la que regula las tendencias sexuales del hombre y de la mujer, según el plan de Dios. Para vivir esta virtud se necesita la ayuda de la gracia de Dios, que recibimos principalmente en la oración y en los sacramentos de la Eucaristía y Penitencia.
88. Con esta expresión se quiere decir que es distinto el modo de vivir la castidad de los esposos, de los no casados o de aquellos que viven el estado de celibato por el Reino de Dios.
89. La lujuria es un deseo o un goce desordenado del placer sexual.
Fidelidad, Fecundidad y Paternidad Responsable
91. La alianza que los esposos contraen libremente implica un amor fiel y les confiere la obligación de guardar indisolublemente su matrimonio.
92. La fecundidad es un bien, un don, un fin del matrimonio. Al engendrar nuevas vidas, los esposos participan de la paternidad de Dios.
93. La paternidad responsable es el juicio que los esposos hacen ante Dios acerca de la regulación de la natalidad.
Regulación de la Natalidad: Medios Lícitos e Ilícitos
94. No, la moral católica prohíbe aquellos medios que se consideran inmorales y exige que el deseo de limitar la natalidad no nazca del egoísmo.
95. Para regular la natalidad se consideran medios lícitos los llamados métodos naturales, es decir, aquellos que respetan los ritmos naturales de la mujer. Estos métodos pueden usarse cuando existen motivos serios.
96. El Magisterio de la Iglesia considera medios ilícitos: toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga como fin o como medio, hacer imposible la procreación.
97. La buena intención de los esposos no justifica el recurso a medios moralmente reprobables, p. ej., la esterilización directa o los diversos medios anticonceptivos.
Ofensas Graves a la Dignidad del Matrimonio
98. La Iglesia califica el adulterio y el divorcio, la poligamia y la unión libre como ofensas graves a la dignidad del matrimonio, pues son contrarios a la ley natural.