Principios Fundamentales de la Física según Descartes: Inercia, Movimiento y Conservación

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Leyes Fundamentales de la Física según Descartes

Descartes recurre a Dios para explicar la extensión y el movimiento, quien es creador de la materia con una determinada cantidad de movimiento que conserva constante, pues Dios es inmutable tanto en su ser como en sus operaciones. El universo es considerado, por tanto, como un sistema cerrado. De esto deduce tres leyes fundamentales:

  • Ley de la inercia: todo cuerpo permanece siempre en el mismo estado de movimiento o reposo y no puede cambiar sino por la intervención de una fuerza externa.
  • Ley del movimiento en línea recta: todo cuerpo en movimiento tiende a moverse en línea recta salvo que intervenga una fuerza externa, pues no habría razón para explicar una desviación.
  • Ley de la conservación del movimiento: el movimiento no se pierde con los choques de los cuerpos entre sí, sino que la cantidad de movimiento permanece constante.

Así, todos los fenómenos se reducen a un mecanismo matemático y el universo como tal es un sistema cerrado, donde todos los fenómenos se explican por la extensión y el movimiento.

La Materia y el Vacío

Otro punto importante es que no existe el vacío. Dado que lo que caracteriza a los cuerpos es la extensión, no es lógico hablar de algo extenso pero vacío. Aplicándolo al cosmos en general, dice que todo está lleno de tres tipos de materia:

  • La materia gruesa: constituyente fundamental de los cuerpos que percibimos directamente con los sentidos.
  • El éter: materia constituida de partículas más sutiles y que llena gran parte del espacio.
  • Las partículas de luz, que son las más finas de todas y por eso pueden colarse por entre las otras, incluso a través de la inmensidad del espacio.

La Organización del Universo: La Teoría de los Torbellinos

Descartes propone también una atrevida explicación de la organización y los movimientos del universo en su conjunto.

Las primitivas partículas materiales eran iguales en magnitud y movimiento, y se movían tanto alrededor de su propio eje, como unas en relación a otras. En aquel caos primitivo se formaron remolinos fluidos, en cuyos centros se fueron concentrando las partículas que dieron lugar al Sol y a los demás planetas. De estos torbellinos procede también el movimiento de rotación de los planetas en torno a su eje. Los torbellinos de los planetas menores están, a su vez, en el seno de un torbellino mayor, el del Sol.

Es el mismo fenómeno que sucede cuando el viento forma remolinos y agrupa en su centro hojas y polvo, o cuando al destapar la bañera el agua sale girando más rápido en el centro que en el entorno, girando siempre a la derecha. Por una razón similar, los planetas deberían girar todos en la misma dirección, algo aceptable en su época.

El torbellino en que se mueve la Tierra explicaría igualmente que, en su movimiento en torno al Sol, no pierda la atmósfera o se formen corrientes de aire y vientos huracanados. También daría una explicación a la gravedad, y a que los cuerpos siempre caigan hacia el centro.

Debilidades de la Teoría de Descartes

La debilidad de la teoría de Descartes se encuentra en su falta de desarrollo matemático. Estaba vagamente de acuerdo con los fenómenos, pero de ella no se podían deducir consecuencias calculables o mensurables. No se podía deducir la forma de las órbitas recorridas, o los tiempos de traslación en torno al Sol, por ejemplo.