Principales Corrientes Filosóficas y Teorías Éticas: Un Recorrido por el Pensamiento Occidental
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Ideal Socrático
Sócrates no era un filósofo profesional, era un ciudadano normal. Su deseo de la verdad le hizo cuestionarse algunos valores y prácticas de su época. Preguntó a las personas más listas (sin distinciones) cosas de importancia humana, social y política, pero no encontró respuestas racionales satisfactorias. Su deseo de verdad, su insobornable independencia y su lucidez intelectual se toparon con tópicos de sentido común, más allá de los cuales solo había respuestas vacías, afirmaciones contradictorias y argumentos incoherentes.
Él quería cuidar el alma y hallar la verdad, porque creía que la verdad debe iluminar nuestras vidas. Creía que la verdad existe, que era difícil de hallar, y que ha de buscarse en el interior de nosotros. La dificultad está en que el alma tiene prejuicios y estereotipos, y que nos dominan deseos y pasiones. Para hallar la verdad propuso el diálogo (conversación razonada, el mejor camino). Solo hace falta una condición, ir al diálogo queriendo la verdad, esto implica ir con "solo sé que no sé nada". Solo el que no sabe busca la verdad.
Intelectualismo moral: Sócrates decía que el saber y la virtud se identifican. Esta doctrina lleva al extremo la capacidad de la razón para dirigir la vida moral. Solo el que conoce lo recto actúa con rectitud. Nadie hace el mal a sabiendas, hace el mal el que ignora cuál es la vida recta (maldad = ignorancia). Esta doctrina parece oponerse a la vida diaria porque muchas veces hacemos cosas mal a sabiendas. Recordar que Sócrates entendía por saber aquella convicción que es capaz de motivar nuestra conducta.
Ideal Aristotélico
Aristóteles pensó que el bien máximo para el ser humano es la felicidad (eudaimonia). Felicidad = fin último de la vida humana y que la virtud moral es un componente esencial de ella. Consideró que los humanos tenemos la felicidad cuando realizamos la función o actividad que nos es propia y nos caracteriza como humanos: la actividad racional. Aunque es a través de la virtud como el ser humano halla la felicidad, también son necesarias otras condiciones para que la felicidad sea posible (familia, amigos, salud, bienes).
Para Aristóteles la virtud moral es un punto medio entre dos extremos. No se puede hallar el punto medio en que consiste la virtud moral, depende de cada virtud, de las circunstancias de las acciones y de las personas. La experiencia nos enseña, a través de pruebas y errores, lo que es más correcto. La sabiduría es un factor importante, pero no el único para alcanzar la sabiduría práctica, necesaria para tomar decisiones acertadas sobre cómo conducir la vida y alcanzar la felicidad. Para él, el ideal de vida en que consiste la felicidad perfecta es la actividad intelectual o científica, con el sobreentendido de que sin virtud moral y otras condiciones externas favorables, la felicidad verdadera no es posible.
Ideal Epicúreo
Epicuro de Samos estableció en Atenas una escuela filosófica, el Jardín, que se expandió por el mundo por varios siglos. Epicuro pensó que el placer era realmente lo único bueno y que debía ocupar el primer lugar en nuestras vidas. Por esta razón a él y sus seguidores se les llama hedonistas (hedoné = placer). Él se dio cuenta de que para gozar del placer no hay que atenerse a los placeres momentáneos, sino a los que duran toda la vida. Tampoco hay que buscar muchas satisfacciones placenteras, sino más bien evitar el dolor.
"Si lográsemos vivir sin la inquietud permanente del placer y consiguiésemos evitar los dolores corporales, gozaríamos de la calma espiritual, en que consiste una vida feliz. //Salud del cuerpo y serenidad del alma. ¿Para qué buscar más si en ello se maximiza el placer y se minimiza el dolor?//" Epicuro recomendaba aplicar la prudencia o racionalidad en la elección de los placeres.
Ideal Estoico
Año 300 a.C. Zenón de Citio. Los estoicos enseñaban que la virtud es la única cosa buena en la vida y nos proporciona paz espiritual, buen ánimo y felicidad. La virtud es vivir conforme a la naturaleza. Consiste en adecuar la acción humana a la ley de la naturaleza, identificada por los estoicos con la divinidad providente. Esta ley inexorable es racional y determina todos los sucesos del universo y puede ser conocida y asumida por la razón humana. Conocer, aceptar conscientemente y vivir de acuerdo con este orden cósmico nos hace virtuosos.
El sabio acepta con resignación lo que ha de suceder y no puede cambiar, lo que sí puede cambiar es su actitud interior y su esfuerzo. Los estoicos defienden una fraternidad universal que iguala a todas las personas. A las personas, la razón nos emana y nos hace miembros de la misma patria: el cosmos. El sabio estoico es ciudadano del mundo, siente benevolencia y compasión por sus hermanos humanos y quiere un reflejo social del orden natural del universo.
Ideal Escéptico
Pirrón de Elis enseñaba que los humanos no podemos conocer cómo son las cosas en sí mismas. Solo podemos conocer las cosas relativamente a nosotros, a nuestras circunstancias y a nuestro sistema sensorial. Invitaba a no formular juicio alguno sobre cómo son las cosas. Esto nos lleva a la tranquilidad anímica, en que consiste la felicidad. Recomendaban seguir las costumbres y las leyes del lugar donde vivimos, no porque sean las mejores, sino porque aceptando que no hay verdad absoluta, su aceptación nos da la calma espiritual que es propia de la felicidad a la que aspiramos.
Cristianismo Primitivo
Jesús de Nazaret, un judío que era pobre, formó una comunidad de apóstoles y discípulos, y predicó a la gente sencilla y a los marginados. Condenado por blasfemia, lo ejecutó el emperador romano. Después de su muerte, se creía que pronto resucitó, pues lo consideraban el mesías. Según los profetas había de restaurar un nuevo reino de Israel. Después se fueron creando y expandiendo las primeras comunidades cristianas. Creían en el regreso del mesías, tenían arrepentimiento, hacían oraciones y tenían una moral radical de entrega, ayuda mutua, amor a los hermanos, pobreza y comunidades de bienes. Transformaron sus vidas, y daban testimonio con sus actos de un amor a Dios y al prójimo.
Teorías Éticas
Las teorías éticas normativas modernas se dividen en: Imperativas (¿qué debo hacer?) y teorías de la virtud (¿Qué clase de persona debo ser?).
Imperativas
- Consecuencialistas: Dan importancia a los resultados y consecuencias de las acciones. Lo que hace una acción buena son sus buenas consecuencias.
- Deber: Dan importancia a las reglas y principios que nuestras acciones personales han de respetar, independientemente de sus buenas consecuencias.
El Egoísmo Ético (Consecuencialista)
Thomas Hobbes afirma que la corrección moral de una acción se justifica y fundamenta por el bienestar que causa al que la hace. Actuar moralmente quiere decir ser egoísta, pero racionalmente, teniendo en cuenta el bien de los demás (cierto altruismo). De esta manera, el incumplir una promesa, no tiene que ver con el respeto a otras personas, sino por los prejuicios que pueda sentir el agente al cumplirla (represalias, pérdida de prestigio). Los principios y normas morales obligan, únicamente, porque cumpliéndolos obtenemos nuestro mayor bien.
En contra: el egoísmo ético no puede justificar principios morales como el de la dignidad humana ni puede resolver conflictos de intereses.
Utilitarismo (Consecuencialista)
Jeremy Bentham afirma que la corrección moral de una acción se justifica sólo en su mayor utilidad, en la mayor cantidad de bien que produce. Un acto se juzga solo por sus consecuencias. Bien = balance de buenas y malas acciones a corto y largo plazo. Una acción es correcta porque produce más bien a un número mayor de personas.
Características:
- Da prioridad al bien, y lo identifica con el placer, y la felicidad, en algunas versiones del utilitarismo. Bien = felicidad e igualdad.
- Es universalista, da prioridad al bien universal, tiene un punto de vista imparcial, todos los bienes valen lo mismo.
- Es maximizador, porque da prioridad a la cantidad de bien, quiere la máxima felicidad para el mayor grupo.
- Es consecuencialista, da prioridad a la acción del bien que es consecuencia de las acciones humanas, considera que cualquier acción depende de la felicidad que produzca ella misma.
En contra: Impersonalidad en el cálculo de la felicidad, porque todas las felicidades valen lo mismo, sin tener en cuenta de quién son.
Ética Kantiana (Deberes)
Kant defendía que lo bueno es la buena voluntad, una persona que actúa con buena voluntad actúa por respeto al deber. El deber es un imperativo sin condiciones, ni una autoridad externa, ni Dios, ni nadie, nos lo imponemos nosotros mismos. La razón prescribe la ley según la cual han de vivir los seres racionales, la ley moral. Es como si la razón dijera: "Actúa solo según una máxima, tal que puedas al mismo tiempo querer que se convierta en una ley universal". Este imperativo de la razón tiene la fórmula del imperativo categórico, esta fórmula se concreta en normas morales que constituyen nuestras obligaciones o deberes.
Kant supone que las normas morales al ser universales no admiten excepciones, esto significa que obligan a todo ser racional, por lo tanto nadie es excepcional.
En contra: es demasiado absolutista. Los deberes morales no tienen en cuenta las consecuencias de las acciones.
Ética Discursiva
Habermas. Es una reformulación de la ética kantiana, en la que se sustituye la conciencia individual por un sujeto colectivo. También se corrige la vaciedad de sus máximas, investigando la posibilidad de contenidos mínimos universalizables por consenso. El consenso se logra por una situación ideal de habla, donde todos los interlocutores se consideran válidos y se buscan acuerdos aceptables por todos. Se fija mediante estos acuerdos unas mínimas exigencias de carácter mundial, compatibles con el respeto a otras experiencias morales.
Situación ideal de habla = verdad del oponente, no presión en los miembros, contexto de igualdad, veracidad del oponente.