La Primera República Española: Historia, Causas y Fin (1873-1874)

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La Primera República Española (1873-1874): Origen y Desafíos

La instauración de la Primera República Española en 1873 fue fruto del compromiso entre monárquicos y republicanos para llenar el vacío de poder dejado por la monarquía y salvar el ideario democrático de la Revolución de 1868. La Asamblea Nacional nombró un primer gobierno de la República, formado por una coalición de radicales y republicanos, presidido por Estanislao Figueras. Mientras los radicales solo querían una República unitaria, los republicanos renunciaron a la proclamación inmediata de la República Federal, aceptando que el tipo de república debía ser decidido por unas Cortes Constituyentes.

Conflictos Internos y la Vía Federal

Los dirigentes republicanos federales que habían optado por establecer la República Federal por la vía legal tuvieron una doble oposición: la de los radicales y la de los intransigentes, quienes querían establecer la estructura federal por la vía insurreccional. La radicalización se extendió al campo, donde los campesinos, especialmente en lugares como Andalucía, identificaron la República con el reparto de tierras.

El enfrentamiento con los radicales tuvo lugar tras los intentos de estos de derribar al gobierno por la fuerza e impedir la convocatoria de Cortes. Desde ese momento, y hasta el golpe de Estado de Pavía en enero de 1874, los republicanos federales gobernaron en solitario, enfrentando la oposición incluso de sus propias filas. Las elecciones a Cortes Constituyentes dieron una abrumadora mayoría a los republicanos federales.

En junio de 1873, los republicanos intransigentes se retiraron de las Cortes. La caída de Francisco Pi y Margall y el nombramiento de Nicolás Salmerón como presidente supusieron un claro giro conservador del régimen. Salmerón reprimió la actividad de la Primera Internacional y recurrió al ejército para sofocar la insurrección cantonal. Salmerón dimitió por motivos de conciencia, al negarse a firmar dos penas de muerte impuestas por la autoridad militar. Las Cortes eligieron entonces a Emilio Castelar, quien obtuvo poderes extraordinarios que le permitieron suspender las garantías por decreto.

Desafíos Externos y el Fin de la República

El recrudecimiento de la Tercera Guerra Carlista fue facilitado por la falta de control del régimen sobre los militares, a raíz del cambio de la organización militar clásica por un ejército de voluntarios. En Cuba, donde la guerra continuaba, la República tampoco lograba controlar la situación. Además, el intento de abolir la esclavitud chocó con la oposición de los hacendados, apoyados por los militares, lo que convirtió a Cuba en uno de los centros de la conspiración y de ayuda económica a la causa alfonsina.

El giro a la derecha de la República bajo Castelar hizo confiar a la burguesía industrial y financiera, así como al ejército, en la posibilidad de restablecer el orden. El ejército, que temía la derrota de Castelar, protagonizó una salida de fuerza. El 3 de enero de 1874, el general Manuel Pavía, con la ayuda de la Guardia Civil, invadió el Congreso de los Diputados y disolvió la Asamblea.

El Gobierno Provisional y la Restauración Borbónica

El propio Pavía reunió a militares y dirigentes de los partidos opuestos a la República Federal. De esta reunión surgió un Gobierno provisional presidido por el general Francisco Serrano. Desde 1874, la causa de Alfonso XII ya contaba con el apoyo de la burguesía, la aristocracia madrileña y el ejército.

Finalmente, en diciembre de 1874, un pronunciamiento militar en Sagunto, dirigido por el general Arsenio Martínez Campos, impuso la Restauración Borbónica en la figura de Alfonso XII, poniendo fin a la Primera República Española.

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