Primera Guerra Mundial: guerra de posiciones y fin del conflicto (1915-1918)
Resumen
El texto explica la guerra de posiciones o de trincheras de 1915 y 1916, con batallas como Verdún y el Somme y el papel de la guerra submarina. Después analiza la crisis de 1917, la Revolución Rusa, la entrada de Estados Unidos y los armisticios que pusieron fin al conflicto en 1918. Concluye con la caída del Káiser y el inicio de la República de Weimar.
Puntos clave
- La guerra de posiciones (1915-1916) surgió tras el fracaso de la guerra relámpago alemana de 1914 y llevó a una guerra de desgaste en trincheras.
- La batalla de Verdún (febrero-diciembre de 1916) fue el punto de máxima concentración del ataque alemán y se conoce como el 'Infierno de Verdún'.
- La ofensiva del Somme en 1916 buscó aliviar Verdún y produjo bajas superiores a las de Verdún.
- En 1917 la guerra se hizo impopular por las pérdidas humanas y factores como huelgas, motines y demandas nacionalistas.
- La Revolución Rusa y la entrada de Estados Unidos en 1917 fueron dos eventos clave; el Tratado de Brest-Litovsk se firmó en marzo de 1918.
- El 8 de noviembre de 1918 estalló una revolución en Berlín, el Káiser Guillermo II abdicó y el 11 de noviembre Alemania firmó el armisticio.
2.- La guerra de posiciones (1915-1916)
Esta fase de la guerra es conocida también como 'Guerra de trincheras' por la forma en que se desarrollaron las operaciones militares. Abarcó los años 1915 y 1916. Fue consecuencia del fracaso de la guerra relámpago iniciada por los alemanes en 1914.
Supuso un cambio de estrategia respecto a la fase
precedente y abrió paso a la guerra de frentes estables que
inmovilizó a los ejércitos en líneas de trincheras. Los
alemanes, una vez fracasada la ofensiva inicial, adoptaron
una estrategia defensiva y se atrincheraron en el frente
occidental tratando de proteger sus posiciones y
concentrando la mayor fuerza ofensiva en el frente
oriental. El nuevo escenario bélico abrió paso a una
guerra de desgaste desarrollada esencialmente en territorio francés y belga, que produjo un elevadísimo
número de bajas y arruinó la moral de los soldados.
Las tropas se vieron obligadas a luchar durante meses en trincheras, en penosas condiciones, bajo la
constante acción de la artillería, rodeados de alambradas, enfangadas en terrenos infectados de roedores y
sometidas a la machacona acción de las armas automáticas y los nuevos ingenios bélicos (lanzallamas,
gases, etc.). Durante los meses de 1916 se desencadenaron una serie de acciones con el fin de romper las líneas
enemigas. El punto donde se concentró el ataque alemán fue la fortaleza de Verdún. Allí se sucedieron
violentos combates entre febrero y diciembre ('Infierno de Verdún'). Los franceses resistieron al mando
del general Petain. Con el fin de distraer la acción de los alemanes las fuerzas británicas y francesas iniciaron una ofensiva en el norte de Francia, en torno al río Somme. Las bajas fueron de nuevo descomunales, superiores a las
de Verdún. En el frente oriental los rusos, tras las enormes pérdidas del año anterior consiguieron al mando del
general Brusilov obtener éxitos en Galitzia, aunque los imperios centrales reaccionaron en pocas semanas
y comenzaron a apreciarse los primeros síntomas de desplome en el ejército ruso. En la primavera de 1916 tuvo lugar el hecho naval más importante de la contienda, la batalla de Jutlandia, que se saldó con un ligero triunfo de la flota británica. Por eso, Alemania intensificó la guerra
submarina; sus sumergibles hundían los barcos aliados o de quienes comerciaban con ellos.
LA CRISIS DE 1917 Y EL FINAL DE LA GUERRA
En 1917, la Primera Guerra Mundial enfrentó a los países contendientes con desánimo debido a las pérdidas humanas, las dificultades civiles y la percepción de una prolongada guerra. Factores como huelgas en Gran Bretaña, motines en el ejército francés y demandas nacionalistas en Austria-Hungría contribuyeron al clima desfavorable. Dos eventos clave que determinaron el curso de la guerra fueron la Revolución Rusa y la entrada de Estados Unidos en 1917, provocada por los ataques de submarinos alemanes a buques mercantes estadounidenses.
La Revolución Rusa llevó a la caída del zarismo y la firma de un tratado de paz por separado con Alemania en marzo de 1918 (Tratado de Brest-Litovsk), liberando tropas alemanas para nuevas ofensivas. Sin embargo, la contraofensiva aliada, respaldada por la llegada masiva de tropas estadounidenses, resultó en la recuperación de territorios perdidos y la detención de la ofensiva alemana en la Segunda Batalla del Marne.
En otros frentes, los aliados derrotaron a Bulgaria, Turquía y Austria-Hungría, firmando armisticios entre septiembre y noviembre de 1918. La situación interna alemana se deterioró debido a derrotas militares, crisis económica y tensiones sociales. El 8 de noviembre de 1918, estalló una revolución en Berlín, llevando a la abdicación del Káiser Guillermo II. El 11 de noviembre, Alemania firmó un armisticio, marcando el colapso del ejército alemán y el fin de la monarquía de los Hohenzollern.
Posteriormente, se estableció la República de Weimar en Alemania, pero sufriría inestabilidad hasta 1933, cuando Hitler abolió la democracia, principalmente debido a las secuelas de la crisis económica de posguerra y sus efectos sociales y políticos.
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¿Qué fue la guerra de posiciones?
Fue la fase de la Primera Guerra Mundial de 1915 y 1916 en la que los ejércitos quedaron inmovilizados en líneas de trincheras, dando lugar a una guerra de desgaste. Se desarrolló sobre todo en territorio francés y belga.
¿Qué fue el Infierno de Verdún?
Fue una serie de violentos combates entre febrero y diciembre de 1916 en la fortaleza de Verdún, donde se concentró el ataque alemán. Los franceses resistieron bajo el mando del general Petain.
¿Por qué entró Estados Unidos en la guerra?
Entró en 1917 como consecuencia de los ataques de submarinos alemanes a buques mercantes estadounidenses. El texto señala este hecho como uno de los dos eventos clave del curso de la guerra.
¿Qué provocó el fin de la monarquía alemana?
Una revolución en Berlín el 8 de noviembre de 1918, por derrotas militares, crisis económica y tensiones sociales, llevó a la abdicación del Káiser Guillermo II. Tres días después Alemania firmó el armisticio.
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