Poesía de San Juan de la Cruz: Simbolismo, Misticismo y Trilogía Amorosa
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Poesía de San Juan de la Cruz: Simbolismo poético y misticismo
En el desarrollo de la poesía religiosa en la segunda mitad del siglo XVI, se inscribe la obra poética de San Juan de la Cruz, considerado uno de los más relevantes poetas en lengua española y escritor místico.
Sin embargo, misticismo y poesía no son fenómenos equivalentes, ya que la mística se entiende como una experiencia de unión con la divinidad, lo cual no constituye un valor poético en sí mismo. Aun cuando el poeta pueda experimentar el éxtasis unitivo que transmite en el poema, la sinceridad no tiene por qué considerarse parte del juicio estético. Un poema de amor, o sobre cualquier otro tema, no es mejor que otro porque el sentimiento expresado en él sea verdadero, sino porque se plasma a través del lenguaje poético con mayor eficacia y acierto.
Las consideraciones anteriores, que implican una determinada concepción de la poesía y de la literatura en general, son pertinentes antes de acercarse a la poesía de San Juan, cuya interpretación ha sido controvertida:
- Perspectiva mística: Una parte de la crítica ha considerado su obra desde el punto de vista de la religiosidad.
- Perspectiva simbólica: A partir del siglo XX, autores como Jorge Guillén en su ensayo fundamental «San Juan de la Cruz o lo inefable místico», han reconsiderado su obra a partir del simbolismo poético que desemboca en la poesía pura de las vanguardias.
La complejidad de la interpretación, religiosa o profana, de la poesía sanjuanista ha sido suscitada en especial por sus tres poemas amorosos: Cántico, Llama y Noche, que, en ese orden, se han considerado formando una trilogía. La interpretación del Cántico ha sido la que más dudas y controversias ha suscitado dentro de la no muy extensa obra poética de San Juan, donde se incluyen otros poemas menos interesantes por su carga simbólica, como el cantar que retoma un poema precedente de amor profano.
Autoría, texto y datación
Uno de los factores que condiciona la interpretación de la obra poética sanjuanista es su propia biografía como religioso carmelita. Fray Juan de Yepes participó junto con Santa Teresa en la reforma del Carmelo descalzo, ayudando a la santa en la reforma conventual de la parte masculina de la orden. Ello le provocó conflictos con sus hermanos calzados, contrarios a la reforma, quienes le encarcelaron en Toledo (diciembre de 1577 y agosto de 1578).
Es importante esta experiencia carcelaria porque, según su propio testimonio, fue cuando escribió gran parte del Cántico en una primera redacción (CA), que constaba de solo 31 estrofas. Luego rehízo el poema en la redacción CA’, que llega hasta 39 estrofas, y en una segunda redacción (CB) que, además de alcanzar hasta las 40 estrofas, conlleva alteraciones en el orden de las mismas.
Sin embargo, la redacción CB, donde se añadió la estrofa 11: «Descubre tu presencia», no se editó hasta 1703. El Cántico tampoco se incluyó, por razones desconocidas, en la primera edición de sus obras completas (1618), ni en la de Bruselas de 1627, a partir del manuscrito apógrafo de Sanlúcar de Barrameda que ha conservado la versión CA, normalmente preferida por la crítica (como en la edición del Cántico espiritual y poesía completa, ed. P. Elia y M.J. Mancho, estudio preliminar de D. Ynduráin).
Al margen de la tradición impresa, conservamos numerosos manuscritos y códices que transmitieron en círculos conventuales la poesía de San Juan, en muchas ocasiones acompañada de extensos comentarios en prosa realizados por el mismo santo. Además de la compleja transmisión textual, hay que tener en cuenta dos factores que han condicionado su interpretación:
- La canonización: Tras su conflictiva relación con la reforma conventual, años después de su muerte (1591) fue reconocida por las instancias eclesiásticas la santidad de su vida, lo que condujo a su beatificación (1675) y a su canonización (1726) como San Juan de la Cruz, siendo considerado Doctor de la Iglesia. Por lo tanto, nos referimos a la interpretación de su poesía al margen de la santidad posterior, aunque su canonización siga influyendo en los defensores de la exclusiva interpretación religiosa.
- Los comentarios en prosa: Dejamos a un lado los comentarios en prosa añadidos por el santo, como los que escribió para el Cántico a petición de la priora de las Descalzas de San José de Granada en 1584. Lo que hace San Juan en estos comentarios es racionalizar a posteriori el simbolismo, muchas veces irracional o sentimental, patente en el Cántico, de manera similar a como ocurre en la Llama o en la Noche, por lo que no resuelve los problemas filológicos que plantean los respectivos textos poéticos.