Platón y los sofistas: idealismo frente al relativismo en la filosofía griega

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Platón, Sócrates y el contexto de la filosofía griega

Vida de Platón

Platón nació en el año 427 a.C. en Atenas y falleció en el 347 a.C. Estudió con los mejores maestros de la época y, en un principio, se orientó hacia la poesía y la política, hasta que conoció a Sócrates.

En el 399 a.C. tuvo lugar la restauración de la democracia, que paradójicamente fue la responsable de la muerte de Sócrates. Platón vio cómo sus ideales chocaban con la política real y sus tensiones. Esta desilusión lo acabó por persuadir de abandonar la política y dedicarse a la búsqueda de la verdadera justicia; y se consagró exclusivamente a la filosofía, doctrina que se basa en la búsqueda del sentido del obrar humano.

Sócrates, maestro de Platón

El gran maestro de Platón, Sócrates, nació en Atenas en el 470 o 469 a.C., en el seno de una familia de clase media baja. De joven se interesó por las enseñanzas de los sofistas, aunque pronto empezó a desengañarse de estas, pues consideraba que no aportaban nada de autoconocimiento y cuidado de la propia alma; cosa que Sócrates tendrá muy en cuenta. Era un hombre de gran vida interior, dedicado por completo al cuidado de la propia alma.

La democracia ateniense y el surgimiento de los sofistas

La democracia en el siglo V a.C. había conducido a una situación en la cual el triunfo personal dependía de la propia elocuencia y capacidad de argumentación, ya que la democracia griega se basaba en la autorrepresentación. Así, la única manera de obtener influencia política consistía en triunfar en la asamblea: triunfaba el que mejor hablaba. Además, para salir de litigios y pleitos era necesario hablar de forma persuasiva, pues cada uno debía defenderse ante el tribunal.

De esta necesidad de hablar bien en público surgieron los sofistas, maestros de oratoria, hombres de muchos viajes, experiencias y lecturas, que enseñaban a cambio de dinero.

Sócrates, mediante sus discursos e interrogatorios, se limitó a poner en entredicho sus presuntos saberes, pero Platón fue más lejos. Se fue dando cuenta de las limitaciones de la filosofía de su maestro y llegó a la conclusión de que no bastaba con desmentir los saberes de los demás, por lo que se dedicó a la búsqueda de algo sólido y seguro sobre lo que construir su filosofía.

La teoría de las ideas de Platón

Platón es un idealista. En su metafísica divide el mundo en dos: el mundo sensible y el mundo inteligible.

  • Mundo sensible: es el mundo en el que nos encontramos. Todas las creencias que tenemos de bondad, belleza y justicia son meras aproximaciones a los conceptos que se encuentran en el mundo inteligible, en el cual está la auténtica verdad absoluta e inmutable.
  • Mundo inteligible: es el ámbito de las ideas perfectas, universales y eternas.

Es decir, nuestro mundo es sólo apariencia, la sombra de la auténtica realidad.

La posición de los sofistas frente a Platón

Los sofistas tienen una posición totalmente antagónica respecto a la teoría de las ideas de Platón. Los sofistas no aceptan diferencia entre lo que las cosas son en realidad y lo que parecen ser: las cosas son lo que parecen ser.

Platón plantea, en su teoría de las ideas, que existen valores universales y absolutos, válidos para todo tiempo y lugar. Él creía que se podía lograr emitir juicios desde un punto de vista imparcial, independiente y absoluto.

Los sofistas defendían la idea de que lo que conocemos como verdad en cuanto a conceptos como belleza, bondad o justicia conlleva realizar interpretaciones bastante ambiguas. Decían que no existe una verdad universal válida para todos, sino que la verdad es un tema relativo según quienes la interpreten. Afirmaban que somos incapaces de ser totalmente objetivos, debido a que estamos sometidos a una contaminación de influencias que provienen de nuestro entorno.

Protágoras

Protágoras era un filósofo sofista y estaba de acuerdo en que no existe una verdad universal: “El hombre es la medida de todas las cosas: de lo que son, en tanto que son, y de lo que no son, en tanto que no son”.

Sin embargo, Protágoras introdujo cierta objetividad al decir que, aunque todas las creencias son iguales desde el punto de vista de la verdad, unas creencias son más ventajosas que otras, pues tienen consecuencias más beneficiosas. Por ello, la tarea del sofista ha de consistir en cambiar las creencias de los hombres, sustituyendo las menos ventajosas por las más ventajosas.

Gorgias

Gorgias era un filósofo sofista que pasó gran parte de su vida como orador errante y también daba clases de retórica con notable éxito. Alababa el poder de la palabra persuasiva y formuló tres máximas:

  1. Nada existe. Platón estaría en contra de esta afirmación, ya que cree que la auténtica realidad sí existe, sólo que no se encuentra en este mundo (sensible), sino en el mundo inteligible.
  2. Si algo existiera, no podríamos conocerlo. Platón cree que la auténtica realidad la hemos conocido cuando nuestra alma se encontraba en el mundo inteligible, donde habita la auténtica realidad. Pero este recuerdo se ha debilitado tras llegar el alma al cuerpo, por lo que conocer es recordar (la reminiscencia).
  3. Si algo existiera y pudiéramos conocerlo, no podríamos comunicarlo a los demás. Platón estaría de acuerdo con esta afirmación, ya que, tras recordar la realidad, si se la explicáramos a los demás, no la entenderían porque no la habrían recordado por sí mismos, y por lo tanto no tendrían las herramientas necesarias para su comprensión.