Los Pilares del Arte Románico: Arquitectura, Escultura y Simbolismo Funcional
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El Arte Románico: Funcionalidad y Simbolismo
El arte románico se puede calificar de funcional, en la medida en que, en arquitectura, a fin de evitar los incendios catastróficos, sustituyó las techumbres de madera por diferentes sistemas de bóvedas de piedra con contrafuertes adecuados. Reforzó mediante la escultura puntos vitales del edificio, estableció en las amplias iglesias objeto de peregrinación una circulación de “sentido único” de los fieles por las naves laterales, sometió cada dispositivo del trazado y del mobiliario a las intenciones litúrgicas y respetó, finalmente, la belleza propia de cada material. El arte románico es, en primer lugar, simbólico.
Arquitectura: El Dominio de la Piedra
El desarrollo de las bóvedas de piedra fue uno de los logros excepcionales de la arquitectura románica. La razón principal para el empleo de las bóvedas fue la necesidad de encontrar una alternativa a las cubiertas de madera de las construcciones prerrománicas, expuestas al fuego y a la humedad.
Sistemas de Bóvedas Utilizados
- Cúpulas
- Bóvedas de cañón (semicirculares y apuntadas)
- Bóvedas de arista
Como las bóvedas de piedra eran más pesadas que las cubiertas de madera, se utilizaron muros más gruesos y columnas más robustas. El espacio de las iglesias era generalmente alto y estrecho, iluminado por ventanas de claraboya abiertas en lo alto de la nave central, bajo la bóveda.
Las puertas y ventanas presentan arcos de medio punto ligeramente apuntados. Estas aperturas fueron pequeñas y estuvieron decoradas con molduras, tallas y esculturas que se hicieron más ricas y variadas a medida que el periodo románico fue avanzando hacia su final.
Escultura: Integración Arquitectónica y Monumentalidad
La mayor parte de la escultura románica estuvo integrada en la propia arquitectura, cumpliendo una doble función estructural y decorativa. Así, las esculturas románicas integran el conjunto de la arquitectura religiosa.
Las decoraciones escultóricas en piedra a gran escala fueron usuales en el siglo XII en toda Europa. En la península Ibérica, dentro del primer románico de principios del siglo XI, destacan los dinteles o retablos de altar de San Genis les Fons (Rosellón) y de San Andrés de Sureda.
El románico pleno se caracterizó por la escultura monumental en piedra para la decoración de los templos, tanto en las arquivoltas, columnas o los canecillos y modillones de los aleros salientes. Un elemento clave en la transición hacia el estilo gótico son las estatuas-columna. La organización del conjunto se hace eco del nuevo sentido naturalista idealizado de finales del siglo XII, al tiempo que las figuras que lo integran expresan sus sentimientos.
Pintura: Mural y al Temple
La pintura al fresco evolucionó durante el periodo carolingio. Los ejemplos de pintura mural conservados incluyen motivos abstractos en los elementos arquitectónicos aislados, tales como columnas, y representaciones de escenas bíblicas y de la vida de los santos en las grandes superficies murales.
Deben distinguirse, por una parte, las representaciones murales pintadas al temple que cubrieron el interior de las iglesias, realizadas sobre la superficie de los ábsides, la nave central...