Perspectiva filosófica y social en El árbol de la ciencia de Pío Baroja

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Papel que juegan las ideologías vigentes

El pesimismo existente en la obra es influencia de Schopenhauer, del cual Andrés se hace admirador. Según Schopenhauer, los hombres aspiran a metas que nunca llegan a alcanzar, lo cual les deprime. La única manera de acabar con el sufrimiento es la renuncia. Así es como defiende Andrés a su ídolo en la cafetería.

También destaca el existencialismo: los personajes se sienten molestos por el mundo que les ha tocado vivir. Se preguntan sobre el sentido de existir del ser humano, el paso del tiempo, la muerte y las personas, entre otras cuestiones. Al no hallar respuestas, se sienten angustiados.

Este tema se trata durante toda la obra. Al final, al no encontrar respuestas, el protagonista acaba con las preguntas al mismo tiempo que con su propia vida.

Visión del hombre: El hombre frente a la mujer

La sociedad de principios de siglo era una sociedad machista. La mujer solo servía para casarse y tener hijos.

  • Andrés tiene un pavor increíble en cuanto al sexo se refiere.
  • Andrés no comprende a las mujeres.
  • El sexo es, según Andrés, algo que lo único que aporta son enfermedades.

Es debido a esto por lo que odia a los proletarios. Solo la posibilidad de engendrar una prole enfermiza debía bastar al hombre para no tenerla.

Visión de España y su problemática

Los ambientes y personajes nos presentan la realidad española de la época como un panorama desolador, como una sociedad y un país que se descomponen. Baroja denuncia las anomalías y los absurdos de esa España.

Esta es la época en que España deja de ser una superpotencia mundial. Pero lo peor es que es un país totalmente estancado en cuanto a cultura y ciencia se refiere. Esto indignaba profundamente a Andrés.

España era un país arcaico en el que las ideologías pujantes eran, a diferencia de los demás países más avanzados, de lo más retrógradas.

Visión de la realidad: La universidad, la medicina, la ciudad y el campo

La realidad de Andrés era de un gris intenso. Según él, casi nada valía la pena; ni siquiera vivir valía la pena.

La experiencia universitaria

En la universidad, Andrés no se sentía a gusto. No le gustaba casi nada de lo que estudiaba y lo poco que le agradaba no tenía futuro, porque en España no había posibilidades para ese tipo de trabajo. Nunca conseguía llevarse del todo bien con todo el mundo, ya que cuando uno le parecía sincero y simpático, otro le parecía un hipócrita.

El entorno rural y las personas

La gente del campo le desagradaba, sobre todo porque le costó mucho integrarse y, aun así, le resultó imposible.

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