Pensamiento Filosófico de Nietzsche y Aristóteles: Vitalismo, Moral y Política

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El Nihilismo y la Transmutación de los Valores en Nietzsche

Todos los valores de la cultura occidental son falsos valores (la negación de la vida). La cultura europea ha llegado a la decadencia total, al nihilismo, que son los valores supremos que han perdido validez. Este es el nihilismo pasivo, mientras que el activo es una fuerza violenta de destrucción. Los valores no se derrumban solos, sino por la voluntad de poder. Y esta es la condición para poder creer en valores nuevos.

La muerte de Dios puede engendrar la aparición del último hombre, aquel que se contenta con un pragmatismo, el que ha sustituido a Dios por su comodidad, que no es capaz de despreciarse a sí mismo, cuya vida sin Dios no tiene sentido.

El superhombre se caracteriza por ser fiel a los valores de la vida, al ¨sentido de la tierra¨. Es ambiguo y puede dar lugar a peligrosas interpretaciones como la nazi. El eterno retorno es la fórmula suprema de fidelidad a la tierra. Simboliza, en su eterno girar, que el mundo es el único mundo, afirma que todo es bueno y justificable puesto que todo debe repetirse del mismo modo. Toda huida a otro mundo es una pérdida de realidad. Hay que permanecer fieles a la tierra.

El Ser Social y la Política en Aristóteles

El fragmento pertenece al libro VII de la Política de Aristóteles. La política de Aristóteles define al hombre como ser social y al hombre como animal social porque su vida está dirigida por la razón y sabe sus necesidades, solo pueden ser posibles integradas en una comunidad y guiadas por la areté, la virtud para alcanzar la felicidad. El individuo es feliz en un Estado feliz, en un Estado justo. La ética se ocupa del individuo, la economía de la familia y la política del Estado.

Lejos queda la República platónica y su régimen utópico idealista. La política de Aristóteles es un compendio de cinco tratados que concluyen con el Estado Ideal. Las formas de gobierno que presenta Aristóteles están en función de dos criterios: uno, quiénes gobiernan, muchos o pocos (República, Aristocracia, Monarquía), y dos, cómo lo hacen (si en interés del bien común o propio). En Platón, las formas de gobierno estaban bajo el imperio de la ley; en Aristóteles es el bien común de los ciudadanos el que debe de prevalecer.

Este fragmento trata del Estado ideal. La politeia descansa en la doctrina del justo medio. Todo ello contribuye a la felicidad del individuo. Una felicidad a la que contribuye la educación.


Crítica a los Sentidos y la Razón

Para la filosofía que los sentidos nos engañan acerca del mundo verdadero está claro desde Parménides y Platón. La sensibilidad nos mantiene encadenados en el fondo de la caverna. Para el cristianismo, apreciar los sentidos es propio de una conducta inmoral. Todo el que permanezca fiel a los sentidos pertenece a la clase social más baja. En la separación de las clases sociales que hace Platón, que se rige por la razón, representa la clase superior, mientras que la mayoría permanece ligada a lo sensible.

Los sentidos nos muestran cambio y pluralidad. Para eliminar el engaño de los sentidos debemos rechazar el cambio y la historia. Los filósofos se caracterizan por su egipticismo, su falta de sentido histórico. Para Nietzsche, la razón es la causa de que rechacemos el testimonio de los sentidos. Cuando muestran la procreación, el perecer o el cambio, los sentidos no mienten. Con la razón asignamos unidad, identidad, causa, ser. Estos conceptos no provienen de la experiencia. En el cristianismo se valora el mundo del espíritu y se rechaza el cuerpo. Descartes degradó al cuerpo al nivel de un objeto mecánico más del mundo material.

El Postestructuralismo de Gilles Deleuze

Deleuze es un exponente del movimiento postestructuralismo francés. Vinculados militantemente al mayo del 68 y a una sociedad marcada en lo político por la guerra fría, el renacer del pacifismo y el ecologismo, por la generación del Estado de bienestar. En este contexto, Deleuze pregonaba la vuelta a la pre-razón superficial, oral, inmediata, intuitiva y cargada de emociones que construyen a los seres humanos, mediante la necesidad de violentar el pensamiento.

Esta es una actitud, denuncia de las falsedades que tratan de reprimir la autenticidad humana, construyendo funciones ideales, que olvidan las fuerzas mediante la creación de conceptos nuevos, que nos aíslan en imágenes fijas las fuerzas que impulsan la actuación humana, su multiplicidad, dinamismo y diferencia.


El Vitalismo y la Voluntad de Poder en Nietzsche

El vitalismo engloba teorías filosóficas distintas y su elemento común es reivindicar la vida como una realidad que no puede ser entendida en términos mecanicistas o racionalistas. Se puede entender la filosofía de Nietzsche como el intento de hacer de la vida lo Absoluto. La vida tiene valor en sí misma y Nietzsche midió el valor de la filosofía a partir de su oposición o afirmación de la vida. El mundo y la vida son voluntad de poder.

Nietzsche no define clara esta expresión, pero no es voluntad psicológica, no es voluntad de vivir, sino que la vida es voluntad de poder, y esta última es la voluntad de ser más, vivir más. El problema de la verdad adquiere ahora un sentido distinto. No es importante saber si un juicio es falso, sino si sirve para fomentar y mantener la vida. Más allá del bien y del mal está el camino hacia la voluntad de poder, que es más profunda porque conoce la realidad auténtica del devenir y sabe que la razón humana no podrá abarearla con sus conceptos.

En la moral aristocrática, el hombre ejercita plenamente su voluntad y se llama a sí mismo "bueno" (es un espíritu libre). En la moral del resentimiento existe una atrofia de la voluntad de poder, es la vida descendente. Aquí se encuentra el hombre pasivo, que su acción es reacción. Ellos reaccionan contra los señores que se llaman a sí mismos "buenos", mientras que los esclavos no. La moral cristiana fomenta valores de la "moral de esclavos" (humildad, pobreza, mediocridad...) y valores mezquinos (obediencia, composición...).

Con el cristianismo se presenta la idea de la culpabilidad, a la que hay que contraponer la idea del devenir. Todas las religiones son falsas. El monoteísmo representa la máxima hostilidad a la voluntad de poder. La superación del cristianismo, tras "la muerte de Dios", es fundamental para la transmutación de los valores. La muerte de Dios expresa el fin de toda creencia en entidades absolutas. Todo aquello que sirve a los hombres para dar un sentido falso a la vida.

Relación Filosófica entre Aristóteles y Tomás de Aquino

La relación entre la filosofía de Aristóteles y la de Tomás de Aquino es muy estrecha, ya que este adoptó gran parte del pensamiento aristotélico y lo integró en su filosofía cristiana. Aristóteles formuló una teoría de las causas que explican el cambio y el movimiento en el mundo. Tomás utilizó estas categorías para desarrollar su teoría de la causalidad, en la que se incluye la causa primera encausada que es Dios, el acto puro y primer motor a partir de un enfoque teológico.

Tomás niega tres tesis aristotélicas; especialmente la que las separa de Aristóteles es que, para él, los individuos existen para el bien de la especie, mientras que en el pensamiento cristiano el ser humano tiene una vocación sobrenatural, no simplemente terrenal. El aquinatense se esforzó por presentar un sistema filosófico acorde con las creencias cristianas al asumir en dicho sistema conceptos fundamentales del aristotelismo. De esta manera, se toma por acertado el decir que la res publica puede ser tomada como otro de esos conceptos que Aquino estructuró a partir de su pólis para ser matizado a partir de Aristóteles.

Así se encuentra la diferencia principal entre estos dos conceptos. La forma en la que Aquino aporta una finalidad por encima de la vida virtuosa, la consecución de Dios, es la diferencia entre su pensamiento y el de Aristóteles, puesto que esta interpretación articula al cuerpo político. La forma en la que Aquino estructuró su pensamiento, a partir de la visión cristiana del mundo, le permitió entrar en contacto con una apuesta para su época en relación con la forma en la que se entendían las relaciones entre distintos actores del cuerpo social y político.

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