Península Ibérica: Paleolítico, pueblos prerromanos, romanización y reino visigodo
Resumen
El documento recorre la historia de la península Ibérica desde el Paleolítico y el Neolítico hasta la caída del reino visigodo en el 711. Explica la evolución de las sociedades prehistóricas, los pueblos prerromanos, el proceso de conquista y romanización en tres fases, y la llegada de los pueblos germánicos y la monarquía visigoda.
Puntos clave
- Durante el Paleolítico las sociedades eran nómadas de cazadores-recolectores, con arte rupestre cantábrico (realismo y policromía, como Altamira) y levantino (esquemático).
- En el Neolítico aparecen la agricultura, la ganadería y la cerámica cardial, y en la Edad de los Metales se usan cobre, bronce y hierro.
- Pueblos prerromanos destacados: tartesos, fenicios (Gadir), griegos (Emporion), celtas e íberos.
- La conquista romana comenzó tras el ataque de Aníbal a Sagunto (218 a. C.) y se dividió en tres fases, terminando con la pacificación del norte bajo Augusto.
- El reino visigodo tuvo su capital en Toledo, adoptó el catolicismo (Recaredo, 589) y fue derrotado por los musulmanes en Guadalete (711).
1.1 Paleolítico y Neolítico
Desde la aparición del hombre hasta la escritura. En 1996 se produjeron hallazgos relevantes en Atapuerca, entre ellos los restos de homínidos de la Sima de los Huesos. En la península ibérica aparecen especies como Homo antecessor, Homo heidelbergensis y Homo neanderthalensis, y más tarde Homo sapiens.
Durante el Paleolítico las sociedades eran mayoritariamente nómadas: cazadores-recolectores que empleaban instrumentos de piedra; también usaron utensilios de piedra y hueso. Surgen manifestaciones artísticas complejas, como el arte rupestre. En el norte de la península, el arte rupestre cantábrico se caracteriza por el realismo, figuras zoomórficas y la policromía (p. ej. Altamira). En el Levante predomina un arte esquemático: figuras humanas monocromas (por ejemplo, las pinturas de El Cogul).
En el Neolítico aparecen agricultores y ganaderos; se desarrollan la cerámica cardial, las viviendas estables y una cierta jerarquización social. Con la Edad de los Metales se incorporan nuevos materiales a armas y herramientas: el cobre (p. ej. la cultura de Los Millares), el bronce (cultura del Argar) y, posteriormente, el hierro. En este periodo también se construyen monumentos megalíticos como los dólmenes de Menga.
1.2 Pueblos prerromanos
Hacia el bronce final y la Edad del Hierro (aprox. desde el 1200 a. C.) se distinguen diversos pueblos y culturas en la península:
- Tartessos (suroeste): cultura vinculada al comercio de metales con los fenicios; asociado al hallazgo del tesoro de El Carambolo. Su desaparición se sitúa en torno al siglo VI a. C..
- Fenicios: fundaron enclaves como Gadir (Cádiz), influyeron en Málaga e Ibiza y mantuvieron relaciones con los íberos y Tartessos. Introdujeron elementos como la moneda (mencionada a veces como bit en fuentes antiguas), el cultivo del olivo, la escritura y especies domésticas (por ejemplo, gallina, burro), así como ciertas manifestaciones artísticas.
- Griegos: fundaron colonias como Emporion (Empúries) a partir del siglo VII a. C., y difundieron el uso de la moneda, la escritura y modelos artísticos.
- Celtas e indoeuropeos: se establecen en el centro y norte; organizados en poblados amurallados, con ganadería, agricultura y metalurgia. Forman pueblos tribales y ejercen un importante influjo cultural.
- Íberos: en el este y sureste conforman ciudades-estado con sociedad jerárquica. Adoptaron la agricultura y la ganadería y fueron, entre los primeros, en disponer de escritura y moneda gracias al contacto con fenicios y griegos. Obras como la Dama de Elche son ejemplo de su arte.
En la península, Cartago (colonia fenicia de origen) llegó a controlar enclaves fenicios; su confrontación con Roma marcó la entrada de esta última en el territorio ibérico.
1.3 Conquista y romanización
La intervención romana en Hispania se desencadena tras el ataque de Aníbal a Sagunto (218 a. C.), lo que provoca la llegada de Roma y la guerra contra Cartago. El proceso de conquista y romanización puede dividirse en tres fases principales:
- Primera fase (218–197 a. C.): intervención militar contra Cartago; tras la victoria en la guerra contra Aníbal y la derrota cartaginesa en el Mediterráneo, Roma consolida su presencia y toma ciudades importantes (por ejemplo, Gadir en 197 a. C.).
- Segunda fase: conquista del interior peninsular, enfrentamientos con los lusitanos (guerra que se extiende hasta 155–139 a. C.; finaliza con el asesinato de Viriato) y campañas contra los celtíberos que culminan con la destrucción de Numancia.
- Tercera fase: bajo el mandato de Augusto se ataja la resistencia de las tribus del norte (cántabros, astures y vascones). Roma se asienta definitivamente en Hispania, organiza la administración en provincias y funda nuevas ciudades.
La romanización se produjo mediante la difusión de costumbres romanas, instituciones y la lengua latina, proceso más intenso en áreas como el Levante.
1.4 Reino visigodo
La crisis del Imperio romano a partir del siglo III facilitó la entrada de pueblos denominados bárbaros en las fronteras. En 409 penetran en la península vándalos, alanos y suevos; estos últimos se asientan en el noroeste (Galicia) alrededor de 416.
Los visigodos, inicialmente asentados en la Galia (reino de Tolosa), reciben un foedus y acaban estableciéndose en Hispania tras la caída del Imperio de Occidente (476). Tras su derrota en la batalla de Vouillé (507) se desplazan y consolidan su poder en la península, estableciendo su capital en Toledo y formando el reino visigodo de Toledo. En este proceso también expulsan a algunos enclaves bizantinos y consolidan su control hacia mediados del siglo VI.
La monarquía visigoda tenía un carácter en gran parte electivo y mostró una notable inestabilidad política. Existía una corte y un aparato de gobierno (la Aula Regia), y los Concilios de Toledo desempeñaron una función política y religiosa relevante, siendo la nobleza el pilar del sistema.
Los hispanovisigodos terminaron adoptando el catolicismo —proceso relevante durante el reinado de Recaredo (589)— y se intentó unificar el derecho mediante códigos como el de Recesvinto (654). Sin embargo, las disputas entre nobleza y monarquía y la debilidad interna facilitaron la intervención externa: en 711 las fuerzas musulmanas derrotaron a los visigodos en la batalla de Guadalete, episodio que marca el final del reino visigodo en gran parte de la península.
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PDF Word HTMLPreguntas frecuentes
¿Qué provocó la intervención romana en Hispania?
Se desencadenó tras el ataque de Aníbal a Sagunto en el 218 a. C., lo que llevó a Roma a combatir contra Cartago en la península.
¿Cuál fue la capital del reino visigodo?
El reino visigodo estableció su capital en Toledo tras consolidar su poder en la península.
¿Por qué terminó el reino visigodo?
Las disputas entre nobleza y monarquía y la debilidad interna facilitaron la intervención externa, y en 711 las fuerzas musulmanas derrotaron a los visigodos en la batalla de Guadalete.
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