Pedro Salinas y Jorge Guillén: Maestros de la Generación del 27

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Pedro Salinas (Madrid, 1891 – Boston, 1951)

Considerado el gran poeta del amor, funde la influencia de Garcilaso, Bécquer, Machado y Juan Ramón Jiménez con la Vanguardia.

Utiliza un léxico sencillo y sobrio dentro de una poesía difícil por la concentración expresiva y la complejidad conceptual.

Su lenguaje se caracteriza por frases cortas, construcciones nominales con pocos adjetivos, enumeraciones caóticas, paradojas, interrogaciones y exclamaciones.

En su obra, predomina el verso libre y los heptasílabos sin rima, a los que se van añadiendo endecasílabos y versos más breves de rima irregular.

Etapas de su obra

  • Etapa inicial: Vanguardia y Poesía Pura en forma y temas: objetos cotidianos modernos, que se humanizan por la vivencia que el poeta tiene de ellos. Obras: Presagios, Seguro azar.
  • Etapa de plenitud: El tema central de toda su obra es el amor, en una trilogía donde el amante lucha por entrever el verdadero y huidizo ser de la amada, y donde acaba llorando el fin del amor. Obras: La voz a ti debida, Razón de amor, Largo lamento.
  • Etapa de exilio: Lucha entre el optimismo vital y los horrores del mundo contemporáneo. Obras: El contemplado, Confianza.

Jorge Guillén (Valladolid, 1893 – Málaga, 1984)

Máximo representante de la Poesía Pura, observa la realidad y, mediante un proceso de abstracción, intenta conocerla poéticamente, buscando su esencia y lo que permanece en ella; así, la realidad siempre imperfecta logra su perfección gracias a la poesía.

Emplea un lenguaje muy concentrado debido a su deseo de transmitir la esencia de las cosas: oraciones breves, estilo nominal, monosílabos y exclamaciones. Utiliza estrofas tradicionales basadas en versos breves como la décima.

Obra: Aire nuestro

Concibe su obra como un todo unitario, a la que da el título general de Aire nuestro:

  • Cántico (1928-1959): Tiene como tema el entusiasmo ante el mundo y la exaltación de la vida: “El mundo está bien hecho”.
  • Clamor (1957-1963): Aparecen disonancias con la realidad histórica: dolor, injusticia, muerte, pues “el mundo está mal hecho”. Es una reacción de protesta, más que de desesperanza, porque sigue existiendo un “sí” a la vida.
  • Homenaje (1967): Exalta a artistas empleando el retrato y el diálogo dramático.

Aire nuestro se escribe hasta 1968. Después, Guillén seguirá publicando poesía.

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