Parnasianismo, Decadentismo y Simbolismo: Movimientos Poéticos Clave
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El Parnasianismo, fundado por Théophile Gautier y Leconte de Lisle, se erige como una respuesta a los excesos de la poesía romántica y a la poesía utilitaria promovida por la burguesía y los socialistas. Sus ideas se resumen en la célebre consigna de Gautier: L’art pour l’art —El arte para el arte—. Este lema reivindica la total autonomía e inutilidad de la creación artística.
Principios del Parnasianismo
- Rechazo de la poesía como vehículo de ideas.
- Propugna un aristocrático apartamiento de la cotidianidad, simbolizado en la metáfora de la “torre de marfil”.
- La poesía debe ser serena, distanciada, “impasible”, objetiva, descriptiva, visual y fría.
- El poema es concebido como un objeto bien elaborado, fruto de la inteligencia y la técnica, no de la inspiración.
- Se otorga gran importancia al estilo, considerando que las reglas dotan a la lengua de rigor e intensidad.
Temas y Evolución
Los temas predilectos del Parnasianismo giran en torno al arte, con una marcada preferencia por la antigüedad clásica, especialmente la griega, y por el Lejano Oriente. Con el tiempo, su poética fue asimilada por la burguesía, derivando hacia un academicismo conservador.
El Decadentismo: Refinamiento y Melancolía
El Decadentismo se distingue por su refinamiento y melancolía, oponiéndose a la frialdad parnasiana. Este movimiento arremete contra la moral y las costumbres burguesas, buscando la evasión a través del exotismo, particularmente el orientalismo y la fascinación por las fases de decadencia de las culturas antiguas.
Padres y Figuras Clave
Charles Baudelaire y Edgar Allan Poe son considerados los precursores del decadentismo. Ambos exploraron temas como la muerte, lo morboso y lo letal. Posteriormente, figuras como Gabriele d’Annunzio, Joris-Karl Huysmans (autor de A contracorriente) y Oscar Wilde se unieron a esta corriente.
El Hombre Decadente
El prototipo del hombre decadente es idealista, refinado, excéntrico, defensor de lo artificial frente a la imperfecta naturaleza, y del sueño frente a la realidad. Con el tiempo, los críticos llegaron a considerar decadente todo aquello que se oponía a los convencionalismos, provocando que diversas corrientes convergieran en él. El movimiento ha sido objeto de estudio intermitente a lo largo del siglo XX, manifestándose en periodos de calma y bienestar, a menudo generado por el aburrimiento o el spleen.
El Simbolismo: Misterio y Sugestión
El Simbolismo, considerado el movimiento más fecundo, reacciona contra la estética precedente (realista, romántica) y contra el formalismo parnasiano, integrando también actitudes decadentistas. Conciben la poesía como un medio misterioso e inexplicable para descubrir la realidad a través de la intuición, sin nombrarla directamente, sino sugiriéndola mediante metáforas, símbolos y connotaciones.
Características del Simbolismo
- Énfasis en las correspondencias entre el mundo sensible y la suprarrealidad, expresadas a través de la sinestesia y la musicalidad.
- Alusión a realidades complejas (la muerte, la soledad, el tiempo) mediante la evocación de objetos, ideas o sensaciones (= Símbolos).
- Búsqueda de la creación de una atmósfera anímica que acoja los sueños más irreales, las emociones más íntimas y las sensaciones más inaprensibles.
- Liberación del lenguaje, con la búsqueda de vocablos raros, sintaxis compleja e innovaciones métricas.
- Uso del verso libre y el poema en prosa.
- Preferencia por lo puramente musical: “la música, la música ante todo”, como afirmaba Verlaine.
Influencia y Figuras Destacadas
Esta corriente, que arranca con la obra de Charles Baudelaire, culmina en las figuras de Stéphane Mallarmé, Paul Verlaine y Arthur Rimbaud, y se prolonga en el siglo XX con poetas de la talla de Paul Valéry, W.B. Yeats y T.S. Eliot, entre otros.