Paralelismo entre endoso lírico y lo fatal

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Lo Fatal


Contextualización del fragmento o poema


El poema pertenece al poeta Rubén Darío inspirador del movimiento poético de fines del XIX y principios del XX, denominado Modernismo. En su producción poética distinguimos tres etapas, representadas por tres libros que marcarán su trayectoria: Azul (1888), supuso para la poesía española el comienzo de una renovación estilística; Prosas profanas (1896), sorprende por la musicalidad de sus versos y la gran variedad de metros utilizados; y por último, Cantos de vida y esperanza (1905), al que pertenece el poema que comentamos, marca una evolución en su estilo, se produce una crisis en su posición estilística.

CaracterizaciónTEMA

En este poema se comunica el profundo dolor que causa la vida consciente en la voz poética. El no saber adónde vamos ni de dónde venimos, el vacío de la existencia humana, la angustia metafísica ante la muerte, todo esto produce una desolación indecible en el poeta. En este poema no se trata de las dudas ante la muerte, sino de la lucidez de quien ha vivido y sabe que no hay sino pesar en la existencia humana. Desde la primera estrofa, el lector puede experimentar ese sentimiento de compasión del yo lírico por el hombre y su dolor.

Métrica

El poema posee una estructura métrica parecida a la métrica clásica. Consta de tres estrofas: los dos primeros son serventesios (estrofas de 4 versos) de versos alejandrinos (14 sílabas), divididos en dos hemistiquios de 7 sílabas cada uno, independientes.

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En cuanto a la relación entre el contenido y la expresión, es importante ver el análisis de los motivos y recursos estilísticos del poema. En la primera parte del texto se pone de manifiesto una actitud ante la vida profundamente pesimista: la vida del hombre supone un continuo dolor. Debemos observar que dicha palabra se repite dos veces en el verso 3, y en el verso 4 se refuerza la idea dolorosa con el término “pesadumbre”, motivo a causa de dolor. Pero este dolor es consustancial con la existencia humana: “el dolor de ser vivo”. El título del poema, Lo fatal, ya es significativo del sentido doloroso del poema. Se establece una gradación individualizadora entre los seres de la creación que va desde los minerales al hombre: la piedra (no siente) el árbol (apenas siente) el hombre (sensitivo y consciente)

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Las partes segunda y tercera son una enumeración de los diversos males que suponen el vivir y que provocan la angustia existencial. El peor de dichos males es la certeza de la muerte (verso 7: el espanto seguro de estar mañana muerto). El poeta consigue hacer más expresivos sus sentimientos mediante una serie de recursos, basados sobre todo en la repetición: El polisíndeton: al repetir la conjunción “y” ante cada elemento de la enumeración se pone más de relieve el significado de cada uno de los elementos coordinados: «ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto, y el temor de haber sido, y un futuro terror...»; La antítesis: por la vida / por la sombra (muerte) La gradación ascendente de términos que significan «miedo, angustia»: temor, terror, espanto. La existencia en el presente (ser sin rumbo cierto), en el pasado (el temor de haber sido) y en el futuro (un futuro terror...) - supone una angustia dolorosa.

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El tercer apartado enlaza con lo anterior mediante un violento encabalgamiento que une el segundo serventesio con el tercero y que refleja la brusquedad del ánimo del poeta. En este serventesio se nos muestran los dos polos opuestos de la vida humana: el impulso erótico vital (la carne que tienta con sus frescos racimos) y la muerte ( la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos).

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Para expresar esta oposición utiliza el paralelismo sintáctico, perfecto, y con el mismo ritmo acentual en los dos alejandrinos (acentos en 3ª, 6ª, 10ª y 13ª sílabas), y la antítesis (ya comentada).

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El último apartado es una síntesis de toda la angustia existencial que nos ha mostrado el poeta en todos los versos anteriores. Los versos 12 y 13 se resaltan por adoptar una forma métrica diferente y por ser exclamativos; asimismo se utiliza el paralelismo y la antítesis de nuevo para resumir la falta de sentido, de rumbo, de la existencia humana: ¡Y no saber adónde vamos / ni de dónde venimos!, detectada en el uso de las interrogativas indirectas parciales.

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