El papel de la hidrosfera en la regulación térmica y las corrientes oceánicas
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La hidrosfera como regulador térmico
Gracias a su elevado calor específico (ce), la hidrosfera es capaz de absorber y almacenar por más tiempo una gran cantidad de energía calorífica. Así, los lugares junto al mar presentan una menor amplitud térmica y viceversa.
Debido a la lejanía de los océanos, el aire frío tiende a aplastarse contra el suelo, originando un anticiclón continental que propicia condiciones de estabilidad e impulsa vientos hacia el exterior, impidiendo la entrada de las lluvias y favoreciendo las heladas y las nieblas. Por otro lado, debido a la acción de las brisas marinas, las zonas limítrofes a la costa poseen una menor amplitud térmica.
Corrientes oceánicas
Son mecanismos de transporte de calor más eficaces que el atmosférico. Se clasifican en dos tipos:
- Corrientes superficiales: Recorren la zona central de los grandes océanos. Su trayectoria está condicionada por el giro del viento en torno a los anticiclones, originado por los vientos alisios que soplan de este a oeste, arrastrando a su vez las aguas oceánicas, las precipitaciones y las nubes hacia el oeste. Cuando alcanzan la costa oeste, retornan a su lugar de origen, constituyendo las corrientes llamadas deriva del oeste. Cuando alcanzan costas orientales, se produce una doble desviación: hacia las altas latitudes (llevando calor y suavizando su clima, como la corriente del Golfo) y hacia las zonas tropicales y ecuatoriales (refrescándolas, por ejemplo, la corriente de Canarias).
- Corrientes profundas: Originadas por las diferencias en la densidad del agua, tendiendo a hundirse para dar lugar a la circulación termohalina en vertical.
El océano global y la cinta transportadora
El océano global es el conjunto formado por todos los mares y océanos del planeta.
La cinta transportadora oceánica
Es una especie de río de agua que recorre la mayoría de los océanos del planeta: en la primera mitad de su trayectoria, lo hace como corriente profunda, condicionada por la densidad, y en la segunda, en forma de corriente superficial, supeditada a la acción de los vientos dominantes.
El fenómeno de El Niño
En la situación normal de la costa de Perú, los vientos alisios empujaban hacia el oeste el agua superficial del Pacífico, originándose el afloramiento del agua y la fertilización de la zona. Dichos vientos parten de un anticiclón situado sobre la isla de Pascua y concluyen en una borrasca situada en las proximidades del continente asiático. El fenómeno de El Niño se debe a un excesivo calentamiento superficial de las aguas del Pacífico oriental en las costas de Perú.